El Justicialismo ¿Un Fascismo de Argentina?

 El Justicialismo

¿Un Fascismo de Argentina?

 

El Justicialismo, también conocido como peronismo, ha sido uno de los movimientos políticos más influyentes y controvertidos de la historia argentina. Su ambigüedad ideológica, su carácter populista y su fuerte impronta en la identidad nacional han generado debates permanentes

¿Se trata de una variante local del fascismo o de un modelo político único, con rasgos propios de la realidad argentina?

Este artículo analiza sus orígenes, fundamentos, figuras centrales y legado, para indagar si el justicialismo puede entenderse como el “fascismo criollo”.

  

Introducción

En el siglo XX, Hispanoamérica también fue testigo de la irrupción de liderazgos fuertes –a imitación de Europa- que canalizaron demandas sociales insatisfechas.

En Argentina, Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón encarnaron ese fenómeno, dando forma al Justicialismo, una doctrina que proclamaba la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Sin embargo, su cercanía con algunos rasgos de regímenes fascistas europeos ha llevado a historiadores y analistas a preguntarse si el peronismo fue una adaptación local del fascismo o una expresión autónoma del populismo hispanoamericano.

 

Contexto histórico y político

La década de 1930 dejaba tras de sí crisis económicas y gobiernos conservadores. Argentina vivió un periodo de inestabilidad política.

En esta tesitura, en 1943, un golpe militar colocó en el poder a un grupo de oficiales nacionalistas, entre los cuales emergió Juan Domingo Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión ganó popularidad con medidas laborales inéditas para la época.

Su ascenso coincidió con la II Guerra Mundial y la simpatía de ciertos sectores del ejército argentino con el fascismo europeo. Esta afinidad, sumada a un discurso nacionalista y autoritario, alimentó las comparaciones entre el peronismo y los regímenes de Mussolini, Salazar o Franco –el primero de ellos fascista, mientras que los otros dos eran más bien dictaduras anticomunistas-.

 El Justicialismo, también conocido como peronismo, ha sido uno de los movimientos políticos más influyentes y controvertidos de la historia argentina

Los Perón. Juan y Eva

Juan Domingo Perón (1895-1974) fue un militar de carrera, político -astuto, carismático y pragmático- que supo construir una base social sólida entre los trabajadores organizados (Una especie de Sindicato vertical o corporativismo europeo).

Eva Duarte de Perón –Evita- (1919-1952) fue, por otro lado, una figura clave para la movilización de las masas, referente de los descamisados[1] y símbolo de justicia social. Su papel fue esencial para consolidar el vínculo emocional entre el pueblo y el peronismo.

Ambos conformaron un dúo político sin precedentes en la historia argentina, donde el carisma, la mística y la construcción de poder se fundieron. Ambos, sin embargo, debían conjugarse a la par para que el peronismo funcionase.

En este sentido, observamos varias características –que en un primer momento no nos dicen nada- que podrían indicarnos la cercanía a un fascismo o socialismo nacional –como lo había en Europa- como la movilización de las masas, la base social-trabajadora o la “justicia social” –más propia de la propaganda de FE de las JONS, Guardia de Hierro o la Cruz flechada, entre los más característicos.

Debido a su preocupación por el ámbito laboral, femenino, sindical… el peronismo es sinónimo de justicialismo y conjuga el nacionalismo con el sindicalismo y reformismo.

 


Ideología del Justicialismo

El Justicialismo se definió a sí mismo como una “tercera posición” entre el capitalismo liberal y el comunismo soviético. Casualmente los movimientos tercerposicionistas son tachados de fascistas ya que se sitúan entre el liberalismo capitalista y el socialismo marxista, como el nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano, el falangismo –español y polaco-, el nacionalsindicalismo –español y portugués-, la guardia de hierro rumana, la cruz flechada, la Unión de Fascistas en Inglaterra, la Guardia Nacional en Irlanda, el Rexismo en Bélgica….

Sin embargo, los principios básicos y característicos del peronismo fueron:

En primer lugar, la Justicia social.

En segundo lugar, la Independencia económica.

Y, en tercer lugar, Soberanía política.

A pesar de ello, su ideología se caracterizó por una gran flexibilidad. El peronismo se mostró como izquierda y derecha a la vez, según las circunstancias. Un movimiento ambivalente, que no ambiguo, adaptativo a los tiempos y circunstancias y equilibrado:

-       De izquierda: al promover derechos laborales, redistribución y políticas sociales.

-       De derecha: al mantener un fuerte nacionalismo, centralización del poder y alianzas con sectores militares y conservadores.

Por mencionar algunos breves ejemplos.

