De la Atlántida a Tartessos y Turdetania: la huella de una civilización perdida en el suroeste ibérico

 De la Atlántida a Tartessos y Turdetania: la huella de una civilización perdida en el suroeste ibérico 

El rey mítico Argantonio


La Atlántida ha sido motivo de debate y las “teorías de la conspiración” sobre aquel mítico reino han llevado a mucha literatura y películas. Pero no queda ahí. El mítico reino de Tartessos, precursor también de la grandeza antigua que escondía esta tierra ha sido motivo de especulaciones, tanto que su rey más conocido, Argantonio, se considera uno de los primeros reyes de España –Península Ibérica- guardando relación con Hércules y estrechándose el aura legendaria.

Estos mitos pues, han servido para crear un sinfín de leyendas sobre la mitología y el surgimiento de Iberia. Se han guardado –ahora no tanto- en el imaginario del colectivo nacional viéndose como un origen fundacional.

Pero, ¿y si no fuese esa ensoñación tan ilusoria?

 

Introducción

Desde hace siglos, el misterio de la Atlántida ha fascinado a historiadores, arqueólogos y escritores. Mencionada por primera vez en los diálogos de Platón (Timeo y Critias), esta civilización avanzada y poderosa desapareció en un solo día bajo el mar. Según el filósofo griego, se encontraba más allá de las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar), lo que ha llevado a algunos investigadores a ubicarla en la región entre Huelva y Cádiz. Por ello que se propone una hipótesis: que la Atlántida no solo existió en esa zona, sino que dio origen a la civilización de Tartessos, y que, tras su caída, esta dio paso a Turdetania, formando una continuidad cultural y mítica en el suroeste ibérico. (Como bien se apunta, es solo una hipótesis, que gira entre la Leyenda y la historia).

Pero, vayamos por partes –y por orden cronológico, por supuesto-.


 El mítico reino de Tartessos, precursor también de la grandeza antigua que escondía esta tierra ha sido motivo de especulaciones, tanto que su rey más conocido, Argantonio, se considera uno de los primeros reyes de España

 

¿La Atlántida en el Golfo de Cádiz?

Diversos estudios arqueológicos y geológicos han señalado la posibilidad de que estructuras antiguas sumergidas cerca de Doñana y la desembocadura del Guadalquivir correspondan con asentamientos avanzados. Investigadores como Richard Freund han sugerido que estas ruinas podrían ser restos de la Atlántida (con columnas y murallas hechas de piedra, vasijas, calles y demás restos). Su organización circular, su localización más allá del estrecho y su repentina desaparición (quizá por un tsunami o un terremoto) refuerzan esta teoría.

Esta teoría casa, además, con las fuentes antiguas y descripciones de historiadores y filósofos que quisieron situarla más allá de las Columnas de Hércules. Y es que, si nos ceñimos a la historia, la Atlántida “española” se relaciona en el tiempo con su caída. Los restos arqueológicos de lo que podría ser la Atlántida –entre Huelva (Doñana) y Cádiz (Chipiona y Sanlúcar) datan del año 11.000 a.C. cuando precisamente hubo un terremoto o maremoto de tales dimensiones que pudo haberla enterrado o sumergido, un cataclismo que se corresponde con aquel periodo tal y como documentan las fuentes y los relatos[1] (según Platón, era una isla rica en piedras y metales preciosos, oro, plata, cobre, pieles, aceite… rodeada por tres círculos de agua y con un gran palacio en su interior).

Alegoría de la Atlántida según la IA
En el año 2004 un grupo de científicos de la Universidad alemana de Wuppertal, establecían que la Atlántida estuvo en el Parque Nacional de Doñana, en Huelva. Una de las razones, serían los círculos de agua del Parque Nacional que, supuestamente, también rodeaban a la Atlántida. Sin embargo, al tratarse de un reino perdido con riquezas y estructura, Tartessos se adaptaría perfectamente a las descripciones de Platón, quien hablaba de “un reino pasadas las columnas del Hércules” y Tartessos estaría ubicado en torno a la desembocadura del Guadalquivir, en el océano Atlántico. Sin embargo, podría no tratarse precisamente del reino de Tartessos porque el filósofo griego también se refiere a la Atlántida como “una isla” con siete estructuras[2]

Sea como fuere, su caída deja tras de sí una civilización que, en orden cronológico, se establece después y hereda su territorio, dispuesta a ser un reino pionero en la Península Ibérica –no se sabe si autóctono u orientalizado- del que aun hoy poco se sabe, aunque las investigaciones histórico-arqueológicas van avanzando cada vez más.

