Los Colores del Fascismo. Una Historia de Camisas en la Europa de Entreguerras

LOS COLORES DEL FASCISMO

Una Historia de Camisas en la Europa de Entreguerras

 

¿Sabías que el color en el uniforme tiene un gran impacto visual y propagandístico? Así es, y el fascismo supo utilizarlo en los uniformes de sus milicias dando cohesión, imagen de grupo, simbolismo y diferenciación

 

La Europa de entreguerras no solo fue un campo de batalla ideológico, sino también un escenario de intensas guerras simbólicas.

En este contexto, los movimientos fascistas que emergieron a lo largo del continente supieron comprender el poder de la estética, la uniformidad y el color como herramientas de movilización, cohesión y propaganda. Una de sus manifestaciones más visibles fue la adopción de camisas de colores específicos para sus militantes: un uniforme que no solo distinguía, sino que comunicaba.

Este artículo propone un recorrido por la paleta del fascismo europeo, a través de los colores de sus camisas, su origen simbólico, y el mensaje ideológico que querían transmitir.

 

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Si bien el nacionalismo, el componente revolucionario, el socialismo, la aspiración hacia el control del Estado, las milicias, los saludos, la jerarquización, la lucha contra la vieja política, la camaradería… suelen ser características que, a menudo, nos presenta la historiografía tradicional como anexas al fascismo -y también al comunismo-, el empleo del uniforme en las milicias es una parte importante para el estudio de estos movimientos, ya que supone afianzar el grado de unión y cohesión del grupo, la igualdad entre todos los miembros y la pertenencia al movimiento entre otros tantos factores a tratar.

Efectivamente, para el fascismo, el uniforme es crucial, es de vital importancia ya que identifica al individuo con el movimiento, lo caracteriza y le hacer ser igual, siendo el resto -aquellos que no llevan el uniforme- considerados “no fascistas”, es decir sin vinculación al movimiento y por tanto diferentes, quedando fuera de dicho movimiento.

Desde que surge el fascismo en Francia -en Italia se implanta- y hasta que Mussolini, primero, y Hitler, después, se hacen con el poder, la camisa marcará la tónica en estos movimientos y supondrá una manera de identificación dentro del movimiento, de la conciencia grupal, de la comunidad ideológica… una manera de diferenciarse de los demás.

A través de este artículo se pretende mostrar la importancia de la camisa y el significado para los fascistas, pero también se compararán los distintos movimientos que hubo en relación a los colores y, con ello, se realizará un recorrido histórico a lo largo de la historia comprendida entre finales del siglo XIX y 1940 aproximadamente.

 los movimientos fascistas que emergieron a lo largo del continente supieron comprender el poder de la estética, la uniformidad y el color como herramientas de movilización, cohesión y propaganda

Antecedentes

Desde finales del convulso siglo XVIII y su Revolución Francesa hasta el siglo del Fascismo, el siglo XX y su periodo de entreguerras, pasando por el revolucionario siglo XIX, el uso de uniformes ha sido una constante en los movimientos revolucionarios, los cuales, a su vez, se han vinculado a sus uniformes, camisas, banderas, himnos… sin embargo, si ponemos la vista más atrás, ya en los siglos XVI y XVII los soldados de los Tercios, aunque no portaban un uniforme oficial, sí que se diferenciaban mediante la camisa blanca. Esta camisa servía, sobre todo, a la hora de realizar acciones de sabotaje o incursiones nocturnas en el campamento enemigo, lo que comúnmente se denominó encamisada.

La implantación oficial del uniforme comienza precisamente en torno a los siglos XVII y XVIII, siendo los más conocidos los “Casacas Rojas” ingleses o Redcoat. Según los estudios, es en Inglaterra donde se comienza a oficializar el uso del uniforme militar. A partir de ese momento, los ejércitos nacionales comienzan también a portar uniformes como seña de identidad en el oficio militar, para diferenciarse del enemigo y como muestra de pertenencia a una “camaradería” militar. Los militares pertenecen a un ejército profesional -aunque este ya tenía sus raíces en la Monarquía Hispánica, con la implantación de los Tercios- que cada vez se oficializa más.

El uniforme no se elige al azar. El uniforme debe cumplir una función. Además de hacer iguales a todos los miembros de una rama “laboral”, en este caso el ejército o la milicia, el uniforme debe servir de cohesión a los miembros de esa comunidad y además debe cumplir con una función, la de ser respetado e imponer al resto su significado, el orden y la pertenencia, la diferenciación del resto, es decir, el que no lo lleva o lleva otro -el enemigo-.

