BECERRILLO. UN PERRO CONQUISTADOR
BECERRILLO. UN PERRO CONQUISTADOR
Becerrillo es uno de los perros más famosos de la conquista de América, fue uno de los perros alanos que acompañaron a las tropas españolas durante la conquista de América. Becerrillo fue feroz pero también inteligente, pero, sobre todo, eficiente a la hora de dar caza a sus enemigos, siendo capaz de distinguir a enemigos de aliados. La historia de estos perros se debe al uso militar que los españoles dieron a estos -una raza de perro poderosa y temida, especializada en guerra, caza mayor y control de ganado-.
En la Conquista los españoles llevaron a los alanos y
mastines para asustar a los indígenas ya que estos perros eran agresivos y no
dudaban en morder o atacar. Su corpulencia y fuerza eran atributos característicos
que servían para el fin de la Conquista y exploración de América.
Llegados a este punto, habría que preguntarse quién
era Becerrillo.
¿Quién era Becerrillo?
Era el alano español más conocido de la Conquista de América,
no el único. Era un perro de gran tamaño, con mucha fuerza y valentía y, sobre
todo, con entrenamiento militar. Fue llevado al América por los conquistadores
en el siglo XVI, y sirvió especialmente en Puerto Rico y La Española. Se convirtió
en el perro de guerra más temido por los pueblos indígenas.
Fue propiedad de varios soldados, pero sobre todo del
conquistador Juan Ponce de León, aunque también otros como Diego Guilarte de
Salazar lo llevaban.
¿Y estos perros por qué se llevaban a América?
Los conquistadores españoles usaban perros de guerra
desde la Reconquista en la península ibérica. Los perros aportaban muchos
beneficios en América:
-
Ventaja psicológica: los pueblos indígenas
no conocían a estos animales y les temían profundamente.
-
Eficiencia militar: podían sembrar el
caos, perseguir enemigos, atacar y matar con brutalidad.
-
Control de prisioneros y castigos: se
usaban para infundir terror y como instrumento de represión.
-
Exploración: ayudaban a rastrear enemigos
o fugitivos.
Sin embargo, además, en el combate, Becerrillo solo
obedecía a su amo, luchaba junto a los soldados: atacando enemigos señalados -como
un arma viviente-, tenía la capacidad para distinguir entre aliados y enemigos,
así como aterrorizar y dispersar formaciones indígenas, aprovechando su tamaño,
velocidad y fiereza.
En este caso, también dejó varias historias que han
pasado a la posteridad. Se cuenta que una anciana indígena fue llevada para ser
castigada, y cuando soltaron a Becerrillo, este se le acercó, pero no la atacó
al ver que no representaba peligro. La historia se usó para ilustrar su
inteligencia y nobleza. También, en otro caso, el perro fue soltado para cazar
a un indígena y mientras todos corrían atemorizados, una niña se quedó, el
perro la olió y la lamió, y después despareció en el bosque con ella.
Anécdotas aparte, ¿Qué pasó con él?
El Final de Becerrillo
Murió en batalla, posiblemente en combate en Puerto
Rico. Su muerte fue muy sentida por los soldados españoles, y es recordado como
el perro más célebre de la conquista. Además de todo ello, el perro fue
enterrado con honores como un soldado más.

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