Alonso Pérez de los Ríos: El general negro de los Tercios Españoles
Alonso Pérez de los Ríos: El general negro de los Tercios Españoles
¿Sabías que un hombre negro llegó a ser general en el ejército más temido del siglo XVI? Descubre la historia casi olvidada de Alonso Pérez de los Ríos, un caso excepcional en la Europa de los Habsburgo.
En los anales de la historia militar española, los
Tercios ocupan un lugar de gloria y leyenda. Fueron las tropas de élite del
Imperio en su apogeo, temidas en toda Europa por su disciplina, resistencia y
eficacia en combate.
Sin embargo,
entre los muchos hombres que empuñaron las picas, arcabuces y espadas de los
Tercios, hubo algunos cuya presencia rompe los estereotipos de la época. Uno de
ellos fue Alonso Pérez de los Ríos, un hombre negro que alcanzó el rango de
Maestre de Campo y General en las campañas de Flandes, en pleno siglo XVI.
Un soldado singular en una época de hierro
La figura de Alonso Pérez de los Ríos es, hoy, casi un
misterio. Apenas algunos documentos y referencias apuntan a su existencia, pero
lo poco que se sabe basta para despertar admiración ya que era un hombre de
origen africano (o con descendencia afro-americana) que, en aquella Europa,
logró escalar hasta la cúspide del escalafón militar.
Nació en una
época en la que España estaba presente en todos los rincones del mundo
conocido, desde América hasta el norte de África, Asia y Europa, por supuesto.
También fue un tiempo en el que hombres de distintas razas y orígenes
convivían, y a menudo combatían juntos, bajo el estandarte de la Monarquía
Hispánica. Aunque los prejuicios raciales existían, la estructura militar de
los Tercios permitía cierta movilidad social basada en el mérito, la lealtad y
el coraje en el campo de batalla. Ese fue, sin duda, el camino que recorrió
Alonso Pérez de los Ríos.
Alonso Pérez de los Ríos, un hombre negro que alcanzó el rango de Maestre de Campo y General en las campañas de Flandes, en pleno siglo XVI
Los Tercios y la diversidad oculta
La presencia de soldados africanos o afrodescendientes,
así como negros, mestizos o criollos en los Tercios no era común, pero tampoco
imposible como se puede ver en este caso. Ya desde tiempos de los Reyes
Católicos, personas negras -tanto esclavas como libres- formaban parte del
tejido político-social hispánico. Algunos trabajaban como artesanos, criados,
músicos o soldados. En las ciudades portuarias del sur y en Sevilla, en
particular, había una notable comunidad negra, muchos de cuyos miembros eran
hombres libres; también en América muchos de ellos eran los protagonistas o la
cara visible de la sociedad y algunos ostentaban cargos de gran calado.
En el caso
de Alonso Pérez de los Ríos, no solo fue soldado, fue también un líder. Llegó a
ser Maestre de Campo, una de las más altas jerarquías dentro de los
Tercios, equivalente a un general de división. Esto implicaba no solo autoridad
militar, sino también prestigio y acceso a los círculos de poder. Que un hombre
negro alcanzara tal rango en el siglo XVI es excepcional, y revela tanto su
talento militar como su capacidad para navegar un mundo estructurado por
jerarquías sociales y raciales muy rígidas; pero revela también la mentalidad
española que se manifestaba en la Monarquía Hispánica, una monarquía universal
y católica, humana y humanística que premiaba el mérito y la humanidad. Y pocos
imperios y potencias podían presumir de lo mismo, no solo en la época sino
incluso después.
![]() |
| imagen creada con IA |
Una vida entre batallas y reconocimiento
Aunque no contamos con una biografía detallada, su
paso por la Guerra de Flandes es significativo.
Aquella guerra, prolongada y brutal, fue una escuela de guerra y muerte para
generaciones de soldados españoles. En ella, Pérez de los Ríos demostró no solo
valor, sino capacidad táctica, liderazgo y habilidad política. Su ascenso a Maestre
de Campo no era automático, es decir, debía ganarse sobre el terreno.
