Los Cristeros y el Movimiento REX

Los Cristeros y el Movimiento REX

Una historia de dos movimientos católicos

 

Los Cristeros fueron un movimiento mexicano campesino y católico que, bajo el lema ¡viva Cristo Rey!, se enfrentaron al gobierno mexicano por sus leyes anticatólicas.

Este movimiento sirvió de inspiración a un hombre, León Degrelle, quien creó otro movimiento en Bélgica llamado REX.

Este articulo pretende realizar un análisis histórico sobre los cristeros y su influencia en otros grupos, concretamente en el Movimiento nacionalista y católico REX, fundado unos años después por el político nacionalista belga León Degrelle y que terminaría luchando a las órdenes de Adolf Hitler en la II Guerra Mundial.

Así, se ha dividido el artículo en dos partes, por un lado, se explicará la historia de los Cristeros y por el otro su influencia en REX, viéndose la creación y evolución de cada movimiento y lo que comparten en común.

Cabe decir que se sabe aún poco sobre el Movimiento Cristero debido a que hay escasas investigaciones y bibliografía sobre ello, por lo que el análisis y contraste de fuentes-autores se hace necesario.

 

¿Quiénes fueron los Cristeros?

(México, 1926–1929)

 

Contexto histórico

Tras la Revolución Mexicana (1910-1917)[1], la Constitución de 1917 incluyó artículos muy anticlericales. Concretamente, bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-1928), se aplicaron leyes extremadamente duras contra la Iglesia católica (Ley Calles):

-       Cierre de templos.

-       Prohibición de que los sacerdotes llevaran sotana.

-       Expulsión de religiosos.

-       Supresión de las órdenes religiosas.

Estas medidas generaron una fuerte reacción popular en zonas muy católicas del país, sobre todo en el Bajío y México occidental (Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de San Luis Potosí, de igual forma que en Zacatecas, Ciudad de México y en la península de Yucatán).

Los Cristeros fueron un movimiento mexicano campesino y católico que, bajo el lema ¡viva Cristo Rey!, se enfrentaron al gobierno mexicano

La Iglesia intentó reunir unos dos millones de firmas para proponer una reforma constitucional, aunque, sin embargo, la petición católica fue rechazada. Acto seguido, los católicos hicieron un llamamiento a realizar boicots para no pagar impuestos, minimizar el consumo de productos comercializados por el Gobierno, no comprar billetes de lotería Nacional, ni utilizar vehículos a fin de no comprar gasolina..., entre otras medidas. Todo ello, tal y como pensaron los católicos, causó daños en la economía mexicana además de que diferentes grupos y movimientos de la Iglesia católica mexicana, a la par, se fueron radicalizando.

En este sentido, la dirección del movimiento –cada vez más en aumento-, cercana a los obispos mexicanos, creyó viable una salida militar al conflicto y en enero de 1927, se empezó con el acopio de armas.

Las primeras guerrillas estuvieron compuestas por campesinos, en su mayoría, pero el respaldo, simpatía y apoyo a los grupos católicos armados fue creciendo y cada vez se unían más personas a esas proclamas de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe! lanzadas por quienes se empezaban a conocer como los cristeros.

 




La Guerra Cristera (1926–1929)[2]

Fue una rebelión armada de campesinos y católicos, con el grito de “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”. También llamada Cristiada, fue una guerra civil en Mexico que enfrentó a los Cristeros, en su mayoría laicos, contra el ejército federal mexicano. Una guerra civil que duró 3 años dejando consigo una pérdida de recursos y humana muy importante, además de dividir al país en dos facciones.

La Iglesia oficialmente no apoyó la guerra, pero muchos sacerdotes y fieles lo hicieron de forma clandestina.

En 1929 se llegó a un acuerdo entre el gobierno y la Iglesia, pero la represión y el martirio de muchos cristeros dejó una marca profunda en la identidad católica mexicana.

