Qué es realmente el fascismo: origen, definición y por qué hoy se usa mal el término
Qué es realmente el fascismo: origen, definición y por qué hoy se usa mal el término
En el debate político actual, el término “fascismo” se
utiliza con una ligereza alarmante. Partidos de izquierda y de derecha,
movimientos constitucionalistas, liberales o incluso terroristas han sido
calificados como fascistas sin ningún rigor histórico.
Sin embargo, hay que decir que el fascismo fue un
fenómeno concreto, situado en un contexto histórico preciso, con unas
características bien definidas.
Comprender qué fue realmente el fascismo es el primer
paso para evitar su banalización y la ambigüedad del término en sí.
el término “fascismo” se utiliza con una ligereza alarmante
El fascismo como fenómeno histórico
El fascismo nació en Italia tras la Primera Guerra
Mundial. Surgió en un contexto de crisis económica, social y política, y se
desarrolló entre 1919 y 1945, con Benito Mussolini como figura central. Conjugaba
el socialismo con el nacionalismo y la revolución como forma de llegar al
poder.
Fue un movimiento revolucionario del siglo XX,
no una ideología eterna ni aplicable a cualquier contexto histórico. Es por ello
que hoy hay confusión y un derechista tacha de fascista a un izquierdista y
viceversa.
Es decir, a priori, sería un movimiento italiano
comprendido entre 1919 y 1945.
El fascismo fue un fenómeno concreto, situado en un contexto histórico preciso, con unas características bien definidas.
La necesidad de una definición
Uno de los grandes problemas actuales es la ausencia
de una definición clara. Sin definición, el término se convierte en un insulto
político vacío. Y es que, además, no hay univocidad entre los expertos, ya que
cada uno, y según sus conocimientos, lo argumenta de una manera diferente.
Desde una perspectiva historiográfica, el fascismo
puede definirse como:
Un movimiento revolucionario, nacionalista y
socialista, que rechaza el liberalismo y el marxismo clásico, y busca crear un
nuevo orden político y social. Es decir, un movimiento novedoso y regenerativo
que busca romper con el binomio de lo tradicional, o séase,
capitalismo-comunismo, derecha-izquierda.
Rasgos fundamentales del fascismo
El fascismo se caracteriza por varios elementos
comunes:
- Carácter
revolucionario y rupturista
- Rechazo
del liberalismo parlamentario
- Nacionalismo
- Socialismo
no marxista
- Estado
fuerte y totalizador
- Movilización
de masas
Estos rasgos se dan en la mayoría de los movimientos
que imitaron el fascismo, aunque todos ellos quisieron destacar su carácter nacional
y genuino, por ello, el fascismo italiano no es lo mismo que el
nacionalsocialismo alemán, que el falangismo español, el rexismo belga o las
cruces-flechadas de Hungría, por mencionar algunos ejemplos. Por ello es un
error tachar todo lo actual como fascismo cuando se ha visto que no comparten
esos rasgos. Serían, todo ellos, incluso el comunismo –estalinista-,
movimientos nacional-revolucionarios que surgen en un momento especifico, entre
1919 y 1940 aproximadamente.
En cuanto al Estado totalizador, en muchos movimientos
no se llegó a dar. De hecho, en Italia no se dio y no llegó a ser un Estado
Totalitario o totalizador como si lo fueron Alemania o la URSS.
Es importante señalar, además, que el antisemitismo
no fue un rasgo originario del fascismo italiano, y solo se incorporó
oficialmente en 1938 bajo influencia alemana. Tampoco el cristianismo fue un
elemento doctrinal central del fascismo. El antisemitismo y el cristianismo son
elementos que se dan en algunos movimientos nacional-revolucionarios
(fascistas) pero no es una característica central en ninguno, a excepción del
nacionalsocialismo alemán.
Fascismo e imitaciones
Tras el triunfo de Mussolini, surgieron movimientos
que imitaron algunos elementos del fascismo, adaptándolos a contextos
nacionales distintos. Sin embargo, no todos estos movimientos pueden
considerarse fascistas en sentido estricto.
