La legitimación de los Derechos Humanos y su violación por EEUU

La legitimación de los Derechos Humanos y su violación por EEUU 

EE.UU. es el país que más defiende los Derechos humanos y sin embargo el país que más los incumple. La violación de los Derechos humanos es consecuencia de la política militar y expansionista de EE.UU. que sirve para legitimar la guerra que impone al resto de países soberanos que no actúen acorde a los intereses marcados por su sistema económico liberal.

Tío Sam


Introducción

    La historia de los Derechos Humanos es bastante lejana en el tiempo ya que la primera vez que se hace mención a estos conceptos data del siglo XV con la reina Isabel la católica. Sin embargo, no mucho tiempo después, Bartolomé de las Casas en un alarde por denunciar los abusos que sufrían los indígenas americanos, por parte de los conquistadores, se valió de datos falsos y en cierto modo exagerados, quizá para conseguir favores reales -que más tarde fueron empleados por la propaganda extranjera con el propósito de extender la Leyenda Negra contra España-. La historiografía ha considerado a De las Casas como el primer hombre en acuñar la expresión “Derechos Humanos”, una expresión que, como se mostrará, queda bien decirla pero que nadie defiende ni mucho menos cumple. Pero, será tras la I Guerra Mundial cuando se geste el antecedente directo de la ONU, –encargada de la Declaración de los Derechos Humanos- a través de la Sociedad de Naciones (SDN).

La SDN, en un primer momento se creó para velar por la paz entre las diferentes naciones de Europa y del mundo y evitar otra devastadora guerra como la I Guerra Mundial. La teoría está bien. Pero, se observa que estaba destinada al fracaso más absoluto. La SDN fue desmedida, clasista y segregadora ya que la crearon los países que habían ganado la I Guerra Mundial. Se pretendía, por tanto y en resumidas cuentas, que no se usase la guerra como mecanismo para la solución de las disputas internacionales –como establece el pacto Brian-Kellogg de 1928-. Sin embargo, la historia y la realidad demostraron que la SDN fue incapaz de maniobrar ante un conflicto de gran calibre y se produjo otra devastadora guerra en 1939, apenas 20 años después de haber finalizado la Gran Guerra. Millones de inocentes pagaron con su vida las deudas contraídas con la SDN y la crisis de 1929, recordando una vez más que la banca no pierde nunca.

Así llegamos a 1945. La II Guerra Mundial, aún más cruel que la anterior, ponía de manifiesto la necesidad de crear un organismo internacional, o internacionalista en este caso, con el mismo propósito que el anterior, la SDN. Nace así la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se creó para mantener la paz internacional, fomentar relaciones de amistad entre las naciones o lograr la cooperación internacional para solucionar problemas globales. Nuevamente, los países precursores fueron los vencedores en la guerra del 39 y, por lo tanto, quedaban excluidos de ser miembros aquellos que no entrasen en su juego, es decir, aquellos que tenían regímenes diferentes a los que la ONU consideraba como buenos –“demócratas”-. Obviando, por supuesto, un amplio abanico de amigos dictatoriales al servicio de la ONU.

La sede de la ONU, para variar, se encuentra en Nueva York y está sujeta a un régimen de extraterritorialidad, aunque también hay otras sedes en Ginebra, Nairobi y Viena. Estas sedes están legitimadas por los países miembros que funcionan como “vigilantes de la paz”, permitiéndose el lujo de juzgar y ejecutar a aquellos que no piensan como se ha establecido en el Nuevo Orden Internacional surgido en 1945.

Pues bien, si el organismo internacionalista de la ONU nació en 1945, inmediatamente después de la guerra, apenas 3 años después se creó La Declaración de los Derechos Humanos que fue adoptada por la Asamblea General y se impuso como un patrón de realización para todos, a pesar de que ningún país la cumple.

Y este es el tema que nos ocupa ya que es un tema muy serio y quizá el más incumplido, como bien muestran los ejemplos de los asesinatos masivos de personas inocentes en la República Popular China, en la URSS, Vietnam, Laos, Palestina o las “necesarias”, y ya olvidadas, bombas atómicas contra población civil que casualmente cayeron en las dos ciudades de mayoría cristiana de Japón.

Llegados a este punto, habría que plantearse el por qué EE.UU., país miembro de la ONU, es el país que más incumple, a la par que defiende, los Derechos Humanos.

