LA INFLUENCIA DE FE DE LAS JONS. LAS OTRAS FALANGES

LA INFLUENCIA DE FE DE LAS JONS. LAS OTRAS FALANGES 

el nombre de Falange aunque lo relacionamos directamente con España, no es el único lugar donde aparece como nombre de un grupo o partido político. Así, se observa el nombre de Falange en Polonia y en El Líbano

Si bien el nacionalsindicalismo aparece en Italia con la revisión de las teorías de Sorel, entre los primeros lugares donde se aplica, después lo pondrá en marcha España, aunque sin llegar a triunfar. Pero también surge en diversos lugares como Portugal, por ejemplo. En este sentido, el nombre de Falange aunque lo relacionamos directamente con España, no es el único lugar donde aparece como nombre de un grupo o partido político. Así, se observa el nombre de Falange en Polonia y en El Líbano. Con ello, se pretende indagar si hubo o no influencias ideológicas en estos movimientos debido a su denominación. Es decir, ¿estos movimientos tienen algo que ver entre sí? ¿Es Falange Española el movimiento abanderado del nacionalsindicalismo e influyente en estos grupos?

Para hacernos una idea del nacimiento del Nacionalsindicalismo primero y de la Falange española después habría que establecer una contextualización en Europa del surgimiento de los demás grupos ya que se observa que el nacionalsindicalismo nace antes que todos, ya en 1931 mientras que Falange Española en 1933.

En este sentido, el nacionalsindicalismo español puede ser el antecesor del nacionalsindicalismo portugués enarbolado por Rolao Preto ya que surge en 1932, es decir, a posteriori. Respecto a esto, se sabe, además, que José Antonio Primo de Rivera era amigo del líder nacionalsindicalista portugués y que ambos mantenían buenas relaciones y colaboración.

el nacionalsindicalismo español puede ser el antecesor del nacionalsindicalismo portugués enarbolado por Rolao Preto

Por otro lado, el nacimiento de Falange Española se produce en 1933 y un año después se unifican con los nacionalsindicalistas de Ramiro Ledesma, que había formado en 1931 junto a Onésimo Redondo las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (JONS). En este sentido, siguiendo la cronología se observa que tanto la Falanga polaca como las Falanges Libanesas nacen después de Falange Española, en 1934 y 1936 respectivamente.

Esto daría pie a nuestra teoría sobre si Falange Española y el nacionalsindicalismo influyeron sobre los demás movimientos. Sin embargo habría que analizar la evolución y desarrollo de los tres partidos no españoles para entender mejor la teoría y, así, obtener unas conclusiones. Así, tras ver el contexto europeo de estas formaciones habría que analizar brevemente el servicio exterior de Falange Española de las JONS ya que pudo influir en estas formaciones.

la Falanga polaca como las Falanges Libanesas nacen después de Falange Española

Tras ello, vamos a observar cada formación para poder establecer un análisis de todas y poder compararlo con el partido español. El nacionalsindicalismo, después más conocido como falangismo, pudo haberse expandido al exterior por el servicio exterior de Falange, La Falange Exterior, aunque este servicio era más bien propagandístico que pretendía legitimar en el exterior el nuevo gobierno de España. Sin embargo, analizar el Servicio Exterior de Falange no sería válido ya que se produce bajo el Franquismo donde Falange Española de las JONS había perdido su esencia, y sus líderes habían muerto durante la guerra civil, pues se encontraba fusionada con los tradicionalistas carlistas bajo el liderazgo de Francisco Franco. Es por ello, que la teoría girará hasta el año 1936. Con ello quedan al margen los diversos partidos que nacen en América bajo la denominación del falangismo durante la posguerra española así como las imitaciones que surgen en Filipinas, todavía con gran presencia de la burguesía y aristocracia española que mantenían sus empresas allí. Durante el Primer Franquismo muchos españoles exiliados en América difundieron el ideal falangista e influyeron en el pensamiento de políticos e intelectuales de aquellos países. Se llegaron a crear colegios, residencias o asociaciones políticas y estudiantiles a través de FET de las JONS, mientras evolucionó e influyó hacia partidos y movimientos de matiz nacionalsindicalista creándose diversas falanges, como en México por ejemplo. Sin embargo, el artículo girará hasta el periodo comprendido antes del Franquismo ya que es cuando surgen los movimientos similares al español. Lo que ocurre después se debe en gran parte al Servicio Exterior de Falange, o la Falange Exterior, pero ya escapa a nuestras fechas de investigación y pertenecen por tanto a otro partido, FET de las JONS.

Los casos portugués, polaco y libanés, entre otros, llaman la atención por ser zonas no hispanas

Los casos portugués, polaco y libanés, entre otros, llaman la atención por ser zonas no hispanas por lo que la investigación de la difusión del nacionalsindicalismo se hace extensa y compleja, pues habría que indagar en influencias o enlaces externos de los dirigentes de esas falanges con España o simplemente si hubo o no admiración o cercanía ideológica. El caso portugués bien puede ser por cercanía tanto territorial como ideológica, mientras que El Líbano y Polonia son casos sorprendentes y desconocidos por la amplia mayoría académica y aquí bien se podría investigar mucho en un futuro. Aquí las causas se desconocen pero el falangismo afloró como un movimiento en El Líbano, por ejemplo.

