JORGE MAYORAL MORA: EL IRREDUCTIBLE
JORGE MAYORAL MORA: EL IRREDUCTIBLE
Yo tenía fe en volver
algún día a España
EPILOGO
Paseando por Alpedrete,
pueblo de la Sierra de Guadarrama, hablando con los vecinos y haciendo una vida
totalmente normal, sobre todo en verano que es cuando se le solía ver por estos
lares. Jorge Mayoral se ganó un hueco en nuestro humilde pueblo y agrandó su
corazón, que ya era inmenso de por sí. Nosotros solo podíamos saludarle pues
muy pocos sabíamos quién era aquel hombre que tan desapercibido pasaba por el
pueblo de la piedra.
Jugaba a las cartas con
sus amigos. Un hombre sencillo pero inmenso por dentro debido a todo lo que vivió.
Aquel hombre hacia su día a día mientras respiraba el aire que le ofrecía la
sierra. Un hombre amable, ameno. Y sin embargo, enorme a final de cuentas.
Me enteré que había
combatido en la División Azul y ante tal asombro nunca pude cruzar unas
palabras con él. Mi admiración no cesaba sino, más bien, al contrario y comencé
a informarme. Siempre que me reunía con mis conocidos sacaba el tema de la División
Azul y un buen día, tras investigar y leer mucho, me enteré de que Jorge
Mayoral no solo combatió en la División Española de Voluntarios sino que sufrió
la guerra hasta el final, hasta 1945, combatiendo con las SS y siendo preso de
los soviéticos en solitario. Un héroe olvidado, un irreductible.
Otro día más y le veía de
nuevo, me cambio de acera, haciéndome el tonto y le saludo. Pero nada más. El
me saluda pensativo como queriendo recordar si me conocía. Pero no, amigo, no
nos conocíamos. Su pelo canoso dejaba entrever el paso del tiempo, al igual que
sus arrugas en la cara. Lo único que supe de él es a través de libros y foros
en la red. Un gran hombre, sin duda. Un hombre olvidado por su pueblo pero que tenía
mucho que contar.
Lamentablemente nos dejó
hace unos años. Solo pude decirle adiós en el cementerio de la Almudena en un
homenaje en su honor. Este artículo, que humildemente escribo, relata su vida y
es una manera de homenajear su recuerdo. Que la tierra te sea leve.
INTRODUCCION
La vida de Jorge Mayoral
es una vida “romántica”, de lucha por unos ideales, sean los que sean, por lo
que se merece todo el respeto posible. En este sentido, fue un héroe español,
debido a la vida que llevó, a lo que le tocó vivir pues renunció a la vida
material y a su vida en si por unos ideales. Un aventurero español de los que
deja huella en nuestra historia contemporánea.
Aunque de su vida sabemos
poco, cada vez hay más estudios en lo referente a la División Azul y los
divisionarios que, con abundante información, ponen de manifiesto la lucha y la
supervivencia de aquellos españoles que no quisieron abandonar la guerra aun a
sabiendas que perderían su nacionalidad. Así lo muestran también los diversos
foros de internet y películas o, la información recabada de los archivos, todo
ello me ha permitido indagar más si se puede en la biografía y persona de Jorge
Mayoral. Un hombre desapercibido pero presente en Alpedrete, en toda España, y también
en Europa y Rusia también.
Jorge Mayoral fue
voluntario en la “primera División Azul”, concretamente en la Compañía
Veterinaria y fue repatriado por ser menor de edad en mayo 1942. Se reengancha
en junio de 1943, destinado a la 4ª Compañía del 263º Regimiento. Tras la
disolución de la División Azul en 1943, Jorge se quedó como voluntario en la Legión
Azul, en la 5ª Compañía, y estuvo combatiendo hasta la repatriación en abril de
1944. Sin embargo, quiso continuar la lucha contra el comunismo y, a pesar de
que Franco prohibió que hubiera españoles luchando en Europa, se mantuvo fiel
al juramento que había hecho contra el
comunismo y, de manera ilegal, se alistó en el conocido como Batallón Fantasma, en una especie de División
de Voluntarios españoles del Tirol austriaco destinado a luchar contra los
partisanos de Tito en Europa del Este[1]. En este sentido, fue Cabo
Jefe de pelotón combatiendo en la
Compañía 102ª española integrada en la 357ª División de Infantería
alemana. Fue hecho prisionero por los soviéticos en Checoslovaquia (Nitra, hoy día
Eslovaquia) el 31 de Marzo de 1945 y regresó a España con el grueso de presos
españoles de la División Azul, Legión Azul y SS españoles, además de un
variopinto grupo de republicanos españoles el 2 de abril de 1954, a bordo del
Buque Semíramis[2].
