La Tregua. Reseña histórica y crítica
La Tregua. Reseña histórica y crítica
“Quizá el abrazo entre españoles no empezó en
los despachos en los años 70…
sino mucho antes, en el frío de la URSS, cuando ya no quedaba nada… excepto
sobrevivir juntos.”
La tregua (2025) se sitúa dentro de una
tradición muy concreta del cine español: la representación de españoles
atrapados en conflictos internacionales derivados de la Guerra Civil. En ese
sentido, dialoga claramente con obras como Embajadores en el infierno o Ispansi
(españoles), retomando un tema incómodo, pero profundamente humano: el
reencuentro entre españoles enfrentados ideológicamente… lejos de España.
Esta
película no solo propone un relato bélico o de supervivencia, sino una
reflexión sobre la identidad, la memoria y una reconciliación "ambigua".
Ambientada
en los campos de concentración y trabajo forzoso de la URSS, los gulags, esta
película no debe pasar desapercibida a nuestros ojos y reclama su conocimiento,
un sitio, en la memoria de los españoles.
Ficha técnica
Estreno: 10 de octubre de 2025 (marzo de
2026 en Netflix)
Dirección: Miguel Ángel Vivas
Productor: César Benítez, Emilio Amaré, Álvaro
Benítez
Reparto: Miguel Herrán y Arón Piper
(Protagonistas), Javier Pereira, Fernando Valdivielso, Alejandro Jato, Federico
Pérez Rey, José Pastor, Manel LLunel, Sergey Ufimtsey, Dina Tasbulatova, Diego
Montejo, Sara Robisco, Altynay Nogerbek, Farabi Akkozov, Daniel Horvath
Guion: Fran Carballal, Ignasi Rubio,
Miguel Ángel Vivas
Producción: España-Kazajstán; A.I.E, Plano
a Plano, Amanat Capital, Netflix, RTVE, Spassks99, Umaifilm…
Género: Drama Bélico (Basado en hechos
reales).
Sinopsis: Durante la II Guerra Mundial,
la estepa de Kazajistán (URSS) albergó el Spassk99,
un gulag soviético donde se hacinaba a los “enemigos del pueblo”. Entre ellos españoles
de ambos bandos de la reciente guerra civil, por un lado, los soldados
republicanos liderados por Reyes (Piper), que fueron condenados al querer salir
de Rusia cuando acabó la guerra en España, y, por otro lado, los voluntarios de
la División Azul liderados por Salgado (Herrán), capturados tras luchar junto a
los nazis en Leningrado (posiblemente en Krasny Bor). Enemigos que debieron
dejar a un lado sus ideologías y unirse para poder sobrevivir. La película se
rodó íntegramente en Vizcaya, donde se construyó un decorado principal
recreando el campo de trabajo soviético.
Esta película no solo propone un relato bélico o de supervivencia, sino una reflexión sobre la identidad, la memoria y una reconciliación "ambigua".
Contexto histórico
La historia se enmarca en la Segunda Guerra Mundial
–durante y después-, concretamente en la presencia de españoles en la Unión
Soviética. Aquí confluyen dos realidades:
-
Por un lado,
los miembros de la División Azul
enviados por el régimen franquista a
luchar junto a Alemania contra la URSS.
-
Por el otro,
los exiliados republicanos que ya
vivían en territorio soviético o que habían sido evacuados durante la Guerra
Civil.
Este
contexto genera una situación única, casi excepcional:
españoles luchando, sufriendo o sobreviviendo en bandos ideológicos
opuestos… en un tercer país. O
séase, fuera de España.
Y es que durante, y tras, la guerra muchos divisionarios y SS españoles
fueron hechos presos y enviados a diferentes campos de concentración
soviéticos, donde tuvieron que convivir con los republicanos. Y es que este hecho histórico -poco
conocido- es clave para entender la hipótesis que queremos plantear.
Esta
hipótesis no es otra que la de la reconciliación
nacional de un pueblo que había estado enfrentado a lo largo de su historia
reciente.
Es decir,
¿se puede ver o entender aquella historia como un abrazo –como ya ocurriera en
Vergara (1839)-, como una reconciliación nacional del pueblo español, mucho
antes de aquella “transición” donde supuestamente se perdonaron dejando atrás
el pasado?
