EL EJERCITO DE ALSACIA

 EL EJERCITO DE ALSACIA


En torno a 1632 la Monarquía Hispánica atravesaba uno de sus momentos cruciales, inmersa en plena guerra de los Ochenta y Treinta Años, y a punto de declararle la guerra Francia, debía hacer frente a un proyecto insólito hasta el momento, de gran envergadura: hacerse con el control de Alemania para controlar desde ahí Flandes, el Franco Condado e Italia. Y es así como, por medio de Olivares y el Duque de Feria, surge la idea de crear un ejército para Alemania (el Palatinado). Esta idea pretende ser una alternativa al Camino Español para poder controlar el territorio alemán en caso de conflicto.

Y es que La Monarquía Hispánica, tal y como establece Elliott, era un vasto imperio, pero con poca gente, y ese era su punto débil. Además, se batía en una guerra mundial contra todas las potencias enemigas, es decir, Inglaterra, Francia, Países Bajos, el Imperio Otomano…, por no hablar del control de los mares, donde también sufrían ataques sus barcos. Es decir, con la poca mano humana de la que disponía debía controlar todo su imperio por tierra y mar. Y eso, lo sabían también sus enemigos.

Aunque es cierto que su decadencia comienza a ser palpable a partir de los años 60 del siglo XVII no antes como pretende la Leyenda Negra a través de la Batalla de Rocroi en 1643, también es cierto que, a partir de los años 30 de ese mismo siglo, tras reanudarse la guerra contra los Países Bajos (Guerra de los Ochenta Años), España comienza a desgastarse por todos sus flancos, tanto política como económica y militarmente, debido a que la guerra las guerras consumían todos sus recursos. Y es en esta tesitura cuando se plantea la idea del Ejercito de Alsacia, de Alemania o del Palatinado.

Hay que recordar que el Camino Español, que se utilizó por primera vez en 1567 por el III Duque de Alba, corría peligro allá por el año 1633 último año que, según los autores, se dejó de utilizar el Camino Español, ante las cada vez mas amenazas de los protestantes. Si bien la Monarquía Hispánica, envuelta en tantas guerras, y a partir de esta fecha en otra contra Francia, lejos de amilanarse, apostó por un proyecto ambicioso con la esperanza de vencer y recuperar su influencia y prestigio.

En este sentido, el proyecto del Ejército de Alsacia surge debido a las múltiples guerras y a que la Monarquía Hispánica debía socorrer la ciudad de Brisach, mientras frenaba por otro lado a la Francia antiespañola de Richelieu.

La ciudad de Breisach —Brisach— estaba sitiada por las tropas protestantes y en octubre de 1633 es liberada por un ejército español al mando del Duque de Feria. Esta ciudad unía territorios desde Milán a Bruselas y por ello era fundamental su liberación ya que el Camino español dependía de ella. A pesar de la victoria española, esta se presentó efímera pues en apenas 5 años tendrá lugar de nuevo otra batalla en la misma ciudad, perdiéndose, ahora sí, para siempre el Camino español.

 


EL EJERCITO DE ALSACIA

En 1632 se envió al Cardenal-Infante don Fernando a Flandes, junto con el duque de Feria, al frente de un gran ejército. Se hacia necesaria tal acción para poder mantener el Franco-condado, Flandes y Alsacia entre otros territorios en peligro por estas fechas. Así las cosas, se creó un ejército de 20.000 infantes y unos 4.000 jinetes, aproximadamente. Con ello se pretendía la recuperación y el mantenimiento de los territorios ya mencionados además de garantizar el paso del Cardenal-Infante a Flandes (Valencia Rodríguez, 2010).

Además de ello, la situación se complicaba demasiado pues en ese mismo año moría la gobernadora de Flandes por lo que se hacía urgente la llegada cuanto antes de un ejército. Se corría peligro también que las provincias del sur cediesen a las propuestas de los holandeses (op. cit.).