Pasó el resto de su vida
entre Madrid y Alpedrete, pueblo serrano donde veraneaba[3].
LA VIDA DE JORGE MAYORAL
Jorge Mayoral nació el 4
de agosto de 1922 en Don Benito, Badajoz, y fue de los últimos irreductibles
españoles en la II Guerra Mundial. Era el pequeño de tres hermanos y provenía
de una familia humilde. El padre, según Jorge, era socialista debido a su
posición social mientras que su madre era ama de casa e ideológicamente de
derechas porque, según nuestro divisionario, su familia tenía alguna propiedad.
A Jorge Mayoral le tocó
pasar los horrores de la guerra Civil en Extremadura, donde la situación se
decantó del lado de la Republica. Durante la guerra se trasladó con su familia
a Calasparra en Murcia, provincia que, como afirma Pablo Sagarra (2012, p. 419)
se encontraba alejada de los frentes de combate. Aquí permaneció toda la
guerra.
Su hermano mayor, José,
se había enrolado en el ejercito republicano y luego fue elegido para realizar
un curso de pilotaje en la URSS. Como cuenta Mayoral, “tener un hermano piloto
era un gran honor y nos facilitaba la vida”. En Murcia no pasaban penurias pero
sí que dependían de su hermano mayor aunque, como relata otra vez, allí no había
los odios ideológicos que por ejemplo sí que había en media España. Entablaron
amistad con varias familias del pueblo, muchas de derechas. Sin embargo la vida
y la guerra seguían.
En 1937 volvía su hermano
José de Rusia, tras la realización del curso, y fue inmediatamente a combatir
al frente. El hermano ya era sargento piloto pero murió en combate mientras
pilotaba un bombardero. Su hermano fue derribado por un avión de la Legión Cóndor
en Teruel y murió con unos 20 años (Sagarra, 2012, op. cit.). A pesar de ello,
la tragedia familiar no quedaba ahí. Terminando ya la guerra, su padre volvió a
Don Benito, que ya estaba bajo poder de los nacionales y fue asesinado y su
cuerpo tirado en una fosa común. Nunca lo sacaron de ahí, cuenta Mayoral (op.
Cit., p. 423).
Tras el duro golpe por el
que tuvieron que volver a pasar, Jorge Mayoral se hizo falangista, pues se
sentía identificado con el movimiento además de que tenía gran amistad con
Ezquer, camisa vieja y fundador de la Falange en Don Benito.
Jorge Mayoral comenzó a
trabajar en forja y mecánica de Don Benito, un trabajo que, según cuenta el, no
le apasionaba pero que en los campos soviéticos le sería de gran utilidad. Es
por ello que en el verano de 1941 se alistó en la División Azul pues la guerra
era una buena oportunidad para abandonar su trabajo y “conocer mundo”. De Don
Benito, junto con otros 11, marchó a Badajoz y de ahí a Sevilla donde se
inscribió en el Banderín de Enganche. Tras ello, fue a Madrid y después a
Grafenwöhr, en Alemania.
Aunque había gran
entusiasmo por llegar al frente, a Jorge Mayoral le tocó el destino en la
Compañía Veterinaria, en la que cuidaba a los caballos y alguna vez le tocaba
hacer de conductor y transportar a los mandos de un sitio a otro. En el verano
de 1942 fue repatriado por ser menor de edad.