Aquí surge la confusión entre fascismo y
autoritarismo, entre fascismo y nacionalismo, o entre fascismo y
conservadurismo.
Se han englobado en el “saco fascista” ya que cumplen
muchos requisitos con el fascismo primitivo, primigenio, genuino u originario –el
de Italia-. Y es que los autores, para no decir todos los nombres y variedades
que hay, prefirieron englobar a todos estos movimientos bajo la terminología “fascistas”
y aquí viene el error ya que, gracias a ello, todo lo que no se muestre bajo el
espectro “izquierdista-marxista”, demócrata… es automáticamente tachado de “fascismo”,
a pesar que muchos de estos movimientos renegaron del fascismo y de ser
tachados como tal.
Es decir, surgen diversos movimientos fuera de Italia que
imitan la estética, el discurso, la acción, la política… unos rasgos y características
sociales y políticas del fascismo italiano. Sin embargo, a diferencia del
comunismo –leninista, trotskista-, el fascismo es un movimiento nacionalista,
no internacionalista. Por lo que difícilmente puede expandirse de manera
internacional, pues, de hacerlo, sus intereses chocarían con otros
nacionalistas[1].
Así que hay un error de base por parte de los expertos
y es que consideraron rápidamente a todos los movimientos que surgieron como
fascistas sin dar pie a un análisis inicial de sus características o rasgos. Este
error ha favorecido que el fascismo sea un término ambiguo y tergiversado de la
realidad y desplazado de su terminología real, el contexto post-guerra de la Italia
de 1919-1922.
A pesar de ello, se han englobado en el marco del
fascismo aquellos movimientos que cumplen ciertos rasgos, ya mencionados, como únicos
del fascismo italiano y que se dan en la práctica en todos los movimientos. Es por
ello que los historiadores y politólogos han englobado a todos los movimientos
bajo una misma terminología, el Fascismo, en referencia al italiano, al que
imitan.
¿Por qué los partidos actuales no son fascistas?
Aplicando una definición rigurosa y viendo los
ejemplos más recientes de nuestra historia –aquellos que en un momento han
podido ser tachados como fascistas, resulta evidente que:
- VOX no es
fascista debido a que es constitucionalista, liberal en lo económico y no
revolucionario.
- PP y PSOE
no lo son. Ambos forman parte del sistema liberal parlamentario, no
pretenden romper con nada, ni aspiran –en la teoría- a un estado
totalitario, ni son nacionalistas ni creen en una economía socialista.
- Podemos no es
fascista. Es por todos sabido que se sitúa en la tradición marxista y
populista de izquierdas. Autoproclamándose como bandera del antifascismo
de manera reitera y públicamente.
- Frente
Obrero y Se acabó la Fiesta no
son fascistas. De un tiempo a esta parte han irrumpido dos formaciones,
muy distintas políticamente pero que han atraído a una gran parte de la
Tercera Vía, incluso de VOX y las izquierdas. Han tendido hacia formas más
revolucionarias –sobre todo en discurso- y hacia un patriotismo –más que
nacionalismo-, sin embargo, ambas son demócratas, constitucionales y
antifascistas. El primero proviene del marxismo y el segundo de la
derecha.
Otros movimientos contemporáneos o proyectos
personalistas recientes que están surgiendo en la escena política, pueden
presentar retórica radical, pero carecen de la base doctrinal y del contexto
histórico del fascismo clásico. El fascismo actual -o los que pueden ser
tachados de ello- está apartado en la marginalidad, en una minoría que se sitúa
fuera del espectro político-social, fuera de la sociedad, de la aceptación social…
ETA -que no es
un partido, pero también fue tachado de fascista- nunca fue fascista. De hecho,
se declaró antifascista y fue una organización terrorista, independentista y
marxista.