Es curioso observar  como un movimiento que nace en España en los años 30 del siglo XX y que apenas triunfa, sí que llega a establecerse en otras zonas impensables, o al menos portando su denominación ideológica. En este sentido, volviendo al tema que nos ocupa, habría que plantearse que hay de verdad en aquellos movimientos que llevan el nombre de Falange o se consideran nacionalsindicalistas con respecto al nacionalsindicalismo español y a Falange Española de las JONS. De ser cierta la teoría en la que nos movemos, habría que observar así mismo si era una pretensión del falangismo español el expandir su ideario más allá de sus fronteras nacionales o simplemente estos movimientos toman consignas del movimiento español –genuinamente español, como afirmarían sus líderes-.

Este artículo, por tanto, pretende dar respuesta a esas cuestiones anteriormente planteadas mediante el estudio de la historia, formación y evolución de estas formaciones.


CONTEXTO EUROPEO

Tras la I Guerra Mundial Europa quedó dividida entre los vencedores y los vencidos. Surgieron estados nuevos y también imposiciones económicas a los vencidos, se disgregaron imperios como el otomano y el austro-húngaro…. Pero, tras la guerra, preocupaba la reconstrucción en Europa aunque tardó menos de lo que se esperaba. Durante los años inmediatamente siguientes Europa conoció un periodo de tensiones en lo que se ha denominado una paz armada en un contexto de guerra fría. Además, hubo choques nacionalistas debido a la reclamación de territorios irredentos por las potencias vencidas –o vencedoras como en el caso de Italia quien sufrió la “victoria mutilada”.

Sin embargo, la guerra cambió todo. La industria y los avances –conseguidos por la guerra- siguieron en auge. EEUU y Japón se afianzaban como potencias mundiales, además el primero salía victorioso de la guerra debido a que fue prestamista de los países europeos que se endeudarían con este. EEUU se afianzó como el mayor prestamista mundial, con una aparente economía y monedas fuertes.

Por otro lado, Rusia se había retirado de la contienda mundial debido a que en 1917 había estallado una revolución interna que había desembocado en guerra civil. Esta revolución implantó una dictadura comunista. En este aspecto, el comunismo se veía en Europa como una amenaza.

En este sentido, en 1922 nace un movimiento en Italia liderado por Benito Mussolini que rompe los esquemas políticos anteriormente existentes. Así, aparece el Fascismo, un movimiento que hunde sus raíces en el sindicalismo y socialismo revolucionarios entremezclados con un fuerte nacionalismo. El fascismo se presenta como alternativa al mundo capitalista y al mundo comunista, es decir, supone una nueva ideología que en muy poco tiempo se implanta en Italia. Se posiciona entre la democracia y el comunismo, entre el capitalismo y el marxismo y no se considera de derechas ni de izquierdas sino más bien se engloba en lo que se ha denominado Tercera Posición.

Mussolini sirvió de ejemplo para muchos otros movimientos similares que en seguida comenzaron a surgir por toda Europa ante la situación de posguerra y crisis mundial de 1929. Aunque no todos fueron idénticos ni todos triunfaron, cabe decir que el fascismo alentó a otros movimientos nacionalistas europeos como el Nacionalsindicalismo en España y Portugal, el rexismo en Bélgica, la multiplicidad de fascismos franceses, la Guardia Nacional de Irlanda, la BUF inglesa, el nacionalsocialismo alemán, el Movimiento Ustacha de Croacia, el Movimiento Lappo de Finlandia, la Cruz Flechada de Hungría y la Guardia de Hierro rumana entre otros tantos.

En este sentido, los movimientos que imitaron el fascismo se pueden dividir en dos bastante bien diferenciados. Por un lado los imitadores del Fascismo Italiano y por otro lado los imitadores del nacionalsocialismo alemán. El primero un nacionalismo más moderno, según los autores de carácter liberal, mientras que el segundo grupo aparte de tener un nacionalismo más agresivo su ideología se hundía en el antisemitismo, cosa que los fascismos occidentales no mostraban o no daban tanta importancia.

Así las cosas, cada movimiento, como se ha mencionado ya, presentaba ciertas características aunque mantenían ciertos puntos comunes con el movimiento italiano.

cada movimiento presentaba ciertas características aunque mantenían ciertos puntos comunes con el movimiento italiano

Durante la II República española nace el nacionalsindicalismo –desde el mismo comienzo del régimen- y su labor no cesó. Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo Ortega fundan las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista en 1931 y a partir de esa fecha comienzan una labor extensa sin descaso por una España más justa. Su ideología pretendía un Estado fuerte y reclamaba una mayor justicia social abogando por la nacionalización de bancos y el reparto de la riqueza todo ello en un mundo sin clases y dentro de un gran sindicato como era el Estado. En 1933 nace Falange Española de la mano del hijo del dictador Miguel Primo de Rivera. José Antonio Primo de Rivera junto a Julio Ruiz de Alda, entre otros. Aunque las JONS eran más sindicalistas y revolucionarias finalmente accedieron a fusionarse con FE en 1934 debido a que aspiraban, en cierta medida, al estado corporativista y sindicalistas sin clases. Así, ambas formaciones entendieron que, debido a sus propósitos y al malestar general y violencia que reinaba en España, lo mejor era unificarse en un único partido.

