Corocotta, entre el mito del otro Viriato
Corocotta, entre el mito del otro Viriato
Aunque se desconoce su veracidad
y su historia se queda a menudo en Leyenda, Corocotta es uno de esos personajes
de película, como Viriato, Axterix, Vercingetorix, Merlín, Arturo o William
Wallace, por mencionar unos ejemplos. Su leyenda se entremezcla con elementos míticos,
más que hechos históricos, tal y como apuntan la mayoría de los autores.
Mientras que unos afirman que Corocotta era un ladrón o
bandolero, otros lo sitúan en las guerras cántabras y otros, la mayoría,
afirman que fue un personaje ficticio casi mítico o legendario.
Sin embargo, ciñéndonos al guion oficial, contaremos la
historia de este “líder cántabro” que se enfrentó –de manera similar a Viriato-
a los romanos. La historia de Corocotta se engloba en el marco de las Guerras Cántabras,
en el siglo I a.C., entre el 29 y el 19 a.C. Estas guerras fueron una serie de
campañas militares emprendidas por el emperador Augusto para someter a los
pueblos del norte de Hispania, que eran de los últimos que aún resistían la
dominación romana.
Aunque no se sabe mucho con certeza, se cree que Corocotta
fue un caudillo -posiblemente más bandolero que líder militar- que luchó contra
las fuerzas romanas utilizando tácticas de guerrilla en las montañas cántabras.
La resistencia que él y sus seguidores ofrecieron fue tan intensa y prolongada
que causó serios problemas al avance romano.
Contexto
A la muerte de Julio Cesar en el
44 a.C., Octavio, solamente un adolescente, se proclamó como legítimo heredero
de este, considerándose su sucesor. Formó su ejército, se proclamó Emperador
-1º emperador de Roma-
Venció en la última guerra civil a Marco Antonio, se bautizó
como Augusto y puso fin, de este modo, al periodo republicano –unos cinco
siglos aproximadamente-. Tras ello, intervino con el ejército en Hispania.
En este sentido, Hispania era la única región que quedaba
por someterse por entero al poder de Roma, quedando un reducto en el norte –actuales
Asturias, Cantabria y Euskadi-. La entrada de nuevo del ejército romano para
someter estas regiones derivó en 10 años de guerra, una guerra de desgaste,
denominadas las Guerras Cántabras. Es
aquí donde aparece el relato mítico de Corocotta.
Un rebelde, al “estilo Viriato”, que se enfrentó al poder de
Roma, lo desafió y se presentó en el campamento enemigo para obtener la
recompensa que el emperador pedía por su cabeza.
| Corocotta creado con IA, una representación ficticia |
El famoso episodio con Augusto
La historia más famosa sobre
Corocotta aparece en la historia romana del historiador Dión Casio (a pesar de
su lejanía en el tiempo con respecto al contexto histórico del que se habla,
pues el autor es del año 165 d.C. aproximadamente). Según cuenta, el emperador
Augusto puso una gran recompensa por la cabeza de Corocotta. En un acto de
increíble valentía (o desafío), Corocotta se presentó voluntariamente ante
Augusto para reclamar la recompensa... ¡por sí mismo!
Augusto, impresionado por su coraje, no solo le perdonó la vida, sino que le entregó la recompensa. Este gesto convirtió a Corocotta en un símbolo de orgullo, inteligencia y resistencia frente al poder imperial.
Legado
Aunque su historia se mezcla con la leyenda, Corocotta es
recordado como un héroe regional en Cantabria y símbolo de lucha contra la
opresión. Representa el espíritu rebelde e indómito de los pueblos del norte
peninsular frente al poder del imperio más grande de su tiempo.
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