Por ello, tal y como se observa en la actualidad,
predomina, podríamos decir, un gran analfabetismo e ignorancia en general pues
se tiende a tachar a todos como fascistas, dando lugar a lo siguiente:
-
El que no piensa como yo es fascista y viceversa (por
ello hemos visto a PP, PSOE, VOX, Podemos, ETA, FO, SALF y ciertas
personalidades que han sido tachados de fascistas por sus adversarios y/o críticos).
-
La palabra fascista ha perdido significado real y se
utiliza como insulto.
El problema de la banalización
Llamar fascismo a todo implica no entender nada.
La banalización del término impide analizar con rigor
los auténticos totalitarismos del siglo XX y convierte la historia en un arma
arrojadiza.
El fascismo hoy en día es un término que se utiliza
para denigrar a un adversario, a aquel que piensa o actúa diferente. La palabra,
como decíamos, ha perdido sentido y significado debido a su uso –mal uso-. Es como
ser tachado de bruja o herejía en la Edad Media, por ejemplo.
Ante ello, nos quedaría terminar con la siguiente pregunta: Hoy en día, ¿Quién es fascista?
El fascismo fue un fenómeno histórico concreto, limitado en el tiempo y en el espacio. Entenderlo exige definición, contexto y análisis. Usar el término sin rigor no solo es un error intelectual, sino una forma de empobrecer el debate público y de vaciar la historia de contenido
Conclusión
El fascismo fue un fenómeno histórico concreto,
limitado en el tiempo y en el espacio. Entenderlo exige definición, contexto y
análisis. Usar el término sin rigor no solo es un error intelectual, sino una
forma de empobrecer el debate público y de vaciar la historia de contenido.
Se podría decir que fue un movimiento político y
social de masas que surgió en Italia en 1919 y se expandió a partir de 1922
hasta 1945. Es un movimiento regenerador, novedoso que conjugaba el socialismo
no marxista con una concepción nacionalista y revolucionaria de la vida. Es
decir, es un movimiento nacionalista, socialista y revolucionario italiano que
influyó, o pudo hacerlo, en otros movimientos de fuera de Italia que lo
imitaron.
Hoy día es imposible e impensable, basándonos en la historia-historiografía-
que se tache a partidos actuales de la escena política y social como fascistas
solo por el hecho de pensar diferente, dar un discurso patriota y actuar de un
modo distinto al de sus adversarios. La mayoría de los partidos o son
liberales-demócratas-capitalistas o son socialdemócratas y, en menor media,
marxistas, pero ninguno quiere romper el guion ni conjugar el socialismo con el
nacionalismo y la revolución por lo que, en resumidas cuentas, no pueden ser
fascistas o, al menos, no pueden serlo como se ha estipulado por el movimiento
primigenio, el italiano.
Habría que estudiar y analizar el fascismo italiano, y
después las diversas imitaciones que surgieron entre 1919 y 1945 para poder
llegar a una conclusión y visión general acerca lo que es y no es fascismo, para
que esta palabra no pierda sentido ni se quede obsoleta.
Para finalizar, el fascismo no es solamente el racismo
–que ya hemos visto que no es una característica-, ni el patriotismo, ni el
totalitarismo –ya hemos visto que precisamente el fascismo no llegó a alcanzar
a toda la sociedad en su conjunto-… pero tampoco, como nos pretenden hacer ver,
es lo que existe hoy en día pues, recordemos, el fascismo es un movimiento de
masas –cosa que hoy en día, de existir, está reducido a la marginalidad-.
[1] En 1934
se intentó una internacional fascista en Suiza, pero fracasó precisamente
porque los intereses nacionalistas de unos chocaban con los otros. Como ejemplo
claro Inglaterra vs Irlanda, Bélgica vs Holanda… además chocó la manera de
concebir el fascismo pues muchos movimientos se situaron en el espectro alemán –racismo-
mientras que otros lo hicieron en el italiano –nacionalismo más liberal si se
quiere y con ciertas consignas cristianas-.


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