En 1932, de la mano de Rolao Preto, nacía en Portugal el Movimiento Nacional Sindicalista (MNS). Según los autores su principal influencia fue el Integralismo Lusitano de 1914, un partido tradicionalista y conservador. Sin embargo, el MNS aspiraba a un Estado opuesto por igual al capitalismo y al socialismo, de marcada tendencia revolucionaria y nacionalistas, aspiraban también al Estado sindical sin clases sociopolíticas.

Avanzando en el tiempo, se observa que movimientos similares nacían en Europa, aunque los que más éxito tuvieron fueron los rumanos de Codreanu o los húngaros de Szálasi, junto a los alemanes de Hitler. Según los autores tuvieron más éxito que los italianos, aunque, a excepción de Hitler, estos movimientos no ostentaron el poder pero sí tuvieron gran fuerza sociopolítica en sus países.

nacían en Europa, aunque los que más éxito tuvieron fueron los rumanos de Codreanu o los húngaros de Szálasi, junto a los alemanes de Hitler

Es en esta época, 1934, cuando aparece con visibilidad política el movimiento Falanga (escisión del Campo Nacional Radical) en Polonia y dos años más tarde el ambiguo partido de las Falanges Libanesas. Falanga fue un movimiento nacionalista polaco que tendía al fascismo, se posicionaba políticamente en el clericalismo y poseía rasgos antisemitas. Fue minoritario y se extinguió en 1939. Además tuvo que rivalizar ideológicamente con el Campo Nacional Radical del que se había separado. Su líder fue el escritor y político Bolesław Piasecki. Este partido surge ante los vaivenes políticos y sociales y la incertidumbre en Europa por la expansión del comunismo soviético.

Dos años después de la fundación de Falanga por Piasecki nacía en El Líbano el Partido de las Falanges Libanesas, también conocidas como Falange Libanesa o Kataeb («falanges»), de la mano de Pierre Gemayel y tras la alianza del 14 de Marzo –día que se produjo la Revolución de los Cedros- que se produjo entre diversos partidos. Este partido es un partido que se posiciona contra Siria, de mayoría cristiana, derechista y nacionalista. Aunque ha sufrido bastantes crisis internas los autores coinciden en que en la actualidad continua como Fuerzas Libanesas o Partido Demócrata Social. Es un partido que surge a imitación de las consignas de José Antonio y en un contexto de guerra en Oriente Medio así como en medio de una lucha anticolonial contra Francia.


LOS DIFERENTES MOVIMIENTOS. EL NACIONALSINDICALISMO PORTUGUES, LA FALANGA POLACA Y LAS FALANGES LIBANESAS

 

El movimiento Nacional Sindicalista (MNS)

La implantación del fascismo en Portugal, y en España, fue nula y su peso social escaso a pesar de ser de los primeros países del siglo XX en introducir formas de gobierno autoritario. Si bien Portugal en 1907 había implantado una “semi-dictadura” monárquica bajo Joao Franco o en 1915 la formación de un gobierno extraparlamentario con el general Pimienta de Castro. Esto no se queda aquí pues en torno a 1917 surge una “tentativa efímera”, según Payne (2018), debido a su escasa duración en el poder, de carácter insurreccional y bajo apariencia de régimen presidencial bajo la figura de Sidónio Pais en lo que se llamó la Republica Nova. En este sentido, España había implantado una dictadura militar bajo el liderazgo del general Miguel Primo de Rivera que duraría hasta 1930.



Es durante los años de 1914, con la I Guerra Mundial en curso, cuando en Portugal surge el Integralismo. Se puede considerar antecedente del fascismo portugués aunque muy ambiguo todavía. El Integralismo establecía el tradicionalismo en oposición al conservadurismo, rechazo abiertamente al sistema liberal y parlamentario, mostrándose el movimiento integralista defensor de la monarquía y de la catolicidad y tendente al sindicalismo. Se inclinaba también por la representación municipal, tendente en cierto modo al corporativismo.  Los autores coinciden que el movimiento sobre todo estuvo activo durante el gobierno sidonista de 1917 y que su actividad comienza a decrecer en torno a los años 20. Es por estas fechas, concretamente en 1926, cuando se produce el golpe de Estado que desemboca en una dictadura que durará hasta 1974. Aquí surge el Estado Novo portugués o II Republica Corporativa mediante un gobierno autoritario, corporativista, conservador y nacionalista.

Moviéndose paralelamente a los acontecimientos españoles y europeos, en 1932 se crea el Movimiento Nacional Sindicalista bajo el antiguo miembro del Integralismo Rolao Preto. El Movimiento Nacional Sindicalista de Portugal (MNS) nace bajo influencias del “fascismo” español como afirma Bolinaga (2008). Recordemos que por esta época en 1931 se habían creado las JONS de Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo y en 1933 aparecía Falange Española liderada por José Antonio Primo de Rivera. Por lo que el MNS se moverá en el cauce español, más que en el europeo genérico del fascismo. 