Así, el 14 de agosto de 1926 se puso en marcha el levantamiento. Una movilización muy rápida ya que tanto el gobierno como los cristeros sabían de la importancia del golpe. Estalló en Peñitas y Peñas Blancas y el primer combate se sucede en Huejuquilla el Alto en torno al 29 de agosto dando comienzo de esta forma la primera lucha cristera al grito triunfante de ¡Viva Cristo Rey!

Los alzamientos se extendieron en Jalisco, Nayarit, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán a finales del año 1926, para, después, salpicar a casi la totalidad del centro del país. El conflicto tuvo un carácter fundamentalmente rural, pero, eso sí, la dirección fue eminentemente urbana. Se considera que en torno a 70.000 efectivos englobaron las fuerzas cristeras –esto se debe a que la mayoría de obispos mexicanos se desvincularon oficialmente de la rebelión cristera y trataron de negociar la paz con el gobierno, con la mediación del gobierno de los Estados Unidos y, por otro lado, que México venia de una revolución que durante 7 años desangró al país-. Sea como fuere, contaron en ciertos momentos con el apoyo y dirección de líderes como Pancho Villa o Zapata y algún que otro sacerdote. El papel de la mujer fue crucial siendo las primeras guerrilleras en sumarse y apoyar la rebelión (unas 15.000 o 20.000 mujeres según los autores englobaron las fuerzas cristeras).

A pesar de ello, hay que tener en cuenta que los cristeros formaban un ejército irregular, voluntarios –no esperaban recibir pagos por su lucha- y carecían de una logística y red estratégica como mecanismos formales de aprovisionamientos, reclutamiento, entrenamiento…, su recluta era desordenada y no planificada.

Ya con Emilio Potes Gil en el gobierno comienzan las negociaciones para el fin del conflicto en torno a junio de 1929. Sin embargo, la mayoría de los cristeros no aceptaron el acuerdo y se estima que solamente unos 14.000 depusieron las armas.

Es en esta última fase del conflicto cuando el gobierno federal comienza a poner en marcha las reconcentraciones –aislar a los civiles que apoyaban a los cristeros, crear campos de concentración, quemar viviendas, dejar sin víveres…- además de la presión de EE.UU. que intervino finalmente a petición de laicos y sacerdotes.

Además de ello, el nuevo gobierno se comprometía con la iglesia y esta con el gobierno para evitar tensiones y revisar la constitución.

Sin embargo, la crisis de 1929 y las tensiones reavivaron una segunda guerra cristera unos años más tarde.

El ejemplo de lucha de los cristeros, lejos de aislarse en México, influyó en otros grupos y partidos, como era el caso de REX, el movimiento que León Degrelle crearía en Europa.

 los cristeros formaban un ejército irregular, voluntarios –no esperaban recibir pagos por su lucha- y carecían de una logística y red estratégica como mecanismos formales de aprovisionamientos, reclutamiento, entrenamiento…

¿Quién fue León Degrelle y qué fue el Movimiento REX?

León Degrelle (1906–1994):

Político belga, católico y carismático, que fundó en los años 1930 el movimiento REX (de Christus Rex, es decir, “Cristo Rey”). Inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia, el rexismo comenzó como un movimiento católico-social y anticomunista.

Con el tiempo, Degrelle derivó hacia posiciones fascistas, admirando a Mussolini y, especialmente, a Hitler (combatió en la División Valonia, en el Frente Oriental).

León Degrelle nació en el seno de una familia católica burguesa de origen francés. Fue educado en el catolicismo. Los jesuitas tuvieron una notable influencia en Degrelle. Después, se doctoró en Derecho por la Universidad Católica de Lovaina, y fue muy influido por el pensamiento del francés Charles Maurras. Además, ejerció durante poco tiempo como abogado en esa ciudad.

