V de Vendetta y los Tercios Españoles
V de Vendetta y los Tercios Españoles
Quizá nos suene más V DE
VENDETTA, pero ¿y si os digo que en quien está ambientada esta película es en
un soldado de los tercios españoles llamado Guy o Guido Fawkes? ¿Cómo os
quedáis?
Pues la mayoría de la gente no se ha parado a pensar
en ello, llevan la máscara sin saber quién fue. A mí personalmente me alegra
aquello ya que al menos la llevan, pero su significado no lo saben y eso me provoca
más risa aún. Un soldado de los tercios, católico, al servicio de España, de la
monarquía hispánica, como símbolo de la revolución y la justicia social. Nada más
y nada menos.
Pues bien, la película es una crítica al mundo ruinoso
en el que vivimos, a los dictadores y en cierto modo pensada para la ciencia
ficción, pero cabe decir que no se aleja demasiado de la realidad histórica. “Recuerden,
recuerden… el 5 de noviembre”. ¿Recuerdan?
***
La historia de la Monarquía
Hispánica, nuestro Siglo de Oro –y por consiguiente el de todos- así como la
historia de los Tercios es sorprendente. Su grandeza y su leyenda se mantienen
en el tiempo a pesar de los años y cada vez, según avanzan las investigaciones,
con mayor incidencia, agrandando aún más su fama. Esta es otra historia
desconocida para muchos, pero igualmente sorprendente.
Sin embargo, nuestra
historia se entremezcla con muchos relatos —normalmente falseados para
denigrarnos y a veces verídicos y épicos—. Es el caso de la película V de
Vendetta (Venganza).
Todo el mundo, o una gran mayoría, conoce la película “V de Vendetta” estrenada en la gran pantalla en el año 2006, de gran éxito taquillero y que combina la ciencia ficción con una historia de fondo, una historia del siglo XVII. Es, precisamente, ese contexto de principios del siglo XVII el que nos interesa debido a que está estrechamente vinculado con nuestra historia.
Un soldado de los tercios, católico, al servicio de España, de la monarquía hispánica, como símbolo de la revolución y la justicia social
V de Vendetta
Es una película de
ciencia ficción que se estrenó en 2006 y narra la historia de un
revolucionario, “V” —quien lleva una máscara de un controvertido personaje del
siglo XVII llamado Guy Fawkes o Guido Fawkes—, que pretende volar por los aires
el parlamento inglés para, de este modo, hacer justicia social. Si bien la
película está ambientada en los tiempos actuales, el trasfondo de su historia
proviene de la “conspiración de la pólvora” de 1605 en la cual un grupo de
católicos fueron detenidos y ejecutados por el intento de atentar contra el
parlamento del Reino Unido, el cual querían volar por los aires. Su objetivo
era nada más y nada menos que el de matar al rey Jacobo I para acabar, así, con
la persecución religiosa que imperaba contra los católicos. En la trama de la
película, “V” es un revolucionario que lucha por la libertad dentro de un
“ficticio” estado totalitario en Inglaterra. “V” lleva la máscara de aquel Guy
Fawkes del siglo XVII debido a que se inspira en él y pretende perpetrar el
fallido atentado contra el parlamento del Reino Unido.
Por un lado, está la
película y por el otro lado está la realidad. Hoy en día vemos que la máscara
de “V de Vendetta” o de “Guy Fawkes” es muy popular, hasta el punto de que
solamente con el merchandising del
logo más representativo de la película todo el mundo conoce la máscara y es
utilizada por grupos como Anonymous en
camisetas de jóvenes, carteles…. La película está impregnada de justicia
social, de lemas por la libertad y la persecución de la igualdad y la justicia.
Pero, ¿a qué se debe esta película? ¿Cómo fue realmente la historia? ¿Qué ocurría
en aquella época en Inglaterra y en Europa? ¿Quién era Guy Fawkes? Y, sobre
todo ¿Por qué lo debemos reivindicar?
Contexto histórico
El siglo XVII en Europa fue
un siglo de transición, según los autores. A pesar de que la hegemonía la
ostentaban la Monarquía Hispánica y el Sacro Imperio, sin embargo, eran muchas
las guerras que se sucedían por el juego político. Francia, Inglaterra y los Países
Bajos, entre las principales naciones, aparte de Suecia, Dinamarca, los Estados
alemanes o las Repúblicas italianas, querían su “trozo del pastel” en aquel
convulso siglo XVII. La Guerra de los Ochenta Años o la de los Treinta Años, así
como la Guerra Anglo-española de 1585 a 1604, la guerra franco-española de 1635
a 1659, entre otras, marcaron la tónica de una Europa cambiante. Las fronteras imperiales,
así como las de la Monarquía Hispánica, estaban en continua guerra, auspiciada
esta sobre todo por Francia, nación que quería entrar en aquel concierto
político.