Bajo el liderazgo del periodista y político Rolao Preto el MNS se fundó en 1932. Un movimiento de corta duración y que, tendrá el mismo desenlace que el nacionalsindicalismo español, el desprecio e indiferencia de los gobiernos que surgen. También es importante observar la tradición del Integralismo portugués ya que es de este movimiento del cual beberá su líder, aparte del nacionalsindicalismo español.  En este sentido, si bien el Integralismo era católico, monárquico y tradicionalista, el MNS se mantenía en una vía tercerposicionista, al estilo de los fascismos europeos, opuesto al socialismo y al capitalismo, tendentes al corporativismo, igual que los nacionalsindicalistas españoles, y esperaban superar el sindicalismo de clase ya que se inspiraba en concepciones marxistas o anarquistas. Sin embargo, se mostraba también ajeno al fascismo, por lo que en la práctica pudo haber sido un movimiento genuino de Portugal.

El MNS adoptó como símbolo la Cruz de la orden religiosa de Cristo para enfatizar, de este modo, su cristianismo. Los Camisas Azuis (camisas azules) fueron la base militar del movimiento que suponía, como en los movimientos europeos de esta época, la milicia armada, a semejanza de los Camisas Negras italianos y coincidentes con los Camisas Azules españoles –que habían decidido este color en homenaje a los obreros españoles-. Como cualquier movimiento de la época de entreguerras europea el MNS realizaba el saludo romano, brazo en alto.

Sin embargo, rápidamente el MNS de Rolao Preto se mostró revolucionario a la par que crítico con el Estado Novo, que había evolucionado hacia una dictadura autoritaria de carácter pretoriana con elementos de la derecha del periodo anterior.  Payne, establece que el Estado Novo, en el que Salazar era la cara visible, se sustentaba en posturas corporativistas del catolicismo y de la derecha, al estilo Action Française, por ejemplo. Además de ello, Salazar, introdujo una organización política estatal, la Unión Nacional –similar a la Unión Patriotica de Primo de Rivera en España-. Todo esto, igual que en España, supuso que el fascismo portugués careciera de fuerza política y social.

Aun así, Payne establece que en Portugal surgió un verdadero movimiento fascista refiriéndose al MNS de Rolao Preto. En este sentido, igual que José Antonio Primo de Rivera, Rolao provenía de un partido monárquico, con el que había quedado desilusionado debido al sesgo reaccionario y la falta de innovación política, como bien pudiera ser el matiz revolucionario. En torno a 1934 Rolao afirmaba que estaba en marcha un proceso de creación de un movimiento de masas.

Si bien Salazar había permitido las acciones del MNS en un primer momento, así se observa en 1933 cuando el gobierno permitió la celebración de un Consejo nacional del MNS. Sin embargo, las tensiones fueron cada vez mayores, además de que muchos miembros del MNS se estaban fugando al Estado Novo.

Las tensiones entre los nacionalsindicalistas y el Estado Novo, como se ha mencionado, llegaron a su cumbre en 1934 cuando el segundo ilegalizó a los primeros. En este sentido los nacionalsindicalistas –en la ilegalidad- intentaron un golpe de estado para derribar a Salazar. Salazar -que previamente había criticado el MNS de Preto por su apología fascista y exaltación de la juventud así como el culto a la fuerza mediante la acción directa- se vio obligado a reprimir el intento de golpe revolucionario que, además, estaba apoyado por los anarcosindicalistas.

 Los anarquistas y socialistas se unieron al MNS con la simple pretensión de derribar la dictadura. Así la revuelta tuvo lugar el 10 de septiembre de 1935 pero con escasos apoyos. Solamente un grupo de militantes y revolucionarios se embarcó en el buque de guerra Bartolomeu Dias en Lisboa, donde se pretendía el golpe. Fue sofocado el golpe de inmediato y Salazar comenzó una represión contra los insurgentes y muchos de ellos se integraron en las filas de Unión Nacional. Tras este fracaso, Rolao se exilió a España.

Paxton (2019), al comparar los movimientos fascistas europeos con los iniciales o -mejor dicho- con los fascismos triunfantes de Italia y Alemania, establece que más bien eran movimientos fantasmas. Sin embargo Payne, al estudiar el caso de Italia y Portugal de manera conjunta establece un mejor estudio. Se observa, que tanto en España como en Portugal la derecha se había radicalizado ante la amenaza marxista y que en los respectivos países los gobiernos que ascienden al poder son gobiernos con apoyos muchísimo más amplios de los que gozaban los nacionalsindicalistas en este caso.  Además, continuando con Payne, se puede establecer que el Estado Novo portugués era quien más paralelismos tenía con el régimen de Mussolini al haber dejado atrás el nacionalsindicalismo y adoptar posturas más corporativistas, un hecho que, sin duda, rivalizó el monopolio político al MNS. En este sentido, el Estado Novo sería un fascismo sin movimiento fascista y esto pudo ser el desencadenante de la lucha entre MNS y Estado Novo.