En la década de 1930 se afilió a Acción Católica y comenzó a trabajar para una pequeña editorial católica llamada Christus Rex (Cristo Rey), que publicaba un periódico homónimo. Es en esta época cuando viajó a México como corresponsal para cubrir la Guerra Cristera, ya mencionada. El grito de guerra de los cristeros, ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!, impresionó profundamente a Degrelle, que a su regreso en 1934 le llevaría a fundar Les Editions de Rex dando comienzo su movilización en el Partido Católico Belga (PCB) para promover una acción más militante.

Degrelle derivó hacia posiciones fascistas, admirando a Mussolini y, especialmente, a Hitler

Sin embargo, las desavenencias con el PCB le llevaron a desligarse de este y crear su propio partido.

Denunciando lo que consideraba “corrupción” de los partidos existentes —incluyendo el Partido Católico de Bélgica, respaldado por la jerarquía eclesiástica—, fundó el Partido Rexista. Su programa denunciaba la injerencia de las grandes empresas y la banca en la economía y la política belgas. Tomó el ejemplo de las “casas del pueblo” como medio de movilizar a las masas de los comunistas y socialistas, mientras que de los marxistas tomaría también un ideario de igualdad social, aunque con el mismo énfasis verticalista que la Italia fascista había aplicado a la organización corporativa de la sociedad.


El movimiento rexista de Léon Degrelle

El movimiento rexista, liderado por Léon Degrelle, surge en Bélgica a comienzos de la década de 1930, concretamente en torno a 1932, tras la ruptura de Degrelle con el Partido Católico Belga. Degrelle, ferviente católico e influido por el pensamiento conservador y autoritario de Maurras, criticaba lo que consideraba una profunda corrupción moral dentro del catolicismo político belga. A partir de esta disidencia fundó la editorial Christus Rex, cuyo nombre daría origen al Movimiento Rexista.

Entre 1932 y 1935, el rexismo se configura como un movimiento político de carácter católico y conservador que abogaba por una “renovación moral” de la sociedad belga. Defendía el predominio de la Iglesia católica, rechazaba tanto el marxismo como el capitalismo liberal y proponía un modelo corporativista en oposición a la democracia parlamentaria. En este sentido, el movimiento mostraba claras influencias del integralismo maurrasiano, idealizando los valores tradicionales y el mundo rural como eje central de la sociedad.

Diversos autores, como Roger Griffin y Stanley G. Payne, coinciden en señalar que hasta aproximadamente 1937 el rexismo no puede considerarse plenamente fascista, sino más bien encuadrarse dentro de la derecha autoritaria. Sin embargo, a partir de ese año, y en el contexto del afianzamiento de los regímenes fascistas en Alemania e Italia, el movimiento experimentó una progresiva radicalización. Según Ernst Nolte, es en este período cuando el rexismo comienza a adquirir rasgos propiamente fascistas, como la movilización de masas, la creación de milicias uniformadas y una mayor admiración por Mussolini y Hitler, de quienes Degrelle llegó a recibir apoyo financiero.

El movimiento rexista, liderado por Léon Degrelle, surge en Bélgica a comienzos de la década de 1930, concretamente en torno a 1932, tras la ruptura de Degrelle con el Partido Católico Belga. 

En las elecciones de 1936, el REX obtuvo resultados modestos, pero fue tras este relativo éxito cuando Degrelle intensificó su discurso antidemocrático, nacionalista y antisemita, adoptando abiertamente la estética y la retórica fascista. No obstante, el movimiento encontró importantes límites estructurales: los grandes partidos belgas permanecieron sólidos, la Iglesia católica continuó apoyando al Partido Católico tradicional y el rexismo quedó prácticamente restringido a la región francófona de Valonia, lo que dificultó su expansión nacional.

Payne señala además que, entre 1937 y 1938, el movimiento comenzó a perder fuerza, especialmente tras el intento de acercamiento al partido nacionalista flamenco VNV. Este giro provocó tensiones internas que desembocaron en la salida de ocho de los veintiún diputados rexistas del Parlamento y en una notable pérdida de militantes. La decepción se reflejó claramente en las elecciones de 1939, en las que el REX sufrió un fuerte retroceso electoral.