Por otro lado, el Imperio
Español se mantenía no solo en Europa sino que en este siglo XVII continuaba en
la gran mayoría del continente americano, África y Asia, debido a que la Monarquía
Hispánica poseía Portugal y sus colonias. Un dominio molesto para sus
adversarios, Francia en Europa encajonada por las posesiones españolas y sus
aliados e Inglaterra en los mares debido a que ya comenzaba a colonizar zonas
que chocaban con las posesiones españolas.
En el ámbito cultural, el Siglo de Oro supuso la eclosión de las artes
españolas, tanto en política, religión, pintura, cultura y en escritura, sobre
todo.
En ese juego de poderes,
el siglo XVII comenzaba con una guerra y terminaba con otra. Era el anticipo de
lo que le esperaba a España, sobre todo, ya que concluyó el siglo XVII con pérdidas
territoriales considerables. Sin embargo, se mantuvo como potencia importante.
Las otras naciones supieron, aunque les costó, combatir a España e implantaron
sus métodos e impusieron innovaciones, la guerra cambiaba y con ella la
hegemonía y los territorios. En este sentido, en 1585 España entraba en guerra
contra Inglaterra, una guerra que se mantenía hasta 1604. Pero mientras esto ocurría,
en 1568, diez años después, estallaba la Guerra de los Ochenta Años entre
España y los actuales Países Bajos que, tras la tregua de los Doce Años se
reanudaba sin cuartel hasta 1648. La guerra se reanudaba y cada era más difícil
su mantenimiento ya que los enemigos eran cada vez más. Además, en 1618 estallaba
un conflicto europeo, la Guerra de los Treinta Años en la que además del
Imperio, principal involucrado, también se vio involucrada la Monarquía Hispánica.
Esta guerra también se mantendría en el tiempo hasta 1648. Pero por si esto
fuera poco, en 1635 estalla la guerra franco-española que concluirá en 1659 con
la Paz de los Pirineos. La Monarquía Hispánica
quedaba desplazada en poderío tanto político como militar y territorial, tras
algo más de 150 años de poder indiscutible en Europa.
En el tema que nos ocupa,
las relaciones políticas entre Inglaterra y España así como el aspecto
religioso, el contexto es más enrevesado, sobre todo por los sucesos acaecidos
entre 1585 y 1605, fecha en la que se basa el comienzo de la película y su
trama principal.
A pesar que a principios
de la Edad Moderna, España e Inglaterra tenían en común su enemistad contra
Francia, las cosas iban a cambiar y el tema principal será la religión, como
tantas otras veces. Se observa como Inglaterra va a colaborar con España
durante gran parte de la Modernidad, sobre todo al principio. Hay acercamiento
con los Reyes Católicos e incluso se observa un pequeño destacamento inglés en
la Guerra de Granada, aparte del intento fallido de alianza matrimonial en el
que Enrique VIII se casa con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos.
Sin embargo, será ya con el reinado de Carlos I cuando más se observen estos
intentos de colaboración a través, sobre todo, de pequeñas alianzas. Estas se
manifestaron durante las Guerras Italianas entre España y Francia (1521-1526 y
1542-1546). Francia quedaba, en este sentido, desplazada de Italia y cada vez más
rodeada por sus enemigos, las posesiones del Emperador Carlos V y las de
Inglaterra. A pesar de todo, las relaciones entre España e Inglaterra cambiarían
con el reinado de Felipe II, hijo de Carlos I.
