Íberos: La primera civilización de España y el origen de una identidad

Íberos: La primera civilización de España y el origen de una identidad

 

¿Quiénes fueron realmente los íberos?

Lejos de ser solo un “pueblo prerromano”, los últimos estudios consideran a los íberos una auténtica civilización mediterránea, autóctona de la Península Ibérica. Una civilización como los fenicios, griegos, egipcios, romanos… con sus atributos y características.

En este artículo exploramos su origen, su cultura, su lengua, su arte, y su posible papel como primer germen de identidad hispánica.

Un viaje a nuestras raíces más antiguas.

 

Introducción

Durante siglos, los libros de historia presentaron a los íberos como una nebulosa de pueblos prerromanos vagamente definidos y, a veces, entremezclados con los celtas. Pero esa visión ha cambiado. Hoy sabemos que los íberos fueron mucho más que simples tribus: constituyeron una civilización en el pleno sentido del término, con lengua propia, estructuras sociales, comercio internacional, arte sofisticado, y una identidad cultural definida.

Y lo más importante: eran autóctonos. Nacieron en esta tierra. Se desarrollaron aquí. Y aunque recibieron influencias fenicias, griegas y púnicas, fueron creadores de una cultura original, arraigada en el sureste de la península, que dejó una huella profunda en lo que siglos después sería Hispania y, en última instancia, España.

 los últimos estudios consideran a los íberos una auténtica civilización mediterránea, autóctona de la Península Ibérica

Los íberos: ¿Quiénes fueron?

Los íberos fueron un conjunto de pueblos que habitaron la zona mediterránea y meridional de la península ibérica, principalmente en el este y el sur, desde el siglo VII a.C. hasta la romanización (siglo I a.C.). En su zona de influencia, coexistían con otros pueblos como los celtiberos, por ejemplo.


Características:

  • Eran autóctonos: Se desarrollaron a partir de culturas indígenas del Bronce Final. Se organizaban en tribus con sociedad jerarquizada. Tenían una elite guerrera –ocupaba una posición de privilegio, alto rango social- y vivían en poblados fortificados –oppida-.
  • Lengua propia: El íbero, aún no completamente descifrado, no tiene parientes conocidos. Compartían una lengua común, aunque con variantes regionales, y desarrollaron una escritura (que aún no ha sido del todo descifrada).
  • Cultura común: Aunque divididos en tribus, compartían estructuras sociales, arte, escritura y prácticas religiosas. El arte ibérico es conocido por sus esculturas en piedra y bronce, destacando la Dama de Elche y la Dama de Baza. Tenían creencias religiosas complejas y sus ritos funerarios muestran necrópolis con rituales funerarios. Hacían uso ya de la incineración.
  • Economía: la principal actividad económica era la agricultura, sobre todo el cultivo de cereales y vid. También se dedicaban a la artesanía, orfebrería y comercio –llegaron a acuñar moneda propia-.
  • Contacto mediterráneo: Intercambiaban con fenicios, griegos y cartagineses, pero sin perder su raíz indígena. De ahí viene su influencia oriental y griega. Hasta hace poco se ha creído que los iberos no eran autóctonos de Iberia, o la Península Ibérica, sin embargo, ellos tomaban influencias de fuera como cualquier otra cultura, gracias sobre todo al comercio.

Se diferenciaban claramente de los celtas del interior peninsular –tanto geográfica y políticamente como social-, con los que más tarde se mezclarían dando lugar a los llamados celtíberos.

 Los íberos fueron un conjunto de pueblos que habitaron la zona mediterránea y meridional de la península ibérica

¿Fueron una civilización?

Sí, y esta es la gran reivindicación actual. Según los estudios arqueológicos, los íberos cumplen los requisitos esenciales de una civilización:

-        En primer lugar, tenían escritura. La escritura ibera propia era una escritura semisilábica.

-        Contaban con una organización social. Se agrupaban de manera jerárquica, tenían aristocracia guerrera y elites urbanas.

-        Vivian en torno a las ciudades. Sus ciudades eran los oppida, ciudades amuralladas, normalmente en cerros o en terreno alto.

-        Tenían un arte marcado, aunque con influencias de otras culturas. Destacaron en la escultura –dama de Elche y de Baza-, orfebrería y cerámica decorada.

-        Otro requisito con el que contaban era que tenían una religión estructurada con santuarios, cultos a la tierra y ritos funerarios complejos –incineración, por ejemplo-.

-        Además, contaban con una economía desarrollada que se basaba en la moneda, agricultura, minería, comercio marítimo… y tenían moneda propia.

 

Influencias y originalidad

Mucho se ha dicho sobre la influencia de los pueblos orientales (fenicios, griegos, cartagineses) en la formación de la cultura íbera.

Y es cierto que:

Adoptaron el alfabeto fenicio y lo adaptaron a su lengua; aprendieron las técnicas metalúrgicas, cerámicas y funerarias; y establecieron relaciones comerciales con Emporion (colonia griega) o Gadir (colonia fenicia).

Pero, también es cierto que la base cultural era nativa y que los íberos supieron adaptar lo externo a lo propio, manteniendo su singularidad. Es decir, aunque recibieron influencias su esencia e identidad siguió adelante, lejos de desaparecer. No eran una “mezcla”, sino un crisol: tomaban y transformaban.

 los íberos cumplen los requisitos esenciales de una civilización

Territorio y pueblos

Los íberos ocupaban sobre todo la fachada mediterránea de la península, desde la actual Andalucía oriental hasta el sur de Francia (hasta el Rosellón).

