España y la División Azul en la Segunda Guerra Mundial: Historia de una alianza incómoda

 España y la División Azul en la Segunda Guerra Mundial: Historia de una alianza incómoda[1]

 

Pocos episodios de la historia reciente de España han sido tan complejos y silenciados como la participación de la División Azul en la Segunda Guerra Mundial. Más de 47.000 voluntarios españoles lucharon en el frente ruso junto a Alemania. Este hecho, aún rodeado de controversia, no solo refleja la relación entre Franco y Hitler, sino que define una etapa clave de la política exterior española durante el conflicto.

En este artículo te contamos por qué se creó la División Azul, qué papel jugó en la guerra y cómo influyó en el aislamiento internacional de España tras la contienda.

 

Contexto: del apoyo alemán a Franco a la “neutralidad” oficial

Tras la Guerra Civil Española, el régimen franquista tenía una “deuda de sangre” con Alemania, que le había ayudado en la guerra con la Legión Cóndor, sobre todo. Aunque al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939 Franco proclamó una estricta neutralidad, las victorias del Eje en 1940 lo empujaron a una posición de no beligerancia y a negociaciones con Hitler en Hendaya, por ejemplo.

Aun así, España no entró formalmente en la guerra. ¿Por qué? Porque Franco necesitaba reconstruir un país devastado y porque ni Alemania ni Italia ofrecieron suficientes garantías económicas ni militares. Existían ciertas dudas y reticencias por ambas naciones del Eje y por la parte española también.

Sin embargo, desde sectores pro-alemanes (germanófilos) se pedía la entrada de España en la guerra. quizá con la idea de devolver esa visibilidad internacional a una nación que desde hacía mucho tiempo ya no era potencia.

 

La creación de la División Azul: "¡Rusia es culpable!"

Sin embargo, hay un punto de inflexión que cambiará el trascurso de España, y Europa en general. Este punto fue la invasión de la URSS por parte de Alemania en junio de 1941 (Operación Barbarroja). Aprovechando el fervor anticomunista, Ramón Serrano Suñer proclamó el famoso: “¡Rusia es culpable!”, y se abrió el reclutamiento de voluntarios.

Nacía así la División Española de Voluntarios (DEV), más conocida como División Azul, una unidad mixta de militares y voluntarios (falangistas, requetés, estudiantes del SEU, legionarios…) encuadrada en la Wehrmacht alemana (conocida como la División 250), pero bajo mando español.

Su objetivo: luchar contra el comunismo en el frente ruso, sin que España entrara oficialmente en la guerra. Es decir, de cara al mundo, España no entraba de manera oficial en la guerra –aunque se involucraba indirectamente con la creación de la División Azul-.

 

Más de 47.000 voluntarios españoles lucharon en el frente ruso junto a Alemania. Este hecho, aún rodeado de controversia, no solo refleja la relación entre Franco y Hitler, sino que define una etapa clave de la política exterior española

 

El frente del Este: de Nóvgorod a Leningrado

Entre 1941 y 1943, la División Azul participó en duros combates contra el Ejército Rojo, especialmente en:

  • El Frente de Nóvgorod, donde resistieron el primer invierno ruso con temperaturas extremas.
  • El cerco de Leningrado, especialmente en Krasny Bor, una de las batallas más sangrientas para los españoles, con más de 2.000 muertos en un solo día.

La falta de equipo, el frío extremo y el cambio en el curso de la guerra provocaron el desgaste de los soldados. Sin embargo, según testimonios de alemanes, letones, rusos… los españoles eran duros y continuaban a pesar de los combates y las temperaturas.

Cabe decir que, en un primer momento, la División Azul iba a ser enviada al Frente de Moscú, pero finalmente fue al frente del este. Además, fue una división hipomóvil, mientras que otras eran motorizadas o mecanizadas en su mayoría. Por lo que la División Azul combatió en un frente muy complicado, por el clima y los medios.

 


Repliegue, disolución y la ambigua Legión Azul

En 1943, con el desplome del Eje (que será efectivo a finales de este año y patente ya en 1944), Franco ordenó repatriar la División Azul para contentar a los aliados, especialmente a EE.UU. (estaba sufriendo amenazas por parte de EE.UU. e Inglaterra y peligraban ciertos territorios españoles, además de una posible intervención en la política española).

Aun así, se mantuvo una presencia simbólica con la Legión Azul, una unidad residual de unos 2.200 hombres que permaneció hasta 1944 en el frente del Este.

Pero algunos españoles no regresaron: unos 300 soldados (si no más, ya que no hay univocidad entre los autores y hay controversia con nuevas investigaciones), conocidos como los irreductibles o el batallón fantasma[2], siguieron luchando en Alemania hasta la caída de Berlín.

Estos soldados españoles procedían de diversas unidades alemanas y se habían reunido en esa unidad tras replegarse de Francia, Rumania, Yugoslavia o Italia, entre otros frentes donde se constata la presencia española que, según las fuentes y autores, en torno a finales de 1944 había miles de españoles sirviendo a Alemania tanto en la retaguardia y labores de ingeniería, información… como combatiendo dentro de otras unidades (al mando de Degrelle, Skorzeny…).

 

Las consecuencias: aislamiento, silencio y olvido

Tras la guerra, España fue aislada internacionalmente por su colaboración con el Eje, un “pecado original” que arrastrará durante gran parte del Franquismo.

La División Azul se convirtió, así, en un tema tabú durante el franquismo, y solo décadas después comenzaron a aparecer memorias, documentales y estudios históricos.

Los datos hablan por sí solos:

  • Más de 4.900 muertos.
  • Más de 11.000 heridos.
  • 286 prisioneros que no regresaron hasta 1954 en el buque Semiramis, junto a republicanos y “niños de la guerra”.

 

Conclusión: ¿un gesto simbólico o una decisión política?

La División Azul fue más que un gesto anticomunista. Para muchos fue una herramienta política del franquismo para reforzarse internamente, para otros, sirvió para pagar favores a Hitler, sin arriesgarse demasiado ante los aliados. sea como fuere, por ella pasaron unos 47.000 soldados –en su mayoría voluntarios- y combatieron por unas ideas que creían justas, de igual manera que combatían los comunistas o aliados.

Aunque su peso militar fue limitado, su valor simbólico y diplomático fue enorme, y supuso uno de los episodios más contradictorios del régimen de Franco: apoyar a la Alemania nazi mientras se preparaba para sobrevivir en un mundo liderado por los vencedores aliados.



[1] Extracto de la tesis principal del trabajo Final de Master en la UNED, 2016

[2] Denominado así por su parecido con estos entes, ya que apenas hubo tiempo para construir una unidad totalmente española debido al transcurso de los acontecimientos. También, aparece con la denominación de SS Ezquerra, en honor al comandante español que teóricamente la creó. Es cierto que hubo españoles en Berlín, junto a los valones y la SS Charlemagne pero no hay un estudio claro sobre que los españoles formaran una unidad propia, es por ello que su denominación sea la de “Batallón Fantasma” o, también es válida, “los irreductibles” –por su manera de combatir hasta el final.

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