Sin embargo, en Madrid se
enroló en el ejército español, concretamente en aviación sirviendo en una
unidad de transmisiones. Pero como el relata “me tiraba la división azul y volví
a engancharme” (Sagarra, Op. Cit., p. 424).
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| Cuadro de Ferre Clauzel |
Se reengancha, como
acabamos de ver, en junio de 1943 en la División Azul y fue destinado a la 4ª
Compañía de ametralladoras del I/263º Regimiento. Sin embargo, no presenció
grandes batallas ya que en ese año se anuncia la disolución de la División Azul
y su posterior repatriación. A pesar de ello, se quedó como voluntario en la Legión
Azul, destinado a la 5ª Compañía de la IIª Bandera, al mando del capitán José María
González Pérez. En esta época Mayoral ya era cabo. De la zona en la que se
encontraba su compañía tuvieron que retirarse debido a la ofensiva soviética de
invierno y aunque no hubo grandes batallas en campo abierto o frente a frente, sí
que hubo escaramuzas. A finales de verano la Legión Azul ya estaba en Estonia[4]. Sin embargo, el gobierno
español no tardó en anunciar la repatriación de la Legión Azul. Jorge Mayoral
se fue de los últimos y llegó a España en abril de 1944.
En este sentido, nuestro
protagonista junto a otros españoles se acercó a la embajada alemana en Madrid
para pedir información sobre como alistarse en el ejército alemán. Siguiendo
las instrucciones y sin levantar sospechas, ya que estaba prohibido, el 20 de
junio de 1944 Jorge Mayoral junto a 8 españoles más cruza la frontera entre
España y Francia. Pues recordemos que aunque se había producido ya el
Desembarco de Normandía, los aliados todavía no habían llegado a la Francia
ocupada. En Hendaya se presentó en la comandancia alemana donde tuvo que
esperar la llegada de más españoles. Cuando el grupo fue numeroso se le
transportó en tren hasta Solbad Hall, en el Tirol austriaco. Según aprecian los
autores, por esta época ya había unos 200 españoles que integraban el Batallón
de voluntarios españoles (Freiwilligen
Eiuheit Solbad Hall)[5].
Por esta época, cuenta
Jorge, ya había indicios de que varios españoles estaban combatiendo bajo las órdenes
de Skorzeny o León Degrelle en diferentes unidades de las SS alemanas (Gil Martínez,
Op. Cit.). Jorge Mayoral conoció a Ezquerra, quien era “buen camarada y amigo
suyo” (Domingo, 2009, p. 181), que se fue a Berlín donde empezó a montar una
unidad de españoles[6].
Jorge Mayoral se quedó más tiempo en Austria ya que continuaba con la
instrucción para licenciarse y partir de nuevo al frente. Aparte, Jorge nos
relata nuevamente que allí, en el Tirol, conoció a bastantes austriacas y
alemanas ya que los españoles gozaban de buena fama entre la población y era un
“momento feliz” por el que atravesaba (Domingo, Op. Cit.).
En la batalla de Berlín,
el último acto de la guerra en Europa, se presencian unos 300 españoles
pertenecientes a las SS y la Wehrmacht que, junto con la División Wallonien, la Nordland y la Charlemagne, aparte de los alemanes, continúan resistiendo hasta el
final. Jorge Mayoral, sin embargo, según los autores, fue hecho prisionero a
finales de Marzo mientras combatía en Yugoslavia contra los partisanos de Tito,
en la 102ª compañía, seguramente perteneciente al 3er Regimiento de la División Brandenburg (102. Spanische-Freiwilligen Kompanie)[7].
A diferencia de otros
españoles, los de la División Azul o la Legión Azul, Jorge Mayoral estuvo solo
en los diversos campos de concentración por los que pasó en Rusia, Rumania o Bielorrusia,
entre otros. Sin embargo, cuando se encontraba con alemanes intentaba
permanecer con ellos. Jorge, según cuenta, tuvo mucha suerte en comparación con
los otros presos pues siempre se buscó la vida trabajando bastante debido a que
sabía hacer muchos oficios, por la experiencia cogida en su pueblo. Él siempre
se mantuvo fuerte y con la esperanza siempre de volver algún día a España.