Trama y desarrollo
La película construye su narrativa en torno a ese
encuentro improbable, raro e insólito (referente a los españoles, pues pocas
nacionalidades tuvieron la suerte o desgracia de coincidir sus bandos
antagónicos): es decir unos españoles que, tras haberse enfrentado directa o
indirectamente en la Guerra Civil –continuando después esa guerra en la II
Guerra Mundial-, terminaron compartiendo espacio en condiciones extremas,
dentro de los peores campos de concentración habidos en un momento clave en el
que la Revolución Soviética se estaba asentando sobre el terror de Stalin.
El
desarrollo se apoya en:
-
Flashbacks (recurrencias, menciones, imágenes,
recuerdos de los personajes) a la Guerra Civil española.
-
Diálogos ideológicos entre personajes, observándose marcadamente ese antagonismo ideológico y político
entre ambos bandos durante la trama.
-
Evolución psicológica: del rechazo inicial a una cierta comprensión e incluso colaboración mutua.
El ritmo no
es tanto de acción como de tensión emocional y moral. La “tregua” del título no
es solo militar, sino existencial. Es un acto al que se ven obligados a
llegar entre ambos grupos de españoles para poder sobrevivir. Es la propia
necesidad de la supervivencia la que favorece, primero, y hace posible,
después, esa tregua.
El director
intenta adaptarse a la documentación habida sobre la situación en los gulags, mostrando esa evolución en la II
Guerra Mundial: como los nacionalsocialistas caen, los rusos toman Berlín, el
pesimismo u optimismo de los personajes, su evolución al saber que no van a
salir de allí… fruto todo ello, también, de la burocracia y política exterior
tanto de España como de la URSS, pues España no reconocía presos suyos fuera
debido a la presión de los aliados y al “lavado de cara” del régimen que
comienza a verse aislado internacionalmente.
Además, las
relaciones entre la URSS y España, a pesar de prácticamente no existir, se
hacen mediante representantes internacionales u ONG. De esa forma, como aparece
en la película, se consigue saber cuántos españoles hay realmente en los gulags
–no solo en este de Kazajistán-.
Se observa
la dureza –constatada y documentada- de los gulags, como el frio, el trabajo
duro e inhumano, el hambre, la falta de higiene, el trato entre los presos y
hacia los presos… poniendo de manifiesto una imagen sobrecogedora de la URSS.
Y, por supuesto, como los españoles deben ayudarse para sobrevivir.
Todo ello
documentado en archivos, memorias y libros de testigos directos, coetáneos y
supervivientes, donde se pone de manifiesto la “humanidad” de los españoles por
encima de la ideología y política, siendo ahora más importante la supervivencia
frente a un enemigo común: los comisarios o policía política soviética.
Personajes y conflicto
El núcleo dramático gira en torno a dos perfiles
claramente diferenciados:
-
El divisionario:
generalmente presentado como alguien disciplinado, marcado por el deber, pero
también por dudas internas. Liderado este bando por el actor Miguel Herrán.
-
El republicano
exiliado: más ideologizado en origen, pero igualmente transformado por el
paso del tiempo y el desarraigo. Este bando es protagonizado por Arón Piper.
El choque
entre ambos, en este sentido, no es solo político, sino que también lo es:
-
Moral,
-
identitario,
-
e incluso
emocional.
Y ahí es
donde reside uno de los grandes aciertos, es decir, en evitar caricaturas
simples, o simplistas, a pesar de las críticas de los expertos. No son unos
tiranos y otros héroes, no se trata de demonizar a unos u otros, no, lo que el
director busca es mostrar la parte humana de ambos presos, sus problemas, su historia…
obviando, en muchos casos, la ideología política que muestran, pasando ésta a
un segundo plano. El personaje no solo es un preso político, sino que también
es una persona con sentimientos y sueños, una persona que sufre y se ríe, que
se ayuda…
Escenografía y ambientación
Uno de los aspectos más logrados suele ser la
recreación del entorno soviético, a pesar de haberse rodado la película, en su
mayoría, en Vizcaya (España):
-
Paisajes
fríos, hostiles, casi deshumanizados,
-
con espacios
cerrados (barracones, campos, prisiones) que refuerzan la sensación de encierro,
y
-
el uso del
silencio y del vacío como elementos narrativos que acompañan a la escenografía
y el paisaje, dotándolo de incertidumbre y suspense en muchos casos.