A medida que avanzamos en el tiempo, el uniforme se va desarrollando fruto de las necesidades sociales y los avances militares. Pero, si el uniforme nace en las postrimerías del siglo XVIII, en esa expansión del Imperio Británico, en el ámbito civil, no tardaría en surgir otro uniforme vinculado, esta vez, a la milicia y la revolución.

En efecto, la Revolución Francesa, entre otros acontecimientos, supuso un cambio en la época y en la mentalidad, favoreciendo el cambio de siglo, y con él, el cambio de una Edad histórica. Sin embargo, en lo que respecta a la vestimenta, la Revolución Francesa influirá también en este cambio pues aparecen grupos plenamente revolucionarios y radicales que comienzan a identificar la revolución con la nación y a esta con el pueblo. El pueblo, cuando es revolucionario, empieza a diferenciarse del resto y esto se verá en la indumentaria, en los símbolos, banderas, lemas… (como los girondinos o sans-culottes). Esto se pondrá ya de manifiesto con el avance hacia el Liberalismo y en medio de esas tensiones del siglo XIX, por ejemplo, con los Cien Mil Hijos de San Luis o los Camisas Rojas (Camicie rosse) de Garibaldi en la Reunificación Italiana.

 

Las camisas del Fascismo

A pesar del surgimiento del fascismo en Italia y su repercusión mundial, ya que muchos otros grupos nacional-revolucionarios quisieron seguir su estela, cada fascismo puso sus mismas características diferenciándose del movimiento inicial.


Mientras Italia imponía su originalidad y genuinidad, los demás grupos mantenían unas mismas características iniciales –que nos permiten a los historiadores englobarlos en el “saco fascista”- y quisieron diferenciarse del movimiento italiano. Todos ellos afirmaron ser un movimiento nacional –y nacionalista- diferente al italiano aunque sus rasgos fueron similares exceptuando esos pequeños matices –anticomunismo, nacionalismo, socialismo o sindicalismo nacional, anti democracia, saludos, uniforme, milicia al margen de partidos y Estado…-.

 

Italia: El Negro Original

Los squadristas, Arditi o Camisas Negras surgen con la fundación en 1919 de los Fasci di Combattimento y se afianzan en torno a 1923. Aunque la camisa negra ya la portaban los Arditi en la I Guerra Mundial, se afianzó como parte esencial del Fascismo una vez en el poder, en memoria o recuerdo de aquellos excombatientes –parte fundamental de las milicias-.

En este sentido, el Negro simboliza la muerte, la disciplina y autoridad. Su elección no fue casual pues este color, en un mundo violento y posbélico, con agitaciones del socialismo y comunismo, proyectaba un aura de severidad, orden y poder. Además, el negro absorbía la luz como el fascismo pretendía absorber y reorganizar la sociedad bajo un nuevo orden.

 

Alemania: Entre el Pardo Popular y el Negro Elitista

En Alemania, a diferencia de Italia, hubo dos colores que se identificaron con su fascismo, el nacionalsocialismo. En este caso, el pardo (marrón claro) y, después, el negro fueron los dos colores de la milicia fascista alemana y, a pesar de ello, convivieron durante el régimen de Hitler. Estos se materializaron en torno a las SA y SS.

SA - Camisas Pardas

Fundadas por Ernst Röhm en torno a 1921, las SA suponían una fuerza de choque, radicales y revolucionarios. Su vestimenta estaba inspirada en los uniformes de muchos trabajadores alemanes, así como en los uniformes coloniales de Alemania. Simbolizaba una estética atrevida, pero a la vez plebeya, con ese color “tierra”, buscando alejarse del “brillo aristocrático”. Representaba, a final de cuentas, ese fascismo violento y de masas, nacional y popular, evocando la raíz, la tierra, el “Volk”.

SS - Camisas Negras

En 1925 Heinrich Himmler funda las SS con el característico color negro, de inspiración directa en el modelo miliciano italiano. A diferencia de las SA, el negro de la SS representaba poder ritual, pureza racial y muerte. Era la oscuridad, una élite racista vestida de luto permanente. Se puede entender como la “magia unida al sacrificio”, la voluntad y lucha, la disciplina si se quiere, tras ese mantra esotérico y racial. Era la elite de la milicia de Hitler, aguerridos y extremistas pero disciplinados y obedientes, dispuestos al sacrificio hasta el final.

 cada fascismo puso sus mismas características diferenciándose del movimiento inicial

España: El Azul del Obrero Nacional

El fascismo español no dudó en utilizar el Azul Mahón, propio de los monos de trabajo de los obreros. Fundado por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma, primero, y adaptado y convertido por José Antonio Primo de Rivera, después, desde 1931, las JONS y la Falange Española utilizaron el color azul (oscuro) en sus uniformes.