En cuanto a las relaciones entre los nacionalsindicalistas ibéricos, los autores coinciden en que hubo relaciones e influencias entre FE de las JONS y el MNS, de hecho muchos hacen hincapié en la buena relación entre José Antonio y Preto.  Así, Milá (2019) observa la cercanía y amistad de José Antonio y Preto al acertar que ambos provenían de la misma fuente ideológica, compartiendo cierto monarquismo e influidos por el corporativismo y la derecha maurrisiana. En este sentido, prosigue Milá, José Antonio acogió a Preto en su casa, hasta su encarcelamiento, durante su exilio en España.

En cuanto a su trayectoria, como se ha visto, y aquí coinciden todos los expertos, el MNS corrió la misma suerte que el nacionalsindicalismo español. Fue un movimiento efímero y con escasos apoyos sociopolíticos, sin apenas visibilidad. Sus miembros fueron absorbidos por el gobierno y los demás reprimidos. Se podría establecer algún mimetismo con el nacionalsindicalismo español tanto en ideología como en estética, sobre todo con FE de José Antonio así como la aspiración al Nacionalsindicalismo, el corporativismo, el uso de la camisa azul y el saludo brazo en alto, además del componente católico, la milicia armada y que ambos provenían de las filas monárquicas habiendo evolucionado hacia tendencias más revolucionarias.  Sin embargo es dudoso establecer quien influyó en quien debido a que ambos grupos surgen casi a la par y en una época en que surgía diversidad de grupos similares.

En este sentido, guiándonos por las fechas, se podría establecer que el nacionalsindicalismo español pudo haber influido en el portugués ya que aparece antes sobre la escena política. Es pues la cercanía geográfica la que pudo hacer posible el intercambio de ideas de un país a otro.

 

FALANGA

En Polonia también surgió un grupo similar a Falange Española, al menos en el nombre. La Falanga polaca era una escisión, según los autores, del primigenio Campo de Unidad Nacional (OZN) que había nacido en 1931. La ideología de este grupo se sustentaba sobre el nacionalismo radical, el antisemitismo y el clericalismo. Aquí Bolinaga (op. cit.) destaca que la base ideológica fue el catolicismo como un pilar básico de la identidad nacional mientras se afianzaba como fundamental en el ideario.

Habría que establecer también que estos grupos fascistas eran muy débiles debido a que toda su fuerza, como en España y Portugal, la arrastraba la dictadura que se había asentado en el gobierno (Payne). Una dictadura de corte derechista que se había impuesto a partir de 1926 a través de Pilsudski tras un golpe de estado que fue, según los expertos, mucho más sangriento que la Marcha sobre Roma (Nolte). Esta dictadura era un sistema autoritario semi-pluralista que se parecía más al de Primo de Rivera de 1923 o al cercano de Dolfuss más que al de Mussolini.

A partir de 1930 el Partido Nacional que había surgido en estos tiempos, más radical y antisemita que el gobierno, mostraba su admiración hacia Mussolini, y a partir de esta fecha surge el Campo de Unidad Nacional (OZN) y la Falanga, como escisiones del mencionado Partido Nacional más  tendentes al fascismo.



Payne, nuevamente establece que el partido más claramente fascista era la Falanga a finales de los años 30 del siglo XX. Prosigue el autor indicando que el nombre de Falanga está directamente vinculado al de Falange Española, es decir, fue Falange Española quien influyó en la Falanga. Sin embargo, su catolicismo era extremo “más propio de Codreanu que de José Antonio” (Payne, op. cit.) bajo el lema de “Dios es el fin más elevado del hombre”. Además, la Falanga insistió constantemente en eliminar el sector privado de la economía, evolucionando quizá hacia formas más nacionalsocialistas. Aun así, quien más predominio tuvo en la esfera política, debido a que colaboraba con el gobierno, fue el OZN.

En 1935 muere Pilsudski y los militares del gobierno “los coroneles” deciden formar un gobierno aún más autoritario si cabe, reformando la constitución y suprimiendo todo vestigio de oposición, sobre todo la oposición comunista. Esta situación supuso una oportunidad para la Falanga de Piasecki que junto con el coronel Koc y el Campo de la Unidad Nacional reforzaron el gobierno hacia posturas más autoritarias (Jesús de Andrés).

Sin embargo, el exceso de confianza que Koc depositó en la Falanga, a la larga, supuso la ruptura de las relaciones entre los militares y Falanga debido  a que este último impuso un ultranacionalismo y posiciones más revolucionarias en el gobierno. Por el contrario el OZN planeaba imponer un sistema de partido único, a modo de organización estatal movilizada. Sin embargo, Polonia se encontraba entre dos gigantes, por un lado, la URSS –comunista- y, por el otro, Alemania –nacionalsocialista-, así que el estallido de la II Guerra Mundial frenó todo el intento de acrecentar aún más el autoritarismo que se pretendía.

Pero, ¿en que se basaba el ideario falangista polaco?