La
ambientación funciona no solo como decorado, sino como metáfora: España
queda lejos, pero el conflicto sigue vivo dentro de los personajes. Además, de manera literal. En este sentido,
los beligerantes de la guerra civil que, después, combatieron en la II Guerra
Mundial veían en ella una continuación del conflicto español, como ese partido de vuelta, revancha, venganza…
El personaje no solo es un preso político, sino que también es una persona con sentimientos y sueños, una persona que sufre y se ríe, que se ayuda
Rigor histórico y licencias
Sin embargo, en cuanto al rigor histórico, a las
licencias que se toman en la película, hay que ser honestos.
En cuanto a
esos aciertos o buena documentación, se observa que:
-
Se refleja
la existencia real de españoles de ambos bandos en campos de la URSS y que,
como está documentado, mostraban un mismo carácter y en muchos casos se
ayudaron para sobrevivir.
-
Fruto de lo
anterior se muestra una convivencia forzada en los campos soviéticos,
-
y, por
tanto, se plantea el desgaste ideológico con el paso del tiempo.
También es
verdad que el director, en muchos casos, excede en esa colaboración, dejando
una interpretación maniquea y simplista de la realidad. Hay una tendencia a
equilibrar moralmente a todos los personajes, se reduce, en muchos casos, la
complejidad política de la URSS y se abusa del uso de diálogos, en muchos
casos, demasiado explícitos para transmitir unas ideas.
En cuanto a
la historia, al rigor, la película se adapta bastante bien a
la realidad histórica y al contexto en el que está basado, mencionándose el
avance de la guerra en ese relato político, las relaciones internacionales
–aunque de manera tímida y al final de la película-, el modelo de campo de concentración
y/o campo de trabajo forzoso soviético –la dureza y escasez-, el modus operandi
de los comisarios –en muchos casos españoles para vigilar mejor a los presos-,
la perdida de nacionalidad de aquellos que se “pasaban” al “lado soviético”,
quienes incluso se quedaban allí al no ser considerados españoles. Se observa
también, las relaciones de los españoles con los autóctonos, así como la salida
de los presos de otras nacionalidades y es que, España, al no haber participado
en la II Guerra Mundial de manera oficial no tenía presos “oficiales” y esto
fue un problema que explica –como bien se muestra en la película- la tardanza
de los españoles en salir de aquel lugar que se había convertido en el
infierno. En muchos casos, aunque se aprecia de manera fugaz, los españoles
protagonizaron revueltas debido al trato que recibían.
Aun así, la
película acierta en lo esencial, en mostrar que la historia no fue un relato
de buenos y malos, sino de
circunstancias extremas.
Lectura histórica y tu hipótesis
La película permite plantear una idea potente, como
venimos viendo. Esta idea es que el
“reencuentro” entre españoles no empieza en la Transición, sino mucho
antes… en contextos límite como los campos soviéticos, por ejemplo.
Y es que en
ese entorno:
-
Las
identidades ideológicas se desgastan, con el paso del tiempo –no desaparecen,
pero si se desgastan-,
-
la
supervivencia prima sobre la política y la ideología,
-
y aparece
una humanidad compartida, que se refuerza, además, gracias a la pertenencia a
una misma nación, país, patria…
-
a ambos
españoles –fascistas y republicanos- les une la idea de que querían salir de
allí, pero, también, desconfiaban de la situación que se encontrarían.
Es decir,
una especie de reconciliación forzada, silenciosa y no oficial. Esto no
sustituye a la Transición, pero sí la complementa o cuestiona:
-
No fue el
único momento de acercamiento,
-
ni
necesariamente el primero.
-
Se hizo sin
políticos ni órdenes de arriba, fue el “pueblo” quien la hizo,
-
pero no fue
en nombre de la democracia, ni de manera impuesta, sino por necesidad y
supervivencia.