Sin embargo, podemos resumir su ideología y política en una conjugación del nacionalismo-patriotismo con las reformas sociales y sindicales, basando y buscando su apoyo, sobre todo, en los obreros y campesinos del país, es decir, la búsqueda de la masa social. Algo, por ejemplo, que FE de las JONS buscó constantemente, el fascismo y el nacionalsocialismo lo encontraron también y que la URSS estalinista logró combinar –al abandonar el leninismo internacionalista-, citando ejemplos cercanos y conocidos.


Puntos programáticos y populismo

Entre las medidas más destacadas del Peronismo están:

Estatización de empresas estratégicas.

Expansión de los derechos laborales.

Participación sindical en la vida política.

Nacionalismo económico y cultural.

Su estilo político fue claramente populista pues mientras se producía la exaltación del pueblo como sujeto político, se construía un liderazgo carismático, se apelaba directamente a las masas y se descalificaba la oposición, tachada como “antipueblo”.


¿Fascismo argentino?

Viendo las características del peronismo se podría hablar como el fascismo argentino debido a sus similitudes:

Culto al líder (Perón como conductor –guía y líder- de la nación).

Movilización de masas en torno a un movimiento único.

Nacionalismo.

Rechazo de la división tradicional entre izquierda y derecha (terceraposición).

Sin embargo, no son suficientes estas características y el peronismo presenta diferencias sustanciales:

El peronismo no promovió una guerra expansionista ni un racismo institucionalizado (aunque el racismo no es propio del fascismo, no es una característica crucial que defina al fascismo, de hecho, hubo movimientos fascistas que en lugar del racismo institucionalizaron el cristianismo, por ejemplo).

Su base fue la clase trabajadora, no la élite militar ni industrial exclusivamente. La retórica de justicia social lo acercó a políticas redistributivas -más propias de movimientos progresistas / socialistas-marxistas.

          El ejército toma el poder, no el partido-milicia.

          El gobierno crea un partido del régimen, no es el partido revolucionario el que hace el régimen –como en la URSS, Italia o Alemania.

Así, el Justicialismo podría entenderse como un fascismo adaptado al contexto argentino, aunque muchos lo definen mejor como populismo propio de Hispanoamérica con rasgos autoritarios. Esta tesis es apoyada por la mayoría de expertos en el fascismo quienes establecen que es un movimiento meramente europeo, por lo que habría que analizar cada caso y estudiar sus características, ideología, apoyo social…

Desde nuestro punto de vista, el peronismo-justicialismo no se puede entender como un fascismo a la argentina ya que carece de características o premisas cruciales como el partido-milicia que tome el poder, los militares son quienes toman el poder, pero no pertenecen a un partido revolucionario, a pesar que la ecuación principal del fascismo (nacionalismo + socialismo + revolución) sí que la conjuga en un primer momento.

 

El final de los Perón y del Justicialismo original

El primer gobierno peronista (1946-1955) terminó con un golpe militar que exilió a Perón. Eva había muerto en 1952, dejando un vacío simbólico profundo. Tras 18 años de exilio, Perón regresó en 1973, aunque su última presidencia fue breve y un poco conflictiva. Murió en 1974, y el poder quedó en manos de su esposa Isabel Martínez, cuyo gobierno terminó en una crisis institucional que dio paso a la dictadura militar de 1976.

Desde entonces, el justicialismo sobrevivió como fuerza política, pero perdió su unidad doctrinaria, transformándose en una maquinaria electoral capaz de adoptar múltiples ideologías, desde el neoliberalismo hasta el progresismo, como se ha ido viendo a lo largo de su evolución.

 
Conclusión

El Justicialismo fue y es un fenómeno político único en Argentina. Su ambigüedad ideológica le permitió perdurar, pero también generó controversia, es decir, ¿fue el fascismo criollo?

Más que una copia del fascismo europeo, el peronismo puede entenderse como un movimiento populista nacional, que tomó elementos autoritarios y nacionalistas, pero los combinó con reivindicaciones sociales y laborales que lo diferenciaron de los regímenes totalitarios europeos.

En definitiva, el Justicialismo fue —y quizás sigue siendo— el espejo de las contradicciones de la Argentina: izquierda y derecha, democracia y autoritarismo, populismo y pragmatismo. Todo en un mismo movimiento. Ambiguo si, chocante quizá, pero es más común de lo que nos creemos como se mostró también en Europa.



[1] Los descamisados eran sobre todo trabajadores pobres que apoyaron a Juan Domingo Perón, especialmente a partir del 17 de octubre de 1945, pero también eran las clases sociales bajas en su conjunto, principal fuente de apoyo al peronismo.

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