Durante el reinado de
Felipe II, a partir de 1559, la confrontación entre Inglaterra y España fue en
aumento debido a las discrepancias religiosas y al fracaso de la política de
Felipe II en Inglaterra. Felipe II había sido rey de Inglaterra e Irlanda
debido a su matrimonio con María I, es decir, él era rey por el derecho de su
mujer (iure uxoris), entre 1553 y
1558. Tras la muerte de esta, fue reina Isabel I, la hermana de María. Felipe
ya no era rey de Inglaterra debido a que no tenía derecho según la jurisdicción
aunque reconoció a la nueva reina.
la represión durísima hacia los protestantes en Holanda por el Duque de Alba favoreció el acercamiento de Inglaterra hacia la causa protestante
Según la Leyenda Negra,
la represión durísima hacia los protestantes en Holanda por el Duque de Alba
favoreció el acercamiento de Inglaterra hacia la causa protestante. Además de
ello, las sucesivas derrotas de los piratas ingleses a manos de la flota española
en el mar favoreció aún más la deriva protestante de la reina Isabel I. En
torno a la década de los años sesenta del siglo XVI y sobre todo, más bien, en
la década de los años setenta suceden varios acontecimientos de crucial
importancia que, en su conjunto desembocaron en la enemistad entre España e
Inglaterra.
En 1568 se produce la
represión del Duque de Alba contra los protestantes. En 1569 la reina de
Inglaterra da la orden de capturar la Flota de Indias, debido a la petición que
los piratas ingleses habían hecho a la reina –motivados por las derrotas contra
la flota española-, aparte de ello, se pidió a la reina que apoyara la causa
protestante, hecho que, momentáneamente declinó. En este año también se
producen los levantamientos de la “Rebelión del Norte” y la “Rebelión de Desmond”. La primera fue
liderada por nobles católicos, que esperaban apoyo de España, mientras que la
segunda rebelión –producida en dos fases: 1569-1573 y 1579-1583- enfrentó a la
reina con otro grupo en el Sur de Irlanda, Munster, que derivó en un conflicto
religioso entre protestantes y católicos, con la consecuente invasión inglesa
de aquel territorio. Además, la reina en 1570 fue excomulgada por el papa,
aumentando aún más su odio contra los católicos. En este sentido, la reina
acabó con las rebeliones fácilmente al verse libre de enemigos exteriores ya
que España no intervino finalmente debido a que tenía que atender la guerra en
Holanda. Un año más tarde, se descubre una conspiración en la que estaba
involucrada España. En esta conspiración se pretendía asesinar a la reina para
colocar en el trono a María Estuardo y restaurar el catolicismo. Sin embargo,
esta conspiración fue descubierta y sus cabecillas ejecutados.
Así las cosas, las
tensiones estaban en su momento álgido. Inglaterra intentaba aliarse con
Francia, rodeada por enemigos comunes a Inglaterra mientras que la reina se fue
mostrando cada vez más protestante. En este sentido, Isabel se proclamó cabeza
de la Iglesia de Inglaterra, prohibió la misa católica además de perseguir a
los católicos ingleses, motivo de queja por parte de España, aparte de los
continuos ataques piratas a la flota de Indias.
Ello favoreció un crecimiento en las hostilidades en cuanto al comercio
marítimo entre Inglaterra y España mientras Inglaterra apoyaba en la guerra de
Flandes a los rebeldes protestantes. Inglaterra veía como una gran amenaza a
España y su poderío marítimo así como la pertenencia a la Liga Santa, mientras
que España se pensó seriamente la posibilidad de invadir militarmente Inglaterra. Aparte de ello, Inglaterra apoyó
a Don Antonio, el pretendiente a la corona portuguesa, para favorecer revueltas
que desemboquen en la independencia del Reino de Portugal, anexionado a la Monarquía
Hispánica desde 1580.
Todas estas
confrontaciones llevaron a la guerra anglo-española en 1585 en la que se
produjeron hechos como el ataque a Cádiz
de 1587, el fallido intento de invasión a Inglaterra por la Gran Armada en 1588,
la derrota inglesa de la Contraarmada en La Coruña…. En este sentido, la paz
vendría en torno a 1604 debido a la muerte de Felipe II e Isabel I. El tratado
de Londres, firmado entre Felipe III y Jacobo I, ponía fin a la guerra y
restauraba nuevamente las relaciones comerciales entre ambos reinos.
Isabel se proclamó cabeza de la Iglesia de Inglaterra, prohibió la misa católica además de perseguir a los católicos ingleses, motivo de queja por parte de España
Conspiración de la Pólvora
el gobierno acabó descubriendo la trama y ejecutó a los principales responsables
Para el 5 de noviembre de
1605 se esperaba el asesinato del rey Jacobo I, fruto de una conspiración
católica llevada a cabo por un grupo de ingleses. El 5 de noviembre coincidía
con la Apertura de Estado y, aparte del asesinato del rey, se pretendía matar a
los infantes y gran parte de la Aristocracia, además de volar por los aires las
casas del parlamento. La conspiración debía derivar, como consecuencia de tales
actos, en una rebelión. La rebelión, a final de cuentas, era el objetivo de la conspiración ya que se pretendía que
desembocase en un levantamiento de los católicos ingleses para poner en el
trono a un monarca católico, obediente al Papa.