 

Los Derechos Humanos y EEUU

EE.UU. el país más democrático del mundo, el salvador de la raza humana, el primer país en pisar la luna, ese país que no tiene nada que esconder, el máximo exponente del liberalismo económico y político, el único país que acabó con la esclavitud y el protector de los débiles que sin embargo no duda en atacar cuando alguien se sale del camino trazado. Es, ante todo, quien mueve los hilos de un sistema impuesto a golpe de bombas. Es el ejecutor de que se cumplan los Derechos Humanos.

EE.UU. el país más democrático del mundo (...) el ejecutor de que se cumplan los Derechos Humanos.

Dicen que quien hace la ley hace con ella la trampa y así es. Que se lo comenten a Estados Unidos, ¿verdad? La pantomima de la potencia más democrática del mundo llega a sus niveles más altos y, sin embargo, seguimos siguiéndoles el juego. Los amigos americanos andan presumiendo por el mundo de la importancia de hacer cumplir los Derechos Humanos silenciando, a su vez, los llantos que ese alarde provoca. Entonces, ¿Quién mueve los hilos aquí? ¿Por qué se permite que la potencia más democrática del mundo siga adelante en esta farsa? Claro está, ¿no? EEUU es uno de los países con más poder del mundo, tanto en política como en lo referente al ámbito militar y cuando las cosas no marchan como estaba previsto que marchasen el poder militar es el guardián del poder político.

Como se ha visto, la protección de los Derechos Humanos no es más que una excusa para poner en marcha toda la maquinaria militar. Allá donde EE.UU. deba estar presente se pone de manifiesto que se han violado los Derechos Humanos y la ONU hace la vista gorda permitiendo la presencia en ese contexto internacional. Todo aquel que se oponga a dicha decisión será acusado de país dictatorial, que hoy en día es como si en el siglo XV se acusase de ser bruja. Además, muy pocos pueden hacer sombra al poderío militar estadounidense y deciden hacer lo mismo que la ONU, ya que todos están endeudados con esta organización y sus mafias filiales como el Banco Central o el Fondo Monetario Internacional.

Ciudades enteras arrasadas por odio, lugares que desconocemos pero que sin duda existieron. Ciudades devastadas por la codicia y usura de los mismos de siempre que ponen como excusa lo de siempre, es decir, el incumplimiento de los Derechos Humanos. Mediante la acusación de tenencia de armas biológicas o nucleares, de favorecer a grupos terroristas, de haber un régimen dictatorial o de realizar matanzas de inocentes, entre otras tantas acusaciones, EE.UU. estará presente siempre haciendo alarde de ser el único protector de esos derechos violados. A pesar de ello, la verdad sale a la luz siempre, aunque sea tarde, pues los gritos de los muertos aunque queden silenciados se manifiestan en sus cadavéricos cuerpos yacentes entre las ruinas que han quedado de lo que anteriormente eran ciudades pero que han tenido que ser destruidas para la protección de los Derechos Humanos. Unos derechos que se manifiestan en Bases militares, en bases petrolíferas y en la imposición de una falsa democracia con gobiernos armados por EEUU y, durante un tiempo, a su servicio.

Que se lo digan a los pueblos que han sido salvados por los americanos como los saharauis, o los palestinos, que llevan más de 50 años siendo masacrados. Que se lo digan a los tibetanos, vietnamitas, indios indígenas, afganos, sirios o japoneses, estos últimos a pesar de haberse rendido les tocó una compensación de más de 300.000 muertos debido al lanzamiento sobre Hiroshima y Nagasaki de dos bombas atómicas –nunca antes lanzadas sobre población civil-. Todo ello, son meros ejemplos, insignificantes para la ONU, pues hay muchos más como en Serbia, Croacia, El Líbano, Corea, Dresde, Camboya, Laos, Iraq, Kuwait, Yemen…. El silencio de EEUU y sus aliados, cómplices todos ellos, es injusticia ya que solamente les mueve el sucio interés, la usura y la ambición de poder.

Lo que sí que es un derecho y debería ser protegido como tal es el que tienen los pueblos, es decir, el derecho a vivir en paz y, por tanto, el derecho a gozar de su perseverancia e identidad. Pero como ese derecho, al invadir los intereses americanos, no es compatible con lo que la ONU promulga por tanto queda desechado y debe ser protegido a imagen y semejanza de EE.UU.  