En cuanto al simbolismo, el azul no era burgués sino proletario, el del taller y fábricas, el del esfuerzo, el “nuevo hombre”. Un azul espiritual pero productivo. Muestra austeridad en el uniforme en comparación con otras milicias o ramas militares, por ejemplo.

 

Portugal: Influencia vecina

El Movimiento Nacional Sindicalista (MNS) fundado por Rolão Preto a partir de 1932 tiene una clara influencia italiana, pero sobre todo española ya que usaron también la camisa azul (os Camisas azuis).

En este sentido el color suponía la regeneración de la patria y de lo rural, asociado al mundo del campo, a la tradición y al catolicismo. Suponía un color que reaccionaba al rojo revolucionario del comunismo.

 

Rumanía: Verde Martirio Cristiano

La Guardia de Hierro fundada en torno a 1927 por Codreanu usaron las Camisas Verdes (verde oscuro). El verde simbolizaba la resurrección cristiana y la pureza moral. Además de la esperanza. Como la Guardia de Hierro era un movimiento fuertemente religioso, ortodoxo y mesiánico, para ellos el verde expresaba una visión de nación como cuerpo espiritual, cuya regeneración exigía sangre y sacrificio.

 

Croacia: El Negro del Nacionalismo Católico

Ante Pavelić en 1929 fundó el Movimiento Ustacha de inspiración directa del fascismo italiano y también del nacionalsocialismo alemán. Aunque son considerados terroristas, su nacionalismo extremista y radical les hizo entrar en la esfera del fascismo.

Portaban el negro en sus uniformes que se ha vinculado simbólicamente con el autoritarismo, el catolicismo, el martirio y la lucha racial. Un color que conectaba con la muerte redentora por la patria croata.

 

Bélgica: El Azul Monárquico del REX

El Rexismo o REX, fundado por León Degrelle, bebió de la influencia fascista y falangista, aunque se acabó decantando finalmente por el fascismo y, después, por el nacionalsocialismo. A pesar de ello, sus colores ostentaron entre el negro y el azul, siendo el azul el predominante entre sus milicias, profundamente cristianas y católicas.

En torno a 1935, ya asentados en la sociedad, el REX asumió el azul oscuro en sus uniformes asociado, quizá y como se observa en los demás movimientos, a la monarquía, el catolicismo y la obediencia. Por lo tanto, el azul rexista no era revolucionario, sino restaurador -una estética de orden clerical, jerárquico, profundamente conservador y anticomunista-.

 

Irlanda: El Azul nacionalista

Los Blueshirts (Camisas Azules) de Eoin O'Duffy, creados en 1932, adoptaron el color azul en contraposición al verde republicano, pero simbólicamente representando un nacionalismo conservador y catolicismo militante, en un contexto bélico interno en el que había muchos otros movimientos nacionalistas como el IRA. El azul en Irlanda simbolizaba, pues, el orden militar.

 

Inglaterra: El Negro de la Aristocracia Imperial

Mosley en torno a 1932 funda la Unión Británica de Fascistas (British Union of Fascists), BUF, muy influenciado por el fascismo italiano al que admiraba. Como también admiró el discurso antisemita de Hitler.

Su partido, aunque de procedencia aristocrática, vestía el uniforme paramilitar negro y eran conocidos como los Blackshirts (Camisas Negras). Su simbología es heredera de Mussolini y viene a significar imperialismo, orden y anti-bolchevismo.

 

Países Bajos: El Negro Nacionalista

En Holanda también se utilizó el color negro. Mussert fundó en 1931 el NSB (Partido Nacionalsocialista de los Países Bajos) y vestían el negro de influencia claramente italiana y alemana. Este color para ellos era sinónimo de disciplina, unidad y nacionalismo. El fascismo neerlandés buscaba una identidad visual similar a la del Eje, ya que oscilaba bajo su órbita.