La Falanga polaca fue un partido creado por el escritor y político Boleslaw Piasecki que surge en torno a 1934 tras la escisión de este y otros tantos miembros del OZN.  Promovía, como se ha mencionado, un católico como base principal del ideario que tendía hacia el totalitarismo estatal –que fracasó-. A pesar de estar inspirado en FE tendió hacia un centralismo católico -más propio de la Guardia de Hierro rumana que del partido español en el cual se inspiraron-. Se mostraron altamente críticos con el sistema capitalista y de igual manera con el “peligro judío” al cual querían retirar los derechos civiles. En cierto modo, se presentaron como la única oposición real al gobierno de Pilsudski, un hecho que se materializó en 1935 cuando este murió, como se ha visto, ya que sin este en el poder la Falanga vio su oportunidad política.

A pesar de su formación universitaria, como Falange Española, sus miembros eran escasos. Sin embargo, eso no impidió su activismo activo antisemita y revolucionario. Intentaron ataques, al estilo rumano, contra negocios judíos y hostigaron de manera constante a activistas de izquierdas, sobre todo en la calle y mediante el enfrentamiento directo (Payne, 2001).

Al igual que otros grupos similares, Falanga celebraba mítines y manifestaciones que debido a su transcendencia social fueron reprimidas por el gobierno. Esto le llevó, entre otras cosas, al desapego del gobierno que por el contrario sí que coaligó bien con el OZN.

A pesar de sus vínculos ideológicos hacia posturas nacionalsocialistas y la oposición al comunismo, la invasión de Alemania y la URSS de Polonia en septiembre de 1939 desplazó a Falanga a un tercer plano sociopolítico y se mantuvo en la oposición y resistencia contra la invasión. Tras la II Guerra Mundial y con Polonia bajo un gobierno pro-soviético, Falanga vuelve a aparecer como marioneta de la URSS en un intento de “lavado de imagen”. Así se permitió a Piasecki liderar una organización supuestamente católica llamada PAX bajo los designios de la NKVD –que promovía una especie de régimen comunista en una Polonia católica- (Davies, 2002). A pesar de todo ello se puede concluir que Falanga apenas tuvo éxito y que su entrada en el gobierno fue efímera. Si bien estuvo influida por FE su ideario distó mucho de parecerse a ella aun así se puede establecer cierta cercanía ideológica entre ambas aunque se desconoce si hubo contactos entre miembros de FE y Falanga.

Aquí, se puede establecer, pues así lo muestran los autores, que Falanga sí que estuvo influenciada por FE ya que nace inspirada por el movimiento nacionalsindicalista español. Sin embargo, su antisemitismo, su eliminación de la propiedad privada y su marcado clericalismo le distanciaban del nacionalsindicalismo inicial que querían enarbolar acercándose a posturas más puramente nacionalsocialistas.

 

Las Falanges Libanesas

Un caso menos conocido, quizá por su lejanía y por encontrarse en zona de constantes conflictos, es el de las Falanges Libanesas. Aquí la información encontrada es escasa y sobre todo en páginas de internet de dudosa fiabilidad. Aun así, intentaremos hacer un análisis de este partido político.  La mayoría de los autores establecen que difícilmente se puede establecer un fascismo fuera de Europa, a excepción de países como China, Japón, Sudáfrica o Rusia, entre otros, que reúnen ciertas condiciones. En este sentido, no se trata de establecer analogías políticas con el fascismo sino con FE de las JONS como fenómeno propio de un país y en este contexto sí que encajan las Falanges libanesas.

Si continuamos con la teoría de los expertos, se podría establecer que, aunque es muy difícil, aparece un fascismo con el motor religioso como factor identitario. También es posible que aparezca la religión o el antisemitismo, o ambos factores entremezclados con la identidad nacional o el nacionalismo. Esto ya se ha visto anteriormente con los casos de Falange Española, el MNS portugués, la Falanga polaca o el Rexixmo belga y la Guardia de hierro entre otros movimientos. Si consideramos la religión como un factor identitario, también serían tachados de fascistas los movimientos autoritarios islamistas de Oriente Medio…, pero el factor nación es muy importante y por consiguiente necesario para que el fascismo aparezca, por ello que la zona de Oriente Medio muestre confusiones o a menudo se confundan las ideologías. Sin embargo, en El Líbano la situación y el contexto son diferentes a la europea, ya que es fruto de la descolonización.



En la I Guerra Mundial, el Imperio Otomano perdió territorios y entre ellos el de El Líbano. Esta derrota turca hizo posible que el protectorado de Francia en El Líbano se prolongase hasta 1943. Es en este año cuando El Líbano se proclama como Estado, a pesar de un año antes haber logrado la independencia. A pesar de ello, no será hasta 1946 cuando las tropas francesas abandonen El Líbano.

