Las patrullas del amanecer
Las patrullas del amanecer
Un episodio poco
conocido del primer falangismo en Valladolid
Nada más comenzar la guerra civil, ya desde los
primeros días y cuando el conflicto aun decidía su forma y bando en las calles, en la retaguardia aparecieron en Valladolid unas milicias falangistas
conocidas como las “patrullas del
amanecer”.
Su recuerdo está ligado a Onésimo Redondo, una de las
figuras más destacadas del nacionalsindicalismo español, y a un tipo de
violencia política, que sin embargo no fue excepcional, sino propia del colapso
institucional de 1936.
Onésimo Redondo
Onésimo Redondo Ortega fue uno de
los padres fundadores del nacionalsindicalismo y una figura central de la
Falange en sus primeros años. Tras quedar libre al comenzar la guerra, se
desplazó a Valladolid y allí se le atribuye la organización de estas patrullas
durante los primeros días del conflicto.
Su biografía, por tanto, queda muy unida a la política
de movilización falangista ya que fundó las JONS junto a Ledesma Ramos siendo
una figura clave del primer “fascismo español”, con fuerte implantación en
Castilla y especialmente en Valladolid.
Su trayectoria política estuvo unida al
nacionalsindicalismo, al activismo propagandístico y a una visión militante de
la acción política, es decir un hombre político y, sobre todo, de acción, de
esos de primera línea. Sindicalista, católico, antisemita, nacionalista y
antimarxista, con influencia del integrismo portugués, del nacionalsocialismo alemán
y del catolicismo militante español, entre otras tantas. Murió muy pronto en la
guerra, en una emboscada enemiga llegando al frente para combatir.
Su papel es muy importante porque la historia de las
patrullas del amanecer no se entendería como un hecho aislado, sino como parte
de una cultura política de choque, movilización y disciplina que Falange
practicó en distintos lugares. Valladolid fue uno de los escenarios donde esa
dinámica se expresó con particular intensidad.
en la retaguardia aparecieron en Valladolid unas milicias falangistas conocidas como las “patrullas del amanecer”
Las patrullas
Las “patrullas del amanecer” se sitúan
en las fuentes ligadas a los primeros días del alzamiento en Valladolid, cuando
ya se habían organizado grupos falangistas para actuar en la calle y asegurar
el control de la retaguardia sublevada –hay que recordar que FE de las JONS ya tenía
experiencia combatiendo en la calle y enfrentándose a la violencia marxista-.
El nombre sugiere operaciones realizadas al alba o en horas de baja visibilidad,
lo que encajaría con una lógica de vigilancia, intimidación y acción rápida. No
se trataba de una unidad militar reglada, sino de una forma de violencia
paramilitar improvisada en un contexto de guerra civil. Es decir, las milicias
de partido –algo muy común en ambos bandos, antes de la propia guerra-.
Su función no fue meramente simbólica. Estos grupos servían
para mostrar presencia, vigilar a adversarios políticos y participar en
dinámicas represivas propias del primer despliegue de poder sublevado.
Es por ello que interesan tanto a la historia política como a la historia social de la guerra (o, al menos, debería interesar) pues ponen de manifiesto cómo se construye autoridad cuando el Estado se fractura, entre otras razones.
Importancia
Las patrullas del amanecer son
interesantes porque muestran una evolución del paso de la militancia al control
violento del espacio urbano, es decir, la organización de la militancia en zona
de revolución o guerra. En una ciudad como Valladolid, donde el dominio
sublevado se consolidó con rapidez, el papel de los falangistas no se limitó simplemente
a la propaganda o a la agitación, sino también a la participaron en la
vigilancia de vecinos, la presión sobre sospechosos y la consolidación del
nuevo orden. Es decir, eran fuerzas de choque, cuerpos francos… milicias al
estilo europeo –tanto propias del nacionalismo como del marxismo-. Eso ayuda a
entender por qué la violencia de retaguardia fue tan decisiva en los primeros
compases de la guerra. en este sentido, y matizando un aspecto con respecto a
los grupos radicales, revolucionarios o extremistas, hay que decir que todos
estos grupos –fuesen del bando que fuesen- hacían una lectura positiva de la
violencia, como método de alcanzar –o lograr- la revolución.
También son importantes porque han quedado envueltas
en versiones muy distintas. Hay relatos que las magnifican y otros que intentan
rebajar su significado, pero la historiografía seria suele situarlas en el
marco más amplio de la represión sublevada y de la violencia política de julio
y agosto de 1936.
Como todo en la historia, historiografía, convendría conocer
mejor este fenómeno de la retaguardia falangista de comienzos de la guerra, ya
que, como tantos otros grupos, aún se desconocen muchos aspectos de su
funcionamiento, creación, organización, duración, disolución….
Onésimo Redondo Ortega fue uno de los padres fundadores del nacionalsindicalismo y una figura central de la Falange en sus primeros años. Tras quedar libre al comenzar la guerra, se desplazó a Valladolid y allí se le atribuye la organización de estas patrullas durante los primeros días del conflicto
Un episodio de su tiempo
Lo más revelador es que estas
patrullas no fueron una rareza exclusiva de Valladolid. Ni mucho menos. En toda
la España del 36 aparecieron grupos de choque, milicias y mecanismos locales de
coerción en ambos bandos, aunque con contextos y formas distintas. Lo
específico del caso vallisoletano es su conexión directa con el falangismo de
Onésimo Redondo y con la consolidación temprana del poder sublevado en
Castilla. Es decir, estas patrullas se consolidan gracias a Onésimo Redondo y,
por tanto, su experiencia militante y política. En este caso,
surgen cuando Onésimo Redondo quedó en posición de dirigir o
impulsar la militancia armada local, gracias a su ideología y experiencia.
Eso explica también por qué el asunto resulta tan poco
conocido. La historia popular de la Guerra Civil suele centrarse en grandes
batallas, líderes nacionales o episodios simbólicos, pero deja en sombra estas
unidades locales de acción política, que como venimos viendo, no serán las únicas.
Y, sin embargo, ahí se puede ver con mucha claridad cómo nace la violencia
organizada y cómo se convierte en rutina.
Conclusiones
En resumen, las “patrullas del
amanecer” son un episodio muy ligado a la violencia política de los primeros
días de la Guerra Civil en Valladolid y, sobre todo, a la figura de Onésimo
Redondo, pero su historia está rodeada de polémica, propaganda y versiones
contradictorias.
En términos simples, como se ha podido ver, se trató
de grupos falangistas que actuaron en la retaguardia sublevada, y la
historiografía las asocia a tareas de control, intimidación y represión contra
personas consideradas afines a la izquierda.
Nos muestra, así mismo, cómo nació la violencia
política organizada en la España de 1936. Las patrullas no son solamente una
anécdota biográfica de Onésimo Redondo, sino una ventana al modo en que Falange
y otros sectores sublevados articularon poder local.
Además, el tema es historiográficamente útil porque
obliga a evitar dos errores, es decir, evitar tomar partido en cualquier relato
apologético como si fuese una fuente neutral y aceptar, sin más, cualquier versión
sin contrastarla. Para ello, como siempre, convendría analizar fuentes, documentos,
escritos, noticias de la época, autores… y compararlo todo ello para poder
llegar a una conclusión.

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