 

Finlandia: Brazaletes Azules

El Fascismo finés no se caracterizó por una camisa sino más bien por brazaletes a modo de uniforme, modesto uniforme. Lapuan Liike (Movimiento Lapua) se fundó en torno a 1929 por Kosola y consistía en un nacionalismo anti soviético y la idea nacionalista de una “Gran Finlandia”, mediante un nacionalismo conservador y unas milicias con experiencia en la guerra. Eran profundamente cristianos y anticomunistas. Aunque no llevaban un uniforme como tal, se les podía ver en algún momento con camisas azules o blancas, sin embargo, lo que hay que destacar de su uniformidad es la austeridad ya que llevaban brazaletes distintivos, también blancos y, sobre todo, azules.

El significado simbólico puede hacer referencia al nacionalismo cristiano y rural y el anticomunismo. El azul evocaba, pues, la bandera finlandesa –la patria pura y nórdica-.

 

Austria: El Verde Paramilitar

Aunque según el momento llevaron las camisas negras y pardas, parece ser que, según los expertos, las Himwehr vistieron el verde paramilitar –terroso-.  Al principio de los años 20, tras la I Guerra Mundial, Ernst Rüdiger Starhemberg funda estos grupos milicianos con estética militar y campesina.  El verde oliva hacía alusión a la derecha autoritaria, católica y rural, era la representación, pues, de la tierra, el hogar, el orden….

 

Polonia: Blanco y Negro para el Nacionalismo Católico

ONR-Falanga creado en 1934 por Piasecki osciló entre el fascismo y el nacionalsocialismo y sus uniformes de igual manera. Solían vestir o bien la camisa negra o bien la blanca con el brazalete de la Falanga. Esto se debe a que ONR y Falanga provienen de dos grupos diferentes que se unifican, de ahí quizá que haya dos distintivos o colores en su uniformidad. En este sentido el negro hace referencia al nacionalismo y radicalismo mientras que el blanco alude a la pureza católica. Es decir, los colores en este caso denotan un movimiento fuertemente nacionalista y antisemita, anticomunista y clerical, lo que visualmente denota una estética rompedora y radical.

 

Hungría: El Verde de la Cruz Flechada

La Cruz Flechada, Cruz de Flechas o el Movimiento de la Voluntad Nacional creado por Szálasi en 1935 vestía una camisa verde oliva que hacía referencia al campo y al ejército en esa voluntad de regeneración nacional. Pone de manifiesto un nacionalismo extremista, el misticismo campesino –en referencia también a la Guardia de Hierro- así como un profundo antisemitismo.

 
Francia: La Diversidad del color “a la francesa”

La multitud de organizaciones fascistas y nacional-revolucionarias habidas en Francia ponen de manifiesto la dificultad de que triunfase un movimiento o que, uno de ellos, absorbiese a los demás, como ocurría en el resto de Europa. Ello, además, hacía de Francia una amalgama colorida ya que cada movimiento portaba un uniforme. Nos centraremos en los que más se acercaron al fascismo. 

Le Faisceau - Camisas Azules

Fundado en 1925 por Georges Valois portaron la camisa azul en referencia al nacionalismo “industrial” ya que eran muy próximos al obrerismo, de inspiración e influencia propiamente fascista.

Jeunesses Patriotes – Camisas Azules

En 1924 Pierre Taittinger funda los Jóvenes patriotas que vestían camisas azules y brazaletes rojos en las mangas. Ponía de manifiesto un patriotismo visual que combinaba ese conservadurismo combativo.

Croix de Feu

François de La Rocque en 1927 funda las Cruces de Fuego que no tenían clara su uniformidad, aunque si vestían uniforme militar o paramilitar propio de la tradición militar francesa en defensa de la Francia Católica.

Parti Populaire Français (PPF) – Camisa azul oscuro

En 1936 Jacques Doriot funda uno de los partidos con mayor repercusión en Francia al menos ideológicamente, el Partido Popular Francés. Estas milicias vestían el azul, aunque esta vez era un azul oscuro, imitando al falangismo español. En muchas ocasiones, el uniforme podría ser negro, sin embargo, predominaba el azul oscuro. Hacía referencia a esa conversión del comunismo al fascismo, al nacionalismo. En este caso, según las fuentes, se puede creer que el color hacía referencia a la conversión ideológica.

 

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Sin embargo, tras los ejemplos que hemos visto, ¿por qué es tan importante el color en un uniforme militar, paramilitar o revolucionario? Esta pregunta conviene hacerla ya que va al centro mismo del poder simbólico, de lo visual, en la política y la guerra.

