La Osa, el madroño y las estrellas de Madrid. El porqué de un símbolo

La Osa, el madroño y las estrellas de Madrid. El porqué de un símbolo

La simbología de Madrid, ciudad y comunidad, tiene en común el oso –más bien osa-, el madroño, y siete estrellas. A esto habría que sumarle la corona real y los castillos castellanos o el fondo carmesí entre otras cosas. Sin embargo, nos centraremos en lo característico y común, el oso, el madroño y las estrellas, ya que cada elemento-cosa tiene un origen y vinculación con un significado, sobre todo desde la Edad Media.

En este sentido tanto el escudo de Madrid –ciudad- como el escudo de la Comunidad de Madrid están relacionados con su pasado –Edad Media y Castilla- y es por ello que siguen presentes tanto los vínculos como los elementos distintivos que lo vinculan directamente con sus raíces –históricas, políticas y geográficas-.

En este sentido, veremos brevemente el escudo de Madrid y después el de la Comunidad de Madrid para analizar el significado de su heráldica, su procedencia u origen, para poder establecer un vínculo con el presente, pues es necesario saber de dónde venimos para saber hacia dónde vamos, o simplemente qué somos.

La simbología de Madrid, ciudad y comunidad, tiene en común el oso –más bien osa-, el madroño, y siete estrellas. A esto habría que sumarle la corona real y los castillos castellanos o el fondo carmesí entre otras cosas

 

Contexto. El surgimiento de Madrid

Aunque con anterioridad, en torno al año 932, el rey Ramiro II de León “el Grande” intentó tomar Madrid –Mayrit o Magerit-, no será hasta los años 1083-1085 cuando la ciudad caiga en manos cristianas.

Madrid existía ya con los carpetanos, según restos encontrados en la capital y sobre todo se tiene constancia ya de romanos y sobre todo con los visigodos. Según los autores, basándose en los restos hallados y documentados, Matrice o Matriz son los nombres por los que los romanos y visigodos conocerían Madrid, es decir, Mayrit sería la arabización de Matrice o Matriz.

Sea como fuere, decíamos, tras un intento fallido en el siglo X, será Alfonso VI de León “el Bravo” quien tome la ciudad. Se cree que fue tomada antes que Toledo –Toletum / Tulaytula- en torno al 1083. En este sentido, quienes defienden esta hipótesis se basan en que el rey cristiano, de este modo, se aseguraba una retaguardia sin enemigos, lo que parece una teoría bastante verosímil. Por el contrario, otros establecen que Madrid es tomada después de Toledo, en 1085. En tales casos, su origen –aunque ya existía anteriormente- parece estar en la Edad Media con los musulmanes y después con los cristianos.

En este sentido, cuentan que Madrid tuvo un protagonista que inspiró a todos. Y es que un soldado se lanzó a la muralla haciendo que, en efecto cadena, le siguira el resto del ejercito. Trepando como un gato. Tal acto favoreció la toma de Madrid, siendo el gato y la muralla dos símbolos icónicos para la historia de Madrid. Pues en el centro de Madrid aun se puede ver restos de la antigua muralla medieval tanto por la calle como dentro de los diversos establecimientos que lo conserven a modo de patrimonio.

Tras la Edad Media, será Felipe II quien haga crecer la villa de Madrid hasta convertirse en capital del reino en la actualidad. Pues este rey fue quien trasladó el centro del poder real, la corte, a Madrid –La Granja, El Escorial, Aranjuez y después Madrid-  comenzando su proceso de crecimiento y evolución –aunque de manera lenta- a partir del siglo XVI. Con los Borbones en el poder, Madrid ya sí que es capital de la Monarquía Hispánica, un hecho que perdurará hasta hoy.

Escudo actual de Madrid

tanto el escudo de Madrid –ciudad- como el escudo de la Comunidad de Madrid están relacionados con su pasado –Edad Media y Castilla- y es por ello que siguen presentes tanto los vínculos como los elementos distintivos que lo vinculan directamente con sus raíces

 

Escudo de Madrid

Se ha visto que no es el gato ni la muralla los símbolos de Madrid, aunque gato es un apelativo o mote que sirve para designar a los madrileños y es, quizá, por aquel hecho heroico –por aquel mito- en la conquista de la ciudad entre el 1083 y el 1085.