Efectivamente, Tartessos, el mítico reino del que tanto nos hablan los antiguos, según la teoría, podría ser el sucesor de la Atlántida –o ser la Atlántida que Platón menciona-.

 

Tartessos: el legado atlante

Tartessos, o Tartesia, fue una civilización documentada desde al menos el tercer milenio a.C., floreció sobre todo a partir del 1000 a.C. Fue rica en metales, especialmente oro y plata (en semejanza con lo descrito para la Atlántida), y mantenía contactos comerciales con fenicios y griegos. Los autores griegos, como Heródoto, hablaban de Tartessos como una tierra próspera y lejana, con un monarca legendario, Argantonio, cuya longevidad y sabiduría rozaban el mito.

Abarcando las actuales Extremadura, Sevilla, Huelva, Cádiz, y el Algarve portugués (Similar a lo descrito en torno a la Atlántida) Tartessos, así, parece encajar en el arquetipo de la Atlántida platoniana: riqueza, poder, organización avanzada y final misterioso. Es el nombre que los griegos dieron a lo que consideraban la Primera Civilización de Occidente[3].

De igual forma que ocurre con la Atlántida, el relato se entremezcla con lo fantasioso y mitológico. Aun asi, nos remitimos a varias fuentes coetáneas en el tiempo a Tartessos para establecer un nexo histórico. Hecateo menciona varias ciudades tartésicas, mientras que Heródoto habla del rey Argantonio (El hombre o señor de la plata) y en el siglo IV d. C., el escritor romano Rufo Festo Avieno, en su obra Ora maritima, relaciona Cádiz con Tartessos: la ciudad de Gadir, llamada antes Tarteso[4].

el misterio de la Atlántida ha fascinado a historiadores, arqueólogos y escritores. Mencionada por primera vez en los diálogos de Platón (Timeo y Critias), esta civilización avanzada y poderosa desapareció en un solo día bajo el mar

Aunque su origen no está claro, se cree que pudo haber sido o bien un pueblo indoeuropeo –precursor de la cultura celta en España-, un pueblo del mar –oriental y posiblemente fenicio- o incluso una cultura indígena, propia de aquí.

Sin embargo, entre los siglos VI y V a.C. se data la caída y desaparición de Tartessos. O quizá su desaparición no tanto.

Tras la batalla de Alalia (535 a. C.) y quince años después de la muerte de Argantonio, en la que etruscos y cartagineses se aliaron contra los griegos, ya no se tienen más referencias sobre Tartessos. Dentro de las hipótesis se cree que Cartago, tras su victoria sobre los griegos, atacaría y sometería a Tartessos –aliado de los griegos- o bien por si misma o a través de Gadir –polis fenicia- ya que ambicionaban los metales de esta región. También se cree que hubo una posible –aunque dudosa- guerra interna que enfrentase a Tartessos contra pueblos de la meseta. Sea como fuere, la comunicación fue cortada y los griegos cesan el comercio con este reino.

Tartessos quedó sin aliados y en breve periodo de tiempo cayó también su capital. A partir de ahí, poco o nada se sabe. Mainake, por ejemplo, -actual Málaga- fue una ciudad griega fundada por la protección de Tartessos y también, como curiosidad, su caída se data a la vez en el tiempo. Con ello Cartago se hacía dueña del Mediterráneo occidental controlando la costa mediterránea en su conjunto y parte de ella, quedando bajo su influencia hasta que fue derrotada por Roma –Guerras Púnicas- en el 146 a.C.

Pero, ¿Tartessos desapareció del todo o quedo una región con su influencia?

Con la llegada de los romanos, estos hablan de una región llamada Turdetania en la que vivían posibles descendientes de los tartesios. A esta región la llamarían la Bética y al río Tartessos, que la cruzaba, lo llamarían río Betis. Es decir, cuando lo romanos vencen a Cartago en Hispania, se quedan y comienza la Romanización y conquista de la Península Ibérica –Hispania- y ya estos describen a un pueblo –Los turdetanos- propios de la Turdetania, aproximadamente la misma extensión territorial de Tartessos.

Es decir, que los tartesios pudieron no desaparecer sino mantenerse como aliados forzados y sumisos de los púnicos o cartagineses, manteniéndose en el tiempo y evolucionando hacia otro reino-pueblo, los turdetanos.