Afirma también, que la
vida en los campos era muy difícil y que cada día desaparecía algún preso.
También, relata que los rusos eran sobornables y que si se quería conseguir
algo de ellos solo bastaba con darles dinero y “te daban algún bocadillo”…. En
este sentido, los soviéticos le custodiaban mediante españoles que se
nacionalizaron como soviéticos debido a que eran comunistas. “Esto solo lo había
visto el con los españoles ya que a los demás presos les vigilaban los
soviéticos”, quizá se deba al odio que continuaba habiendo entre españoles.
Jorge Mayoral en su presidio llegó a pesar unos 44 kg debido a las penurias de
los campos hasta que supo adaptarse.
A finales de marzo de
1954 le llega la noticia de que es libre y que el gobierno español ha mantenido
intensas y duraderas negociaciones con los soviéticos, a través de enlaces como
la iglesia o cruz roja[8], y que se tenía que
preparar para volver a casa. Durante unas semanas los soviéticos le daban de
comer mejor, para que engordase y no se viera las penurias alimenticias así
como su estado físico.
Así, el 2 de Abril Jorge
Mayoral llegaba a España. El Barco Semiramis arribó en el puerto de Barcelona,
casualmente el día después del Día de la Victoria (para no enturbiarlo), y
transportaba a 286 españoles entre los que se encontraba Jorge Mayoral. Con el
venían 220 divisionarios, 7 legionarios, 21 SS y 34 republicanos más 4 niños
vascos que fueron llevados a la URSS durante la guerra[9].
Como Jorge Mayoral estuvo
en las SS, fue vigilado de cerca por el Franquismo[10] ya que ahora Franco era
amigo de EE.UU. y no interesaba “ese pensamiento”. Pero Jorge no quiso volver a
su pueblo natal, Don Benito sino que se quedó en la capital donde rehízo su
vida mientras veraneaba en Alpedrete (Sagarra, Op. Cit.).
![]() |
| Llegada a Barcelona del Semiramis, https://www.eurasia1945.com/protagonistas/ejercitos/division-azul/ |
CONCLUSIONES
Para concluir, más que
nada y de manera humilde quiero rescatar su memoria para que no sea olvidado,
como tantos otros españoles, héroes todos.
La vida de Jorge Mayoral
es de película. Desde pequeño presenció la Guerra Civil española, en la que
tuvo que ver tristemente la muerte de su hermano mayor y de su padre. Más tarde
se afilió a FE de las JONS y ello le permitió enrolarse en la División Azul.
Fue repatriado por ser menor de edad y al año siguiente volvió, en 1943. La División
fue repatriada y permaneció en el Frente Oriental un destacamento meramente
presencial que se llamó Legión Azul, más pequeña que la División y compuesta
por unos 2000 españoles, en la que se quedó Jorge Mayoral hasta su disolución y
repatriación, siendo de los últimos en abandonarla en el año 1944. Sin embargo,
había realizado un juramento y, de manera ilegal, cruzó la frontera llegando a
Francia desde donde fue trasladado a Alemania y Austria para encuadrarse en las
divisiones alemanas de la Wehrmacht y las SS. Aquí junto con varios centenares
de españoles continuará combatiendo al comunismo en Europa hasta que en marzo
de 1945 fue capturado por los soviéticos pasando 9 años en los campos de
concentración. Regresó a España el 2 de abril de 1954 y se fue a vivir a la
capital.