-
El contexto
era otro, pero, quizá, deberían haberse fijado en ellos como ejemplo de que se
podría realizar una reconciliación, al menos reconocer aquel acto.
la la película acierta en lo esencial, en mostrar que la historia no fue un relato de buenos y malos, sino de circunstancias extremas
Comparación con otras películas
En este
sentido, sobre aquel encuentro de enemigos irreconciliables; sobre los
españoles combatiendo cara a cara en los diversos frentes de la II Guerra
Mundial, continuando la guerra civil española; la convivencia como presos en los
gulags; la salvación del “español enemigo” o rival de la muerte a manos de su
aliado ideológico…, por mencionar algunas situaciones reales y documentadas,
hay bastante literatura, anécdotas, libros, relatos… y películas.
Así, pues,
conviene destacar varias películas que reflejan aquel “choque” entre españoles,
normalmente basadas en hechos reales. Embajadores
en el Infierno de 1956 –de su libro homónimo: la novela de Torcuato Luca de
Tena “Embajador en el infierno” del mismo año-, Ispansi (españoles) del año 2011 y, por último, aunque en el tema
que nos ocupa apenas se aprecia, Silencio
en la nieve del año 2012.
-
Embajadores en el infierno: Se centra en la épica y el orgullo
del cautiverio, con un enfoque propagandístico e ideológico resaltando la
virtud y fortaleza de los españoles divisionarios, aunque alejada de la
realidad ya que muchos símbolos y menciones se cambian debido a la “nueva”
situación de España en el contexto internacional. Son soldados de la División
Azul que fueron hechos presos de los soviéticos tras la batalla de Krasny Bor.
En el gulag se encuentras con más presos políticos españoles con los que
conviven y se ayudan mutuamente. Mientras todo ello ocurre, ven que presos de
otras nacionalidades abandonan aquel campo y otros, algunos españoles, se
nacionalizan rusos para recibir trato preferente, tras once años consiguen
salir de allí rumbo a España.
-
Ispansi: Una película más emocional,
centrada en el exilio y la identidad. También es una película menos ideologizada,
aunque resalta, en algunos aspectos, ese trato –y choque- entre españoles, esa búsqueda
de identidad nacional. Muestra otro aspecto y el contexto es de guerra y no
tanto de unos presos en campos de concentración.
-
Silencio en la nieve: Esta película, aunque es un
thriller-bélico, es decir, difiere del argumento y la trama de las anteriores,
muestra también a españoles de ambos bandos e ideologías en la II Guerra
Mundial, esta vez, ambos dentro de la División Azul, pues se sabe que muchos se
enrolaron la División para que se le rebajasen las penas por haber combatido en
el bando republicano durante la guerra civil o para “limpiar” su imagen por algún
familiar. Se pone de manifiesto ese debate y colaboración entre soldados dentro
de la misma unidad con el trasfondo de la guerra y la inminente batalla de
Karsny Bor de segundo plano, pues la trama gira en torno a unos asesinatos
dentro de la propia División Azul.
Por lo
tanto, La tregua parece
situarse en un punto intermedio entre las películas clásicas:
-
Es menos
propagandística,
-
algo más
reflexiva, y
-
más centrada
en el diálogo entre españoles.
La La tregua parece situarse en un punto intermedio entre las películas clásicas
Conclusión crítica
La tregua no es solo una película histórica. Es
una película sobre lo que queda cuando la ideología se rompe contra la
realidad. Es esa “necesidad” de sobrevivir la que se pone de manifiesto y
se alza como un rasgo de primer orden.
Su mayor
valor se centra en humanizar a ambos lados, mostrar una reconciliación
imperfecta y, a la par, cuestionar unos relatos simplificados del pasado. Pero,
sobre todo, plantea una pregunta incómoda, una reflexión y una crítica: ¿Cuándo
empezó realmente el reencuentro entre españoles?
“Quizá el abrazo entre españoles no empezó en
despachos en los años 70… sino mucho antes, en el frío de la URSS, cuando ya no
quedaba nada… excepto sobrevivir juntos.”

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