 

interpretación hecha a través de la IA 

Turdetania: la heredera cultural

Tras la desaparición de Tartessos, hacia el siglo V a.C., aparece en el mapa Turdetania, (que los autores romanos identifican como la continuadora de Tartessos). Estrabón y otros autores destacan que los turdetanos tenían leyes escritas, una rica tradición oral y urbana, y un alto nivel cultural. Se situaban en el mismo ámbito geográfico que Tartessos (Williams, 1854), lo que refuerza la idea de una evolución o transformación interna de la misma cultura.

Perdido el enlace comercial y cultural que Tartessos mantenía con los griegos, la Turdetania se vio inmersa en la influencia cartaginesa, aunque desarrolló una evolución propia de la cultura anterior, de forma que la población turdetana se sabía descendiente de los antiguos tartesios, y a la llegada de los romanos, aún mantenía sus señas de identidad propias. De ahí que Estrabón señalara en sus crónicas que son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad[5].

Turdetania era la región más avanzada de la Península Ibérica a la llegada de los romanos, con una economía agraria con hincapié en la minería (oro y plata), escritura, cerámica muy detallada en la decoración, organización territorial y poblacional, gran estratificación social…

Pero con la llegada de los romanos, estos, los turdetanos, como la mayoría de los pueblos, se mezclaron con los romanos y acataron sus leyes y cultura, integrándose en sus ejércitos, por ejemplo.

 

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Al-Ándalus y la persistencia del mito

Visto lo visto, quedaría otra teoría en el aire para completar aún más este círculo enredado de la historia y la leyenda. Y es que hay una hipótesis que plantea que los musulmanes se refieren a España, la Península Ibérica, en su conjunto como Al-Ándalus. Pero, a su vez, esta palabra tiene varias acepciones etimológicas.

Según los expertos, la visión más aceptada es aquella que establece que Al-Ándalus viene a significar “tierra de vándalos”. Sin embargo, otra teoría sugiere que esta palabra con la que designan a la vieja Hispania proviene de “Atlántida”, haciéndose eco de la tradición antigua que establecía –en similitud a como lo veían los griegos- que la Atlántida estaba situada en parte de España[6].

Evidentemente, son solo teorías, de igual forma que las anteriores, aunque pueden sustentarse, en un momento dado, en argumentaciones a través del relato de los antiguos quienes vieron en Hispania-Iberia una tierra cargada de magia, paisajes, seres mitológicos… y que, quizá, fuese lo que vieron al llegar aquí, y se encontraron con una civilización –civilizaciones- más avanzada como si Hiperbórea o Thule se tratase.

Esto se sustenta en que todos los pueblos que vinieron a visitarnos en un momento dado de la historia, vieron lo mismo y las acepciones –de momento teorías- establecen lo mismo, y apuntan al mismo mito, sean griegos, cartagineses, romanos o árabes.

 la visión más aceptada es aquella que establece que Al-Ándalus viene a significar “tierra de vándalos”. Sin embargo, otra teoría sugiere que esta palabra con la que designan a la vieja Hispania proviene de “Atlántida”

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Conclusión

    Tanto la Atlántida como Tartessos y Turdetania podrían formar una línea de continuidad histórico-mítica en el suroeste ibérico. Aunque la hipótesis no pueda probarse de forma definitiva, las similitudes culturales, geográficas y simbólicas permiten explorar una narrativa fascinante: la de una gran civilización que, tras su caída, dejó su legado en los pueblos que la sucedieron.

Esta teoría invita a reconsiderar las conexiones entre mito e historia, y a valorar la región entre Huelva y Cádiz como un posible escenario de leyenda y realidad entrelazadas.

Además, aunque no hay un sustento firme, se ve que tanto los griegos y romanos como los árabes, ponen de manifiesto el mismo relato hablando y describiendo lo mismo de la región y sus gentes.

La continuidad no es descabellada si observamos el relato lineal en el tiempo y como los autores lo describen.

Atlántida y, después, Tartessos pueden indicar el hito fundacional de España, enlazado en las leyendas de seres y reyes míticos, de una cultura avanzada con respecto a las de resto.

Pero esto solo son suposiciones que se realizan con el relato antiguo, que por el contrario no tiene por qué ser falso. Solo queda pues, investigar y sacar la verdad (historia) a la luz.



[1] Finalizó la última glaciación y comenzó la era climática actual, en la que se desarrolló la civilización humana. Este cambio climático dio lugar a un clima más cálido y templado, que favoreció el aumento de la vegetación y la biodiversidad.

[3] FUNDEU (2023)

[5] Geografía III, 2, 12-13

[6] Geógrafos musulmanes y algunos cronistas medievales identificaban la región como rica, misteriosa y antigua, lo que casaba con la imagen de la tierra perdida descrita por Platón.

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