La Declaración de los Derechos Humanos no es efectiva por tanto debido a la manipulación real a la que está sometido el hipócrita y egoísta Consejo de Derechos Humanos, como se ha visto, pues se hace lo contrario. Pero no podemos esperar nada de una prostituida justicia que es violada constantemente por las mafias de los tribunales que se han creado para evitar esos desmanes. En este sentido, los que velan por los Derechos Humanos no son más que violadores que campan a sus anchas, protegidos a su vez por la Organización de las Naciones Unidas para la cual trabajan.

Esta farsa decadente que nos han metido por los ojos desde las más altas esferas se muestra en completa relación entre la usura capitalista promovida por el liberalismo político y económico y un sistema como el democrático que hace las veces de valedor y justificador de los desmanes del primero. Entonces, tenemos un consejo motivado por prejuicios ideológicos y adoctrinadores con intereses internacionalistas que ofrece un enfoque desproporcionado en el que solo mueven los hilos los países vencedores y que, consecuentemente, requiere una reforma urgente. Esto no debe pillarnos por sorpresa ya que su funcionamiento es el de siempre, los que ganan la guerra se reparten el botín y los demás si quieren mantenerse en el mapa deben callar y acatar las órdenes, de lo contrario serán acusados de incumplimiento de los Derechos Humanos. Así pasó en Versalles, en Paris, en la Haya o en Ginebra.

Pues recordemos que desde que EE.UU. se hace prestamista mundial tras la Gran Guerra, todo el orbe pasó a depender de su sistema del supuesto “New Deal” dejando al final de la fila a Keynes y haciéndonos partícipes de manera obligada a seguir su juego, es decir, a depender financiera y comercialmente de sus intereses, que no los nuestros. 

https://contrahegemoniaweb.com.ar/2021/09/05/el-regreso-del-imperialismo-benevolo-y-su-patio-trasero/


Como si esto fuera poco, si tras la Gran Guerra EE.UU. era el prestamista internacional más fuerte del mundo y su divisa una intocable moneda, la única válida para transacciones internacionales, EE.UU. tuvo que arrastrar a toda Europa hacia una guerra aun peor que la anterior. Nuevamente el liberalismo económico en busca de su expansión y progreso en los países más desfavorecidos, recordándonos nuevamente a todos que la búsqueda de la felicidad individual motivada por el interés de cada persona favorecía el bienestar de todo el conjunto de la sociedad. 

Para evitar que alguien más pudiera levantar la voz se mejoró el organismo que había anteriormente, la Sociedad De Naciones (SDN) que a partir de ahora sería llamada Organización de las Naciones Unidas (ONU)

Para evitar que alguien más pudiera levantar la voz se mejoró el organismo que había anteriormente, la Sociedad De Naciones (SDN) que a partir de ahora sería llamada Organización de las Naciones Unidas (ONU). De esta manera se podía justificar cualquier acto de guerra motivado por la intención de expansión del capitalismo para que todo aquel fuese “libre” al pensar por su propio interés. De esta manera cobarde cualquier país que no siga el juego o le ría las gracias a EE.UU. será acusado de regímenes terroristas y por tanto deben ser educados, al modo liberal ya saben. La Guerra de Siria es otro ejemplo de internacionalismo terrorista en el que la ONU ha permitido una violación sistemática y a “discreción” de los derechos humanos desde las más altas esferas del poder, desde el más mísero y deshumanizado ocultismo. Promoviendo con ello varias cosas como la masiva inmigración desproporcional y descontrolada hacia países totalmente diferentes tanto en identidad como en costumbres y tradiciones así como, una vez acabada la guerra, en un territorio vacío y despoblado (Siria) imponer empresas y multinacionales para conseguir asentar en dicha zona su ideología del dinero.

Pero volviendo al hilo conductor que nos ocupa, la única conclusión a la que podemos llegar para poder entender todo este entresijo motivado por la usura y respaldado por las elites del poder es que EE.UU. aboga por los Derechos Humanos para legitimar su posición como “única” superpotencia salvadora del mundo, de lo cual hace gala presumiendo aunque, eso sí, con las manos manchadas de sangre. Se sirve además de decenas de expertos para elaborar año tras años informes sobre violaciones de los Derechos Humanos y, quizá, resida ahí la importancia que tiene el tema de los Derechos Humanos para EE.UU., en la inversión que hace todos los años para tener informes favorables contando con el respaldo económico y militar que le hace imponerse en el mundo.

