El Batallón Literario: cuando la pluma empuñó el fusil

El Batallón Literario: cuando la pluma empuñó el fusil

 

    En pleno fragor de la Guerra de la Independencia contra Napoleón, en 1808, surgió en Santiago de Compostela una de las unidades militares más singulares y simbólicas de la historia de España: el Batallón Literario. Formado por estudiantes de la Universidad, este cuerpo no profesional y creado por voluntarios armados decidió pasar de los libros a las armas para defender su patria de la ocupación francesa cuando precisamente en ese mismo momento España se vio sacudida por una oleada de fervor patriótico.

 

Creación y contexto

Tras el levantamiento del 2 de mayo en Madrid, la noticia del alzamiento corrió como la pólvora por toda España. El 18 de junio de 1808, los estudiantes de la universidad compostelana decidieron organizarse para combatir la invasión napoleónica. Lo hicieron con el consentimiento del claustro universitario, el arzobispado y las autoridades civiles gallegas.

En Santiago de Compostela, con larga tradición universitaria, un grupo de jóvenes estudiantes tomó la determinación de actuar. Así nació el Batallón Literario, una unidad compuesta por alumnos de diversas facultades —sobre todo filosofía, teología, derecho y letras— que decidieron combatir a los franceses en cuerpo y alma. Un ejemplo de Romanticismo sin igual.

El batallón fue apoyado por las autoridades locales y por la propia Universidad, que vio en la iniciativa un gesto patriótico y heroico. Se estima que llegó a contar con unos 500 o 600 miembros. Aunque no eran soldados profesionales, eran cultivados y se movían por un fuerte sentido del deber, el amor a la libertad y la defensa de la soberanía nacional.

En este sentido, también, el Batallón adoptó un uniforme propio –elementos azulados y rojos- y una bandera simbolizando esa unión entre sabiduría y acción. Fueron entrenados con rapidez ya que no tenían experiencia militar previa y sus integrantes contribuyeron a la guerra desde la retaguardia y sobre todo en acciones de apoyo y, en momentos puntuales, llegaron a entablar combate directo.

Los mandos se componían en su mayoría por catedráticos y estudiantes avanzados, reforzando así el carácter singular de esta unidad. Por ejemplo, se entremezclaban los estudios con la estrategia y la puesta en práctica como el conocimiento, el estudio, la pólvora…

Este batallón representó el ideal ilustrado del compromiso cívico: una juventud culta, católica y patriótica, que no dudó en pasar de las aulas al campo de batalla para defender la nación. Su lema: Pro Deo et Patria (Por Dios y la Patria).

Recibieron instrucción militar y marcharon hacia el sur para unirse al Ejército de Galicia.

 En pleno fragor de la Guerra de la Independencia contra Napoleón, en 1808, surgió en Santiago de Compostela una de las unidades militares más singulares y simbólicas de la historia de España: el Batallón Literario

Legado

Pese a que su existencia fue breve y su impacto militar limitado, el Batallón Literario dejó una huella profunda en la memoria colectiva.

Se convirtió en símbolo de una juventud culta, valiente, cívica y dispuesta al sacrificio por la nación. Frente al tópico del intelectual aislado de la realidad, estos estudiantes demostraron que también desde la universidad se puede actuar con heroísmo. Además, este batallón pudo influir en la creación de otros similares, pues según las fuentes en las universidades de Salamanca o Sevilla surgieron iniciativas posteriores.

Durante el siglo XIX, su recuerdo fue invocado por distintas generaciones como ejemplo de patriotismo ilustrado. Poetas y cronistas les dedicaron versos y artículos, y su gesta sigue siendo recordada como uno de los momentos de mayor gloria moral de su universidad.

A pesar de su fama, mas icónica y simbólica, su existencia fue corta y en torno a 1809 e disolvió ya que el avance francés en Galicia se hacía cada vez más fuerte.

En 2008, con motivo del bicentenario, se realizaron homenajes y publicaciones en Galicia para rescatar su memoria.

 

Una lección para la historia

El Batallón Literario nos recuerda que la cultura y la acción no están reñidas. Que, en momentos críticos, los jóvenes y los intelectuales pueden jugar un papel decisivo.

La historia de España está llena de episodios en los que el coraje no nació solo del músculo, sino también del pensamiento.

El Batallón pone de manifiesto que hubo una juventud comprometida y patriota, que decidió dejar los libros para unirse a la guerra contra Francia.

Surge además nada más conocerse la noticia del levantamiento de Madrid, apenas un mes después.

Es un caso más junto al Empecinado, Castaños, Palafox, Malasaña, Agustina de Aragón y tantos otros ejemplos de patriotismo que ponen de manifiesto una gran actitud frente a una situación difícil donde el arrojo es crucial para la defensa de la patria.

Lo llamativo fue, por tanto, que este batallón se creó desde la universidad a iniciativa de un grupo de jóvenes con mandos y miembros de la universidad. Es decir, una milicia cívica.

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