Anécdotas aparte, lo que sí ha quedado hasta nuestros días es el Oso y el Madroño, como símbolos históricos de Madrid. Estos, pues, también surgen y evolucionan en la Edad Media, hasta convertirse en símbolos de la ciudad, intrínsecamente ligados a su escudo. El escudo está compuesto por elementos diversos como el oso y el madroño, siendo los más destacados.

Aunque el escudo inicial de Madrid no es el mismo que en la actualidad, sus cambios no han sido tan significativos y ha mantenido siempre su esencia. Con anterioridad el escudo de Madrid constaba, además del famoso Oso y Madroño, de un dragón y una corona cívica.

A pesar que el escudo de Madrid es de los símbolos más antiguos de la ciudad –desde la Edad Media-, sus raíces e historia están ligados a la historia de Castilla, ya que Madrid pertenecía al reino de Castilla, aunque adquirió su actual disposición en 1967.

En este sentido, según la heráldica, el escudo de Madrid se compone de:

De plata, una osa de sable apoyado en un madroño de sinople o natural frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de seis puntas plata. ​Al timbre, corona real abierta (Amón, 2022).

-        Las estrellas tienen su origen en la constelación de la Osa Mayor o Constelación del Carro Mayor. En referencia a la constelación, se representa, además de las estrellas, la Osa –que no oso-.

Así lo describía humanista Juan López de Hoyos, en torno al siglo XVII en su Declaración de las Armas de Madrid:

Tienen las armas de por orla siete estrellas en campo azul, por las que vemos junto al Norte, que llamamos en griego Bootes, y en nuestro castellano, por atajar cosas y fábulas, llaman el Carro, las cuales andan junto a la Ursa, y por ser las armas de Madrid osa, tomó las mismas estrellas que junto a la Ursa, como hemos dicho, andan, por razón de que como en tiempo de don Alfonso VI viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue Madrid, y para denotar que así como aquellas siete estrellas que andan alrededor del Norte son indicio de la revolución y del gobierno de las orbes celestiales, así Madrid como alcázar y casa real y primeramente ganado, había de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y señores de estos reinos de Madrid había de salir, y también porque este nombre Carpetano, como abajo declaramos, quiere decir Carro, por eso tomó las siete estrellas que en el cielo llamamos Carro.

En este sentido, en torno al siglo XIII se observa ya que los madrileños, concretamente las huestes del Concejo de Madrid, ya portaban el oso como enseña –oso prieto sobre campo de plata-, como se observó en 1211 en la expedición contra la Taifa de Murcia o en 1212 en las Navas de Tolosa o cuando Fernando III tomó Sevilla, por mencionar ejemplos documentados. Así lo deja de manifiesto en el siglo XVIII Álvarez y Baena, al establecer que: en el año 1212 no usaba Madrid otras Armas que un Oso (...) Este tenía dentro de su cuerpo las siete Estrellas.

Según las crónicas, la Osa Mayor o el Carro Mayor provine ya de época carpetana. Según esto, Carpetania en latín es Carpetum que se traduce por Carro. De esta forma, el oso, al tener las estrellas sobre su lomo –como inicialmente ocurría- nos traslada que se estaba referenciando a la constelación. En estas épocas, al no haber contaminación –en ninguna de sus formas- se podría ver bien la constelación por lo que nos indica la claridad del cielo de Madrid.

En torno a 1222 se establece que:

(…) el escudo de la villa llevaría el oso con el añadido de un árbol, y el escudo del cabildo llevaría el mismo animal paciendo en unos pastos.