Durante el periodo de entreguerras europeo, y a la par que surgían diversos movimientos nacionalistas en Europa, en 1936 surgen de la mano de una de las familias maronitas más influyentes, liderada por el patriarca Pierre Gemayel, Las Falanges (Kataeb). Guiándose por los modelos italiano, de Mussolini, y español, de José Antonio, Gemayel formó un partido con mayoría cristiana maronita –pues El Líbano se mostraba dividido interiormente entre musulmanes y cristianos ortodoxos o maronitas-. En este sentido, según las fuentes, la dimensión religiosa fue mucho mayor que la dimensión ideológica, aunque el partido se mostraba nacionalista su aglutinante identitario fue la religión cristiana. En este sentido, la religión aglutinaba a una comunidad nítidamente definida en la sociedad libanesa, que se dividía, como se ha mencionado, entre cristianos y musulmanes. Es un partido que surge para hacer frente a las fuerzas francesas en El Líbano, es decir, surge como movimiento nacionalista opuesto a la colonización francesa.

Aunque fue creado por mayoría cristiana maronita, se incorporaron a Las Falanges pequeños grupos de cristianos de otras confesiones y musulmanes partidarios de un nuevo Estado independiente moderno, de tipo corporativo, alejado del nacionalismo árabe predominante en Oriente Medio.

En este sentido, hay ciertas diferencias ideológicas pues su nacionalismo no era europeísta, como es evidente, pero tendían al “fenicismo” en ese afán de idealizar un pasado glorioso como era el de la época fenicia. Así, su nacionalismo tiende al romanticismo y se contrapone al nacionalismo árabe. Su lema era parecido al del resto de los movimientos europeos al exaltar a Dios, la Familia y la Patria como vínculos identitarios y nacionales. Como El Líbano atravesaba un contexto de independencia de Francia la Falange combatió del lado de los musulmanes sunníes y tras la independencia, en 1948, se vio obligado el partido a aliarse con el recién creado Estado de Israel para contrarrestar el aumento de población árabe en El Líbano –debido a la llegada masiva de refugiados palestinos provenientes de Israel-. Por lo que su nacionalismo no se muestra antisemita y se encuadra de manera similar en el falangismo español, a grandes rasgos. La afluencia de refugiados palestinos al Líbano tras la Guerra Árabe-Israelí de 1948 fue interpretado por Kataeb como una amenaza debido a que, al ser los refugiados mayoritariamente musulmanes, podrían alterar la diversidad –ya debilitada de antemano- multiétnica de El Líbano. Hay que recordad que en El Líbano había cierto equilibrio religioso debido a las múltiples religiones que allí existían –es por ello que se opondrán tanto a palestinos como a la OLP-.

También, aparte de la religión y del nacionalismo, en su ideología encontramos influencias de la derecha radical y un ápice de tradicionalismo. Se desconoce si tuvieron milicias, aunque el contexto nos da que pensar que sí que las tuvieron. Se intuye, también, que pudieron tender hacia el autoritarismo y cierta organización corporativista para contrarrestar la fuerza musulmana.

Ya en la década de 1970, y en vísperas de la Guerra Civil Libanesa, el Kataeb será una de las principales organizaciones armadas del país. Correspondió al hijo del fundador del partido, Bashir Gemayel, la organización de las milicias armadas. En este contexto, nuevamente de guerra, Bashir consiguió absorber a minorías cristianas de El Líbano que engrosarían las filas falangistas constituyendo, así mismo, la organización paramilitar “Fuerzas Libanesas”.

En 1975 el movimiento falangista, con, aproximadamente, unos 80.000 partidarios, se encuentra en guerra frontal contra las milicias palestinas y libaneses que apoyan a estas.  Durante esta larga guerra en la década de 1970 Bashir fue asesinado, junto a 40 falangistas, por un agente de inteligencia sirio, tras haber sido proclamado presidente de El Líbano gracias a la entrada de Israel en el conflicto. En 1982 Israel había invadido parte de El Líbano y había conseguido expulsar a la OLP y otras organizaciones armadas palestinas.

En venganza por la muerte de miles de libaneses cristianos así como por la muerte de Bashir Gemayel, las “Fuerzas Libanesas” –brazo armado de las Falanges- lideradas por Elie Hobeika asesinan a cientos de refugiados palestinos en la noche del 16 de septiembre en lo que se ha conocido como las matanzas de Sabra y Chatila.

Tras ello, Amin sucede a su hermano fallecido, Bashir. Aquí es cuando se producen los gobiernos falangistas y, paralelamente, la ocupación de El Líbano por parte del ejército sirio, lo que provocó un aumento de las tensiones internas en el país.

Sin embargo, aunque Pierre Gemayel continuaba como líder de las Falanges libanesas es a partir de 1984 cuando se producen divisiones internas en el partido debido a la presencia siria. Aquí hay falangistas que se mostrarán a favor y otros en contra, como es el caso de la facción de Pierre quien decide abandonar el país. A partir de aquí, las Falanges entran en declive. En 1992 Jawand, dirigente de las Falanges, es secuestrado y retenido en Palmira mientras, a la par, otros dirigentes intentarán un acercamiento a Damasco acrecentando aún más la división interna en el seno del partido.

Poco a poco, los falangistas libaneses van perdiendo influencia y presencia de modo gradual por diversos motivos, originando sucesivas e imparables crisis internas desembocando en múltiples escisiones.  En este sentido la decadencia de las Falanges es una realidad. Sin embargo, los constantes asesinatos de personalidades anti-sirias así como falangistas desembocan en la Revolución del Cedro (2005) en la que Las Fuerzas Libanesas se muestran muy activistas y finalmente Siria abandona El Líbano.