El fracaso electoral de 1939 marcó el inicio del declive del movimiento, aunque el estallido de la Segunda Guerra Mundial otorgó a Degrelle una nueva oportunidad política, de forma similar a lo ocurrido con figuras como Jacques Doriot o Marcel Déat en Francia. Tras la invasión alemana de Bélgica en 1940, el rexismo colaboró activamente con las fuerzas de ocupación, consolidando definitivamente su carácter fascista. En 1941, respondiendo al llamamiento de Hitler contra el comunismo, Degrelle impulsó la creación de la Legión Valona, integrada por voluntarios belgas-valones que combatieron en el seno de la Wehrmacht y las Waffen-SS.

Tras la liberación de Bélgica en 1944 y la derrota definitiva del Tercer Reich en 1945, el movimiento rexista fue prohibido. Varios de sus dirigentes y militantes fueron ejecutados, mientras que otros lograron huir. El propio Degrelle escapó a España, donde encontró refugio bajo el régimen franquista, país en el que pasó el resto de su vida junto a otros exiliados fascistas europeos.

 


Influencia de los Cristeros en el pensamiento de Degrelle

Aunque no hay una relación directa o personal documentada entre los cristeros y León Degrelle, sí hay una fuerte conexión ideológica y simbólica que presenta unos elementos en comun:

-       Cristianismo militante: Tanto los cristeros como los primeros rexistas veían la fe cristiana como algo digno de ser defendido con la vida, incluso a través de las armas.

-       El lema “Cristo Rey” fue un grito de batalla de los cristeros y también el símbolo central del movimiento REX.

-       Anticomunismo y antiliberalismo: Ambos movimientos reaccionan contra lo que perciben como una decadencia moral causada por ideologías modernas, como el comunismo, el liberalismo y el secularismo. Se movían, al menos al principio, en la esfera del conservadurismo y la reacción.

-       Mística del martirio y el sacrificio: Los cristeros exaltaban a sus mártires, como, por ejemplo, el joven José Sánchez del Río, y Degrelle promovía la idea del sacrificio heroico por una causa trascendente.

Influencia realista: Es más probable que Degrelle no tuviera contacto directo con el movimiento cristero mexicano, pero que sí fuera influenciado por esa imagen de un catolicismo valiente, rural y antirrevolucionario que circulaba en ambientes conservadores y ultramontanos de la época. Su movimiento nace no solo de su ideología e idea católica de concebir la vida sino también de su experiencia en la guerra mexicana.

De hecho, en los años 30, los cristeros eran vistos como mártires católicos en todo el mundo, especialmente por sectores tradicionalistas.

 Ambos movimientos reaccionan contra lo que perciben como una decadencia moral causada por ideologías modernas, como el comunismo, el liberalismo y el secularismo

Conclusión

Aunque ambos movimientos se dan en un mismo periodo, la década de los años 30, en ambientes similares, cabe decir que no hay pruebas de una conexión organizativa entre Cristeros y REX, pero sí que hubo una inspiración ideológica.

Se observa que ambos representan el auge de un catolicismo político combativo en el siglo XX. Fruto quizá de la persecución a este y/o de la corrupción del mismo. En tales casos, se requiere reformulación del catolicismo frente al marxismo-socialismo o comunismo debido al componente anticlerical de estas ideologías.

Degrelle tomó elementos simbólicos como el Cristo Rey, el martirio y la resistencia religiosa, y los transformó dentro de su propio marco nacionalista y fascista. Todo ello, gracias a su catolicismo militante y su experiencia en México.

Es decir, no hay una vinculación real y demostrable, pero sí que se puede ver elementos de los cristeros en los rexistas belgas, siendo notable la influencia de los primeros en Degrelle.

 



[1] Según las fuentes, las muertes oscilaron entre el millón y los dos millones de personas, a los que habría que sumar un millón y medio más si contamos las hambrunas, pandemia y emigración.

[2] Guerra de los Cristeros o Cristiada que dejó unos 250.000 muertos

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