Entonces, ¿para qué aparentar defender los Derechos Humanos? Pues muy fácil. Tras la Guerra Fría la URSS se descompuso y cayó y EE.UU. perdió a su mayor enemigo, que a su vez justificaba sus políticas intervencionistas en el mundo. Tras ello, EE.UU. tenía que justificar su posición hegemónica ante el mundo y ante su pueblo, siendo este motivo el que justifique su defensa de los Derechos Humanos así como de la democracia. Así, los Derechos Humanos se convirtieron en un instrumento vital para poder sacar adelante sus políticas imperialistas. Estas políticas, como se ha visto ya, se manifiestan sobre todo contra los países que no se alinean con su forma de hacer política exterior.

En este sentido, los informes anuales del Departamento de Estado Norteamericano sobre las violaciones de los Derechos Humanos se concentran siempre en torno a esos países con los que EE.UU. busca tener confrontación, como puede ser hoy en día países de Oriente Medio. Pero, hay solución para estos informes desfavorables. Así, EE.UU. realiza una instrumentalización de los Derechos Humanos por parte de su administración para que la realidad de sus militares no salga a la luz, ya saben violaciones, abusos, matanzas, torturas…, como se observa en las cárceles que EE.UU. tiene para reinsertar a los violadores de los Derechos Humanos en Guantánamo, Bagram o Abu Ghraib, por ejemplo.

El fracaso de sus políticas imperialistas se observa en la necesidad de legitimar sus intervenciones a cualquier precio apoyando levantamientos populares en países no democráticos, por ejemplo. Esto genera, a la larga, un espíritu anti-americano en estos países evidentemente, teniendo ya la excusa perfecta ante los ojos internacionales. Pero lo cierto es que sus intervenciones en otros países han dejado tras de sí un altísimo número de muertos civiles al bombardear lugares de culto, escuelas, hospitales, puentes…, sin ser estos objetivos militares. Se pone de manifiesto que la ONU no es más que una pantomima al servicio de la política expansionista de EE.UU. y que a su vez se ha creado un vacío legal ya sea en Guantánamo o a través de la guerra informática que nos acecha constantemente hoy en día.

los informes anuales del Departamento de Estado Norteamericano sobre las violaciones de los Derechos Humanos se concentran siempre en torno a esos países con los que EE.UU. busca tener confrontación

 

Conclusiones

Desde que Adam Smith inventase la mayor farsa del hombre aludiendo que este se debe mover por su propio interés, EE.UU. acogió de buen agrado esta iniciativa y la puso en práctica. Desde 1919 y hasta la actualidad su interés por la usura no ha conocido límites y ha ido imponiendo a base de bombas su sistema en todo el mundo conocido. Palabras como economía de mercado, democracia y guerra van de la mano sin límite alguno. Por ello la defensa de los derechos humanos, otra farsa por la que cada año mueren millones de personas sin apenas un juicio, es la justificación que EE.UU. debe hacer ante el mundo para expandir su negocio, sus multinacionales....

Para expandir este sistema hay varias vías internacionales como se ha visto, o bien por las buenas, a base de tratados económicos y bases militares, o bien generando una crisis mundial en la que la población civil sea la que pague “el plato” y muera o, como última opción aunque es la que más suele utilizar, la guerra desproporcionada y abusiva.

La imposición de sistemas democráticos va intrínsecamente ligada a la imposición del capitalismo más deshumanizador que existiera nunca. Y para expandir sus “holding” EE.UU. se ampara en los Derechos Humanos, redactados por todas las mafias que quieren seguirle el juego. En este sentido y haciendo un resumen, a grandes rasgos se observa que los Derechos Humanos son promovidos y apoyados por EE.UU. para poder justificar las guerras, sin embargo esto acabará con cualquier atisbo de identidad nacional, costumbres y tradiciones de cada pueblo soberano, si es que queda alguno.

En conclusión, EE.UU. alardea de ser el protector de los Derechos Humanos para legitimar su política imperialista agresiva en los demás países que no se alinean con sus posturas o forma de pensar. Esto es posible debido a que los demás países de la ONU, acomplejados histórica y políticamente, vuelven la vista hacia otro lado mientras que los muertos inocentes son “daños colaterales” con la excusa premeditada de hacer cumplir los Derechos Humanos.




Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS CINCO ROSAS. Una historia simbólica de la Falange Española a través de sus cinco fundadores

Nicola Bombacci: Del comunismo al fascismo revolucionario