El hecho de
que se le reconozca también como “General” sugiere que incluso pudo haber
estado al mando de tropas enteras en momentos clave del conflicto. Y más aún,
su nombre aparece vinculado a una distinguida posición social, algo que
en aquella época podía significar títulos, tierras o un lugar en la pequeña
nobleza militar. No es descabellado pensar que recibiera cartas de hidalguía o
recompensas del propio rey o incluso otros títulos o tierras.
En el caso de Alonso Pérez de los Ríos, no solo fue soldado, fue también un líder. Llegó a ser Maestre de Campo, una de las más altas jerarquías dentro de los Tercios
Una historia olvidada… hasta ahora
¿Por qué no lo conocemos mejor? ¿Por qué su nombre no
figura entre los grandes capitanes del Siglo de Oro?
La respuesta
quizá esté en los mecanismos de la historia oficial, que durante siglos ha ignorado
o minimizado el papel de gente como Alonso Pérez en la construcción del Imperio
español.
La figura de
Alonso Pérez de los Ríos invita a replantear esa narrativa. Demuestra que la
sociedad del Siglo de Oro, aunque desigual y estratificada, tenía más matices
de los que muchas veces imaginamos. Que un hombre negro pudiera alcanzar
semejante altura en el ejército español de los Habsburgo es tanto una rareza
como un símbolo de la posibilidad –excepcional- de ascenso por méritos en un
mundo profundamente jerárquico.
Esto pone de
manifiesto que el Imperio Español era diferente al resto y, a su vez, superior
y bastante más adelantado no solo en avances técnicos y tecnológicos, extensión
territorial… sino en mentalidad –combatiendo a esa leyenda negra que tanto daño
le ha hecho y la cual se merece una revisión-.
¿Qué nos enseña su historia?
La historia
de Alonso Pérez de los Ríos es una invitación a repensar el pasado. Nos
muestra que la España imperial fue más diversa de lo que muchas veces creemos,
y que incluso en una sociedad jerarquizada y discriminatoria, hubo caminos —por
estrechos que fueran— hacia el reconocimiento de derechos y “premios”. Esto ya
se vio con los decretos de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II –que ponen
de manifiesto un humanismo insólito hasta la época siendo pioneros en los derechos
humanos y sociales en muchos casos-.
Su figura
debería ocupar un lugar en los relatos escolares y culturales, no solo como
curiosidad, sino como ejemplo de mérito, resiliencia y excelencia militar. Además, Alonso es el ejemplo, uno de tantos,
que rompe con el relato negro-legendario y antiespañol.
Conclusión: una presencia que desafía la historia
La historia de Alonso Pérez de los Ríos es más que una
curiosidad, es una puerta abierta a la investigación sobre la diversidad étnica
en el Imperio español. Nos recuerda que los Tercios, aunque símbolo de una
España homogénea en el imaginario popular, eran en realidad un crisol de
gentes, culturas y razas. Un ejército “multinacional” –en su sentido amplio
pues los soldados que combatían dentro de esta infantería pertenecían, en su mayoría,
a territorios de una misma monarquía-.
Hoy, su
memoria sirve para cuestionar los relatos simplificados del pasado y para
reivindicar las vidas de aquellos que, como él, desafiaron su tiempo y dejaron
huella, aunque la historia haya tardado siglos en reconocerlo. España, una vez más,
pone de manifiesto que la Leyenda Negra que la persigue le ha hecho mucho daño
y debe poner su historia por encima del relato legendario, haciendo, con ello, justicia
con aquellos olvidados.
Fuentes y referencias
Archivo
General de Simancas. Sección de Guerra (Registros de oficiales en Flandes,
siglo XVI)
Domínguez
Ortiz, A. y Bernard V., Historia de los moriscos: vida y tragedia de una
minoría
Earle, P., El
imperio español: 1469–1716
Martín Casares,
A., La esclavitud en la España moderna: del Renacimiento a las Cortes de
Cádiz
Moreno
Fraginals, M., El Ingenio: complejo económico social cubano del azúcar[1]
Alonso Pérez de los Ríos | coterraneus - el blog de Francisco Núñez del Arco Proaño (wordpress.com)
** Nota: La figura de Pérez de los Ríos es mencionada en
registros de la época, pero no ha sido objeto de biografías completas. Su
historia se reconstruye a partir de menciones breves y contexto militar del
siglo XVI **

Comentarios
Publicar un comentario