Sin embargo, el gobierno
acabó descubriendo la trama y ejecutó a los principales responsables. Además,
como suele ocurrir, se endurecieron las medidas anti-católicas.
Tras la muerte de la
reina Isabel I, el trono lo ocupó Jacobo I y la gente creyó que se iban a
suavizar las medidas impuestas anteriormente, en cuanto a los católicos.
Además, la guerra con España llegaba a su fin (1604). Sin embargo, lejos de
ocurrir todo aquello, las leyes anticatólicas en Inglaterra se endurecieron.
En este sentido, a
principios de marzo de 1604 un grupo de ingleses se reunieron, de manera
secreta, para intentar frenar las medidas impuestas por el gobierno. Los cuatro
principales conspiradores fueron Robert Catesby, Thomas Winter, John Wright y
Guy (o Guido) Fawkes. Este último era el encargado de reunirse con el condestable de Castilla, Juan de
Velasco, que estaba en Londres para negociar un tratado de paz con Inglaterra, tras
20 años de guerra –tratado de Londres o de Somerset-. Fawkes fue el elegido
porque combatió en los tercios en Flandes, en un regimiento de exiliados
católicos ingleses, bajo bandera española.
En este sentido, la idea
del plan era la colocación de cargas de pólvora en los sótanos del parlamento
para detonarlas el día de la ceremonia de apertura. El plan fue tomando forma y
cada vez había más personas como Thomas Bates, John Grant, Robert Keyes, Robert
Wintour y Christopher Wright, Everard Digby, Ambrose Rookwood y Francis Tresham,
entre otros.
Los conspiradores
alquilaron una dependencia en los sótanos del parlamento en la cual se
asentaron y llegaron a guardar 36 barriles de pólvora, a la espera de que
Jacobo I abriese de manera oficial las puertas del parlamento. A pesar de todo,
la ceremonia que estaba fijada para octubre tuvo que aplazarse para noviembre
debido a una epidemia de peste. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de los
casos, la conspiración fue descubierta gracias a los espías de la corona, quienes
la desarticularon.
El 4 de noviembre, un día
antes de la fecha fijada, se registró el edificio del parlamento. En esta
redada se hallaba Guy Fawkes, pillado in
fraganti, quien estaba ultimando los preparativos de la explosión, siendo
descubiertos los barriles bajo montones de leña y carbón. Fue detenido e
interrogado pero según los autores no delató a nadie, tras ser duramente
torturado. En un primer momento, Guy Fawkes dijo llamarse John Johnson afirmando decididamente su intención de
acabar con los protestantes. Además, Guy, durante los interrogatorios no negó
en ningún momento su rito católico y afirmó su procedencia.
Según avanzaba la
investigación los conspiradores fueron detenidos y ejecutados, otros se
exiliaron aunque fueron capturados y asesinados. El grueso de los conspiradores, junto a
Fawkes, fue ejecutado el 31 de enero de 1606 en el lugar donde se pretendía el
atentado, colgados del cuello pero sin una muerte rápida. Se les seccionó los
genitales que fueron echados a una hoguera y se les destripó e incluso se les
arrancó el corazón para después decapitarlos y despedazarlos. Era el método de
ejecución que se hacía con los acusados de traición. La ejecución fue en frente
de Westminster y sus cabezas fueron clavadas en una pica. Fawkes, sin embargo,
evitó tal escena al saltar del escenario con la soga al cuello rompiéndose el
cuello en el momento.
Tras ello, la guardia del
parlamento registró el edificio al completo por temor a que hubiera más
intentos de conspiración, un hecho que se ha convertido en tradición como
anticipo de la ceremonia de apertura del monarca.
Aunque la mayoría de los
católicos ingleses desconocían la conspiración, las consecuencias fueron duras
para ellos. Se les prohibió servir en el ejército como oficiales, se les privó
del derecho al voto y se les estigmatizó socialmente, manteniéndose estas
exclusiones hasta el siglo XIX. Sin embargo, aparte de esto y la ejecución de
los conspiradores, la cosa se quedó en nada. En el imaginario inglés se ha
mantenido la tradición de encender hogueras para dar gracias a Dios por impedir
el acto criminal y proteger las vidas de los protestantes. Con el tiempo, el día
5 de noviembre fue declarado “fiesta perpetua” y a día de hoy se sigue
celebrando con gran cantidad de fuegos artificiales.