Entre los principales pueblos íberos encontramos a los Turbios (asentados en la actual Almería), Contestanos (entre los actuales Alicante y Murcia), Edetanos (sobre todo en Valencia), Ilergetes (en Lérida) o Lacetanos (Pirineos), Indigetes o Indiktes (Gerona y el Ampurdán) ….

Lo que sabemos de algunos de estos grupos es gracias a la documentación que aparece en las crónicas romanas, siendo mencionados como pueblos aliados o enemigos en las Guerras Púnicas. Como se observa, sus enclaves se sitúan en la cornisa mediterránea, y poco en el interior, normalmente en zonas de montaña o zonas elevadas, para estar protegidos.

 

¿Primera identidad “española”?

Este punto es un punto muy discutido en la actualidad y eso es positivo ya que lo hace aún más interesante. Si entendemos “España” como una construcción cultural y no política, sí se puede hablar de un primer conato de identidad peninsular con los íberos, todo ello con cuidado, grosso modo y/o a grandes rasgos. En este sentido se dan factores comunes para que se puedan ver como una identidad primitiva “española” o ibera.

Los iberos tenían: un Territorio bien definido, un idioma común (íbero), compartían estética y símbolos –herencia cultural y social-, nombres comunes en monedas e inscripciones y, además, tenían conciencia de “ser íbero” frente al extranjero (romano, griego, cartaginés), por ejemplo.

Esto se respalda, entre otras cosas en las palabras del historiador Manuel Bendala Galán: “Los íberos constituyen la primera civilización histórica generada en el suelo peninsular, y con ellos puede comenzar a hablarse de una cierta identidad cultural hispánica”.

Teniendo en cuenta esta teoría, los celtiberos serían, de este modo, una mezcla entre la cultura celta y la ibera, tal y como se ha venido repitiendo varias veces, siendo los celtas una influencia externa que se da en Centroeuropa y se expande al resto, llegando a España, en torno a fechas similares.

 

Legado cultural

Como se ha mencionado, los iberos nos han dejado un legado cultural muy valioso e importante, precisamente por ser diferente y con características propias o marcadamente de aquí, aunque en muchos casos se puede observar esa influencia extranjera, orientalizante, fruto de los contactos con griegos y fenicios-púnicos. Este legado es importante ya que nos enseña cómo eran, cuáles eran sus temores, creencias…

En el arte funerario encontramos las damas (Elche y Baza), la Bicha de Bazalote…, en la escritura –aunque aún sin descifrar por completo- tenían un sistema único semisilábico, mientras que en la religión se puede observar el culto al sol o a la madre tierra, a los antepasados, al toro… y también rituales de incineración, muy avanzados en la época. Tenían una organización guerrera con caballería y aristocracia militar y, además, acuñaban moneda –algunas de ellas bilingües-.

Cabe decir que Roma cuando llegó no destruyó todo, como se nos ha dicho, sino que muchas de las estructuras sociopolíticas y culturales de los iberos fueron absorbidas y transformadas en Hispania, es decir, muchas se mantuvieron y/o aprovecharon.

 


Actualidad: los íberos como reivindicación histórica

Hoy día, tanto la arqueología, la historia e historiografía, la divulgación misma… están revalorizando el papel de los íberos en la historia de España. Gracias a nuevos estudios, hipótesis, teorías y perspectivas o interpretaciones ya no se los ve como un “pueblo sin historia”, sino como lo que fueron: una civilización autóctona que dejó un legado cultural, artístico y lingüístico que todavía hoy nos sorprende –pues aun hoy hay muchas cosas que desconocemos o de las cuales no encontramos el significado-.

Frente a narrativas que buscan negar las raíces comunes hispánicas, los íberos nos recuerdan que la historia de España comienza mucho antes de Roma, con culturas nacidas en esta misma tierra.

 

Conclusión: los primeros hispanos

Los íberos no fueron simplemente un conjunto de tribus primitivas. Fueron una civilización mediterránea autóctona, con lengua, arte, ciudades, moneda y religión propias. Y su legado permanece no solo en los museos, sino también en nuestra identidad más profunda.

Conocerlos es recuperar el orgullo de nuestras raíces. Porque mucho antes de ser romanos, visigodos o castellanos... ya éramos íberos. Por ello, los íberos deben ser considerados una civilización mediterránea más, al nivel de fenicios, etruscos o micénicos, pero con una identidad propia.

 

 

Bibliografía

Almagro-Gorbea, M., Protohistoria de la Península Ibérica, UNED, 2002.

Bendala Galán, M., Los Íberos: Pueblo y Civilización, Espasa Calpe, 2000.

Bermejo Tirado, J., Breve historia de los iberos, Nowtilus, 2007.

Fontán Barreiro, R. Ibéros, Edaf, 2021.

Mora, G. y Aranegui, C., La cultura ibérica: síntesis y debates, Síntesis, 2005.

Quesada Sanz, F., Armas de los íberos, Akal, 1997.

***

Museo Arqueológico Nacional (MAN) – Exposición permanente y catálogos

Revista Archivo Español de Arqueología (CSIC)

Artículos de la revista National Geographic Historia y Desperta Ferro Arqueología

Comentarios

Entradas populares de este blog

LAS CINCO ROSAS. Una historia simbólica de la Falange Española a través de sus cinco fundadores

Nicola Bombacci: Del comunismo al fascismo revolucionario