En este sentido, se añade un campo azul –en referencia al cielo- sobre el que se ponen las siete estrellas de seis puntas -3 a cada lado y una abajo- (antes, como se ha visto, sobre el lomo del oso). En este caso, el oso que antes era pasante, ahora se pone en posición rampante e inclinado hacia el árbol, estableciendo además posesión. El árbol y el oso hacen referencia a la caza. Aunque no estamos seguros de en qué momento se alude al madroño como árbol, se concretó que este era el árbol de Madrid –de hecho, para continuar con la tradición, el Ayuntamiento de Madrid planta estos árboles. Esto se debe a que quien pintó el árbol lo hizo con unos frutos rojos, para diferenciarlos o distinguirlos, y no reparó en el tipo de árbol. A pesar de ello, otra teoría establece que en tiempos remotos en Madrid sí que proliferaba un árbol llamado almez o lodón –parecido en frutos al madroño- por lo que la teoría del árbol de Madrid puede ser plausible.

Para finalizar, en cuanto a la corona, esta aparece abierta debido a que Carlos V se la otorgó a Madrid distinguiendo la villa como coronada e imperial. La corona imperial se puso en un primer momento sobre la copa del árbol y después en el siglo XVII se cambiaría a su posición actual, en la cima del blasón. Sin embargo, a grandes rasgos, el escudo, en su forma –más o menos- actual fue adoptado ya en 1560 bajo el reinado de Felipe II (aunque como se ha visto, los elementos heráldicos ya estaban anteriormente).

También hay una teoría que establece que el oso era el animal predominante en esta zona, sobre todo, en los bosques de la sierra de Guadarrama allá por la Edad Media. Esto podría dar lugar al blasón que portaban las huestes madrileñas en las batallas. Es un animal que representa la fuerza y vendría a representar la capacidad que tiene Madrid para resistir y prosperar.

Por tanto, el escudo de Madrid guarda relación con su historia y geografía también, se han mantenido los elementos simbólicos del escudo como parte identitaria de Madrid, vinculado estrechamente y desde la Edad Media a la ciudad.

el escudo, en su forma actual fue adoptado ya en 1560 bajo el reinado de Felipe II 

 

Escudo de la Comunidad

En cuanto al escudo y bandera de la Comunidad de Madrid, por otro lado, también tiene vínculo directo con la historia y sobre todo con el escudo de la villa y, después, ciudad de Madrid.

En este sentido, según la ley 2/1983, de 23 de diciembre, en su artículo número 2, se establece:

(...) de un solo cuartel de gules y en él, de oro, dos castillos pareados, almenados, donjonados, aclarados de azur y mampostados de sable, surmontados en el jefe por siete estrellas de plata, colocadas cuatro y tres. Al timbre, corona real, cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en un mundo de azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules.



Es decir, el escudo de la Comunidad de Madrid es un homenaje a su pasado castellano ya que Madrid siempre perteneció a la corona de Castilla y al reino histórico de Castilla, hasta hace relativamente poco tiempo.

En este caso, se observa, por un lado, la bandera color carmesí –Castilla- y por el otro lado, dos castillos –a imagen y semejanza del castillo castellano-. Además, tal y como dicta la ley, aparecen siete estrellas –siete-, haciendo referencia al escudo de Madrid, ya comentado anteriormente. Mientras, la corona, al contrario que en el escudo de Madrid, aparece cerrada, es una corona real.

Todo ello quiere decir que:

-        Los dos castillos hacen referencia a su pasado castellano, concretamente Madrid ha pertenecido –según la época- a las dos castillas, siendo el último periodo (1833-1982) en el que perteneció a Castilla la Nueva, es decir, Castilla la Mancha. O séase, cada castillo hace referencia, por un lado, a Castilla la Vieja (Castilla y León) y a Castilla la Nueva (Castilla la Mancha).

Bandera de Castilla


-        Las siete estrellas, como se ha visto, se refieren directamente a Madrid, siendo la representación en forma simbólica de la Osa Mayor.

Por lo tanto, el escudo de la Comunidad de Madrid, se podría decir, se divide en dos, el homenaje y vinculo a Castilla y las siete estrellas de Madrid, todo ello sobre bandera castellana (carmesí, burdeos, bermellón), dejando de manifiesto su pasado y presente, sin olvidar sus raíces y manteniendo la tradición histórica.

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