Sin embargo, y como ocurre siempre, la visión que en la película se da sobre el protagonista es otra y la gente desconoce quién fue Guy Fawkes. Por ello, vamos a ver quién fue verdaderamente este hombre “justiciero y libertario” influyente de tan afamado filme.
El 4 de noviembre, un día antes de la fecha fijada, se registró el edificio del parlamento. En esta redada se hallaba Guy Fawkes, pillado in fraganti, quien estaba ultimando los preparativos de la explosión
Guy Fawkes como soldado
El protagonista de
nuestra historia nació en 1570 en York.
Aunque se le conoce como Guy, adoptó el nombre de Guido cuando combatió en
Flandes, en los tercios. Según la educación de su familia así como el colegio
donde estudió, Guy, fue un católico convencido, un hecho que le llevó a irse de
Inglaterra y combatir a los protestantes holandeses en la Guerra de los Ochenta
Años del lado de los españoles. Durante esta época también viajó a España,
concretamente a Valladolid en torno a 1603, con la esperanza de conseguir apoyo
para una rebelión católica en Inglaterra, cosa que no obtuvo, aunque fue muy
bien recibido, sin embargo, la corte de Felipe III no quiso ofrecerle ningún
apoyo. Sin embargo, en Inglaterra, sí que conoció a otros conspiradores, como
se ha visto, que tramaban un atentado contra el rey Jacobo I, considerado como
hereje por los católicos ingleses, para restaurar la monarquía católica
inglesa. Se convirtió en el símbolo de la conspiración y se hizo famoso para la
masa católica, la cual reivindicó a partir de aquel momento la figura de
Fawkes. El 31 de enero de 1606 fue
ejecutado.
En el aspecto militar, se
puede establecer el comienzo en torno a 1591, fecha en la que Fawkes se marchó
al continente europeo para combatir a los rebeldes de las recién creadas
Provincias Unidas, bajo bandera española, es decir, en los tercios. Desde 1595
se le encuentra combatiendo a los franceses, también del lado de los tercios
españoles, hasta 1598, aproximadamente, fecha en la que se produce la Paz de
Vervins. Todo ello mientras la guerra anglo-española continuaba. Tras la
derrota inglesa frente a las tropas españolas en 1587 y con la creación de la
Gran Armada, Fawkes, junto a otros tantos ingleses católicos, había cambiado de
bando posicionándose del lado español, con la esperanza de restaurar el
catolicismo. Además se unió a una expedición irlandesa que marcharía hacia los Países
Bajos justo cuando se producía el intento de tomar Inglaterra por parte de
España a través de la Gran Armada. Sea como fuere, el valor de Fawkes tuvo su
recompensa y fue ascendido a alférez. En
1596 combatió en la batalla de Calais y en 1603 fue recomendado para ascender a
capitán.
Conclusiones
La ficción en muchos
casos supera a la realidad y en otros casos, como el que se ha visto, se queda
corta. La figura de Fawkes, uno de los 13 conspiradores y el más famoso, supera
con creces la figura variopinta de un hombre de la época, con los ideales
firmes y dispuestos a morir por ellos, como hacían también sus compañeros de
armas, los españoles.
Resulta curiosa también
la postura, a menudo pasada por alto y desconocida, de los ingleses católicos,
siendo muchos los que vendieron cara su piel, en multitud de casos, del lado
español o irlandés para defender la religión católica.
Europa atravesaba tiempos
convulsos y el siglo XVII lo demostró con las constantes guerras que hubo, para
desangrar al Imperio Español y sus dominios, aprovechando las guerras de
religión alentadas por naciones oportunistas.
Sea como fuere la figura
de Fawkes ha traspasado fronteras llegando a realizarse una famosa película, V
de Vendetta, y su máscara ha sido la más visible por grupos que, quizá
desconociendo lo que este hombre defendía o quizá a sabiendas de ello, la utilizan
en manifestaciones para reclamar justicia social e igualdad. Nada más lejos de
la realidad si comparamos la figura de aquel Fawkes del siglo XVII, que murió
por sus ideas, o lo que él consideraba justo en aquel momento. Todo un
referente para la época, un romántico de espada en mano y no sabemos si también
rosas, como en la película, el hombre que aspiraba a ser cualquier católico
defensor de su rito y pueblo.
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