Tras sufrir varias escisiones, desde su fundación, sigue existiendo en la actualidad, y la familia Gemayel sigue liderándolo. El nombre con el que el partido aparece en la actualidad es el de Partido Social Demócrata y la mayoría de apoyos proviene todavía de la Iglesia Maronita –la denominación cristiana mayoritaria del país, aun hoy en día-. En la actualidad defienden una política de alejamiento de Siria frente a otras organizaciones como, por ejemplo, Hezbolá –pro siria-.

Aunque cuesta definir el ideario de las Falanges libanesas, los múltiples escritos que aparecen en Internet establecen que están muy influidos por FE de las JONS. Se posicionan más bien en una derecha moderna y su ideología es nacionalista a través del fenicismo con base identitaria en la religión como aglutinante nacional y enfrentados a Siria y musulmanes. De FE de las JONS pudo haber recibido influencias hacia el cristianismo, y el corporativismo pues así se muestra en su lema. La milicia también pudo haber sido importada de FE de las JONS aunque en esta época pudo haber sido observado en cualquier partido europeo y debido al contexto de guerra la milicia pudo haber sido necesaria. En tal caso, su denominación nos hace poner la vista en FE y no en otro movimiento, quedando abierta una investigación más seria en un futuro.


CONCLUSIONES

Dada la escasa información de estos tres grupos que imitaron a FE de las JONS o que se sintieron influidos por este movimiento, podemos establecer ciertas conclusiones que resuman brevemente su actuación e interpretación.

Se observa que estos movimientos corrieron la misma suerte que FE de las JONS, un breve momento de impronta en la esfera sociopolítica de sus países y una usurpación ideológica por parte del gobierno o desplazamiento y persecución por este hacia el movimiento o un enfrentamiento interno para después caer en desgracia. El contexto, en todos los casos, es el mismo, un ambiente de conflicto interno entre diversas fuerzas.

También se puede establecer que pudo ser FE de las JONS quien influyó ideológicamente en estos grupos debido a que nació primero en el tiempo, siendo un movimiento “genuinamente español”. En este sentido, las demás formaciones pudieron imitar a FE de las JONS tanto en su denominación -era un nombre llamativo que hacía referencia a un pasado glorioso como las falanges hoplitas y después romanas- como en pensamiento e ideario donde el nacionalismo, la idea de la patria, la religión y la familia era un precedente en FE de las JONS. Los grupos que se han examinado muestran en cierto grados estos factores manifestados en un Estado fuerte, la organización de milicias como el brazo armado del partido, el corporativismo y la incidencia de la familia y el municipio como alternativa al sistema liberal y parlamentario.

En este caso, solamente algunos autores especialistas en la temática falangista como Payne o Milá entre otros, establecen esa vinculación de José Antonio con la derecha monárquica española quien financió al partido en ese afán de atraerse a FE a su causa. Así pues, muestra de ello es que inspiraron a numerosos grupos derechistas que después se fascistizaron pero manteniendo siempre la ideología de la derecha maurrisiana europea como en el caso de Portugal con el MNS. También el afán corporativista tendente a evadir los sindicatos de clase influyó en el MNS portugués y en la Falanga polaca, mientras que la atracción de la derecha radical influyó en los tres grupos por igual unos radicalizándose y con tendencia hacia posturas más revolucionarias como MNS y Falanga y otros con una derecha en su ideario más conservadora y tradicionalista como Las Falanges libanesas.

No cabe, por tanto, extrañarnos que FE de las JONS influyera en mayor o menor medida en otros partidos y movimientos ya que su ideario era en muchos casos revolucionario y en otros casos se interpretó la vertiente derechista de José Antonio. Sin embargo, al igual que pasó a FE de las JONS la implantación del ideario fue más bien efímera y se quedó la mayoría de las veces sobre el papel debido a factores como el gobierno, que ya era autoritario y de corte derechista, atrayendo con ello a muchos simpatizantes; por un contexto de constante conflicto en el que las fuerzas simpatizantes estaban divididas y enfrentadas.

A pesar de haber influido en el nombre de varios partidos y movimientos, el ideario falangista no se expuso en su totalidad y tergiversándose el mismo y analizándose o aplicándose solamente una parte de él.  Aun así, en nuestra conclusión establecemos brevemente, y ante la carencia de fuentes que nos ayuden a ahondar aún más en la temática, que fue FE de las JONS la precursora de estos movimientos en la distancia, pues solamente hubo contacto entre José Antonio y Rolao Preto. Fueron movimientos que corrieron la misma suerte que FE de las JONS y que si bien tuvieron algo de visibilidad social su presencia en el gobierno fue más bien nula y en coalición siempre con otros partidos. Fueron aun así movimientos minoritarios en la escena sociopolítica.

Por tanto, en la historiografía sobre esta posible influencia de FE de las JONS en otros movimientos queda un vacío documental muy importante y se hace necesario el acceso a otras fuentes que permitan un mejor análisis.


Álvaro González Díaz

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