 

La importancia del color / uniforme

El color, en este contexto, no es solo estética. Es identidad, es psicología colectiva, es estrategia. Su importancia es profunda y se puede analizar desde puntos: simbólico, social, político y funcional.

 

1.    Identidad Visual Instantánea

Un uniforme, y especialmente su color, crea un “nosotros” y un “ellos”. Es una forma de codificar la pertenencia. Quien lo viste, pertenece. Quien no, está fuera. Esto es crucial en todo grupo armado, donde la cohesión interna y la distinción externa son vitales. Es decir, deja de manifiesto la pertenencia al grupo, y como tal desvincula de este a los “otros” –rival o enemigo-.

Por ejemplo, Las camisas negras italianas se volvieron tan icónicas que el término “camisa negra” pasó a significar directamente “fascista”.

 ¿por qué es tan importante el color en un uniforme militar, paramilitar o revolucionario? Esta pregunta conviene hacerla ya que va al centro mismo del poder simbólico, de lo visual, en la política y la guerra

2.    Simbología y Psicología

Cada color evoca emociones y transmite significados muy específicos como, por ejemplo: el color Negro: Muerte, autoridad, misterio, disciplina (SS, Camisas Negras); el color Rojo: Revolución, sangre, pasión (sindicatos, comunismo); el color Azul: Trabajo, orden, pureza, patriotismo (Falange, Rex, BUF); el color Verde: Regeneración, naturaleza, catolicismo, nacionalismo agrario (Guardia de Hierro, Cruces Flechadas), mientras que el Marrón: Pueblo, rusticidad, conexión con la tierra (SA).

Por lo que la elección no es casual ni inocente, es una narrativa y un discurso cromático con efectos psicológicos.

 

3.    Uniformidad y Control Social

Un grupo con un solo color se percibe como ordenado, disciplinado, fuerte. La uniformidad borra lo individual y crea una masa visual imponente. En desfiles o acciones violentas, el color unificado intimida y comunica cohesión total, mientras que, al enemigo, lo contrario, miedo y duda.

Por ejemplo: Una manifestación de mil camisas negras es psicológicamente más poderosa que mil individuos vestidos al azar.

 

4.    Accesibilidad y Simbolismo Popular

Muchos movimientos usaban colores asociados a la clase que querían representar:

Por ejemplo: Azul Mahón: Falange española lo usó para identificarse con el proletariado; Verde: La Guardia de Hierro y la Cruz Flechada en el mismo contexto, la identificación de estos grupos con el campesinado; Negro: luto o tropas de elite como SS, BUF…

O séase, el color evoca una raíz popular, una conexión directa con la base social.

 

5.    Funcionalidad Militar y Táctica

En los contextos de combate real (a través de las milicias, guerrillas…), el color también tiene funciones prácticas: camuflaje (verde, Marrón), resistencia a la suciedad (marrón o gris) o coordinación en una batalla (sirve para ver quien es aliado o enemigo)

Aunque en muchos casos fascistas, el uniforme era más performativo que táctico, es decir servía para marchar y dar espectáculo, no para luchar en trincheras. A modo de estética y apariencia –imposición visual-.

 

6.    Propaganda y Representación

Los colores son fácilmente reproducibles en carteles, banderas, insignias, y prensa. Un movimiento con un color claro y reconocible se convierte rápidamente en una marca política. Es lo mismo que hace una empresa con su logotipo, es decir, fideliza, comunica y emociona.

Podríamos decir, que el color sirve para el “marketing” político, sirve a los intereses de la propaganda y es más identificable con unas ideas o ideologías, con un partido y un movimiento. Lo visual se asimila mejor.

 

Conclusión: La Camisa como Bandera

Los colores del fascismo no fueron solo una cuestión de estilo. Cada camisa tejía en su trama una cosmovisión: del negro autoritario al azul proletario, del verde regenerador al marrón plebeyo.

Estas camisas se convirtieron en estandartes vivos, proyectando sobre las calles europeas un mensaje directo: “Somos un nuevo orden”. En tiempos de caos, la camisa fascista ofrecía identidad, jerarquía y propósito. Pero también anunciaba uniformidad, represión y violencia.

 El color en un uniforme no solo viste el cuerpo: arma el espíritu, define al enemigo y seduce al pueblo. Es el lenguaje visual de la ideología en acción.

El color y el uniforme, pues, van íntimamente ligados y tienen un gran impacto-efecto en la sociedad, al menos en la sociedad del siglo XX.

 

 


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