Felipe II, pionero de la jornada laboral de 8 horas
Felipe II, pionero de la jornada laboral de 8 horas
Cuando pensamos en la jornada laboral de ocho horas, inmediatamente se nos viene a la mente la Revolución Industrial y las protestas obreras del siglo XIX. Sin embargo, la historia guarda una sorpresa: fue Felipe II, rey de España, quien siglos antes ya legisló en favor de limitar la jornada laboral —al menos en ciertos contextos— a un máximo de ocho horas.
Durante su reinado, sobre todo en relación con las obras
públicas en América, Felipe II mostró una preocupación constante por el trato a
los trabajadores.
En una Real Cédula fechada el 28 de marzo de 1593, dirigida
a los oficiales reales de las obras del virreinato de Nueva España, ordena que
“no se consienta que los indios trabajen
más de ocho horas al día”, asimismo establece que se respeten sus tiempos
de descanso, especialmente “en las horas
de más calor”.
También, en otra Real Cédula anterior, la de 1584 (recogida
en la Recopilación de Leyes de los Reinos
de las Indias, Libro VI, Título V), se especifica que los trabajadores de
las minas y las obras públicas “no sean
compelidos a más trabajo del que pudieren hacer sin daño de su salud, y que se
les dé descanso conveniente”.
Estas disposiciones, si bien aplicadas principalmente en América,
revelan un pensamiento proto-laboralista
por parte del monarca. A diferencia de muchos de sus contemporáneos europeos,
Felipe II consideraba que la dignidad del trabajador debía preservarse incluso
bajo la lógica del Imperio.
Como escribió el cronista fray Bernardino de Sahagún,
refiriéndose al trato de los indígenas en tiempos de Felipe II: “Mandó el rey nuestro señor que no se les
hiciesen agravios ni trabajos excesivos, porque son vasallos de Su Majestad.”
Estas medidas, aunque no generalizadas a todos los trabajadores
del imperio, anticiparon con siglos de antelación los principios de la jornada
laboral moderna. Felipe II, más allá de su fama de rey austero y devoto, fue
también un legislador con sensibilidad social, que entendió que el poder debe
ejercerse con justicia y humanidad.
A pesar de que todavía no existía la sociedad industrial
basada en las clases sociales, burguesía vs obrero, en esta sociedad se
vislumbra un antecedente que será esa preocupación socio-laboral por el
trabajador (futuro obrero) que se materializa, por ejemplo, en la reducción de
la jornada a 8 horas.
Es cierto que no fue para todos los trabajadores, pero, sin
embargo, se aplicó en un momento en el que nadie más se preocupaba por la salud
y seguridad en los trabajos, siendo Felipe II el pionero en este tipo de
demandas sociales, que anticipan un primitivo sindicalismo, que, además, surge
de la corte y no de organizaciones obreras.

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