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
CABALLERO JURADO, C., División Azul, la división española de
Hitler, Tikal, Madrid, 2013
DOMINGO, A., Historia de los españoles en la II Guerra
Mundial, Almuzara, España, 2009
FORQUE, JOSE M., Embajadores en el infierno, Rodas P.C.,
España, 1956
GIL MARTINEZ, EDUARDO M.,
Españoles en las SS y en la Wehrmacht
1944-1945, Almena, Madrid, 2011
IORDACHE, L., GÜELL, C.,
“Memoria del gulag: el exilio y la emigración española en la URSS y la
represión estalinista”, Historia
Contemporánea 46, 2012
LUCA DE TENA, T., Embajador en el infierno. Memorias del
capitán Palacios (11 años de cautiverio en Rusia), editorial Kamerad,
España, 1955
MORENO JULIÁ, X, La División Azul, Sangre española en Rusia,
1941-1945, Critica, Barcelona, 2015
OLMEDA, F., “La División
Azul. Recuerdos del Frente Ruso”, La
Aventura de la Historia, nº 163, año 13, Mayo de 2012
PARDO SANZ, ROSA M., “La
política exterior del Franquismo: aislamiento y alineación internacional” en
MORENO, R., SEVILLANO CALERO, F. (Eds.), El
Franquismo. Visiones y balances, Universidad de Alicante, 1999
OLMEDO CANTALAPIEDRA, J.,
La Falange y el Tercer Reich,
Ediciones Esparta, España, 2017
SOLZHENITSYN, A., El Archipiélago Gulag (1918-1956),
Edición Electrónica, 2007
SUAREZ, L., Franco y la URSS, Rialp, Madrid, 1987
TORRES, F., Soldados de Hierro, Actas, Madrid, 2014
VADILLO, F., Los prisioneros, la gran crónica de la
División Azul, Ediciones Barbarroja, Madrid, 2011
VV.AA., Divisionarios, La esfera de los libros,
Madrid, 2012
[1] GIL
MARTINEZ, EDUARDO M., Españoles en las SS
y en la Wehrmacht 1944-1945, Almena, Madrid, 2011, pp.11-14
[2] NUÑEZ
SEIXAS, XOSE M., Camarada Invierno,
Critica, Barcelona, 2016
[3] VV.AA., Divisionarios, La esfera de los libros,
Madrid, 2012
[4] GIL
MARTINEZ, EDUARDO M., Op. Cit.
[5] La
composición del batallón de voluntarios españoles era de Veteranos de la División
Azul y la Legión Azul en su mayoría.
También había un nutrido cuerpo de obreros industriales procedentes de
las fábricas alemanas, alistándose al quedarse sin trabajo. La Unidad Ezquerra o Batallón Fantasma (por su fugacidad y desconocimiento) se formó con
el resto de los españoles de las Unidades SS Brandemburg, Nordland, Wallonien.
[6]
Concretamente, según Olmedo Cantalapiedra, la recluta de la unidad de españoles
de las SS es realizada por el capitán Miguel Ezquerra y comienza en Potsdam, y
que tras la batalla de Las Ardenas (diciembre de 1944- enero de 1945) puso
rumbo a Berlín el 20 de Abril de 1945 para combatir allí. En OLMEDO
CANTALAPIEDRA, J., La Falange y el Tercer
Reich, Ediciones Esparta, España, 2017, pp.216-217
[7] Gil Martínez,
Op. Cit., p. 64; seguramente, como establece Alfonso Domingo (op. cit.) los
españoles que procedían de otras unidades en enero ya estaban siendo
encuadrados en la 357 ª División, que se había formado en Polonia en 1943 con
restos de otras divisiones.
[8] Así lo
muestra la diversa Documentación de las Negociaciones diplomáticas acerca de la
repatriación entre Ginebra y el Consulado español a través de una misiva del
Ministerio de Asuntos exteriores en el que se pide colaboración a la Cruz Roja,
Documento 13622 del archivo de la FNFF.
[9] AGMAV, C.20904,1
/ 42
[10] Como
bien se sabe, a través de la documentación encontrada en el AGMAV, el
Franquismo dispuso de psicólogos y espías para vigilar y reorientar el
pensamiento de los españoles que vinieron en el Semíramis, sobre todo de los
republicanos y los 21 SS, entre los que se encontraba Jorge Mayoral. “medidas
adoptadas para con los repatriados de Rusia” en AGMAV, C.20904,1 / 73


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