En 1633, pues, los enemigos de España han conseguido grandes y decisivos avances en la larga e interminable Guerra de los Treinta Años (Cañete, 2014). Por un lado, los suecos y protestantes han expulsado a los españoles y sus aliados imperiales de sus posesiones en el Palatinado y Alsacia. Por otro lado, los franceses han invadido Lorena, territorio aliado de España. A pesar de la situación tan caótica y el contexto tan pesimista, sólo resisten unos cuantos enclaves, siendo el más importante de ellos Breisach (op. cit.). La ciudad dispone del único puente sobre el Rhin que queda ya en manos católicas[1].

En Julio de 1633 el ejército estaba listo y el emperador, viendo la amenaza sobre Constanza y Bresiach, autorizó su paso por Austria. Mientras el Cardenal-Infante permanecía en Milán, el duque de Feria acudía en socorro de Bresiach, con apoyo de tropas alemanas 8.000 infantes y unos 1.300 jinetes. Como apunta Rafael Benítez Sánchez-Blanco en su biografía sobre el III Duque de Feria, en la RAH:

El itinerario hacia Alemania siguió el camino militar abierto durante su primera gobernación de Milán: por Como y la Valtelina, remontando el curso del río Adda, entraron en el Tirol, donde se le unieron tropas imperiales al mando del conde Aldringer. Desde allí, partieron hacia Constanza, ciudad asediada por el general sueco Horn, que liberaron a principios de octubre. Tras perseguir infructuosamente a las tropas suecas en retirada, continuó su avance por la orilla del Rhin ocupando numerosas poblaciones. La principal acción de guerra tuvo lugar en Rheinfelden, la única ciudad que se resistió y que tomaron al asalto el 17 de octubre, ejecutando a toda la guarnición por no haberse rendido[2]”.

Es decir, Alemania debía constituir el centro neurálgico de los esfuerzos militares de los Habsburgo, porque allí estaba también la clave para resolver la situación de Flandes y de Italia (Stradling, 1992).

Llegaron a Basilea y se dirigieron a su objetivo principal, levantar el asedio de Brisach, en Alsacia. Los sitiadores levantaron el sitio y el Duque de Feria entró victorioso en la ciudad el 21 de octubre. Tras liberar la ciudad, los expertos coinciden en que empezó la verdadera campaña de Alsacia.

Sin embargo, el duque de Feria no contó con el apoyo de los imperiales a ultima hora debido a que este ejercito de apoyo tuvo que volver ante la noticia de que los enemigos avanzaban por el Danubio dirección a Ratisbona. Entretanto, los españoles avanzaban y tomaban algunas plazas ya que en ellas los suecos les presentaban batalla. El Duque de Feria abandona Alsacia en octubre de 1633 y se dirige a Baviera ya que la idea era prestar apoyo al emperador ante los ataques de los protestantes suecos para, de este modo, retirar sus tropas agotadas. Sin embargo, de nuevo la desgracia se cebó con el Duque de Feria. Una epidemia de tifus causó estragos entre las tropas y el duque se vio obligado a retirarse enfermo a Múnich donde murió a principios de 1634. Mientras esto ocurría, Francia ocupó Nancy en Lorena y, consecuentemente, se producía un bloqueo en el Camino Español. A pesar de ello, se habría un atisbo de esperanza pues el Cardenal-Infante derrotaba a los suecos en Nördlingen (septiembre de 1634), abriéndose el camino hacia Flandes.

Tras ello, Richelieu se vio en la necesidad de implicarse abierta y frontalmente en la guerra y al año siguiente declaraba la guerra a España.

Las conquistas de Feria tuvieron un gran eco en España y en Alemania, pero resultaron efímeras pues como se ha mencionado Brisach se perdió definitivamente cinco años más tarde (Valencia, op. cit.). Más tarde, muerto ya el duque de Feria, la victoria del Cardenal-Infante en la batalla de Nördlingen, en su marcha desde Italia a Flandes, alejó momentáneamente el peligro (Elliott, 1998).

 

CONCLUSIONES

    Desde el Milanesado y a petición del Duque de Feria, entre otros, se crea una fuerza para combatir en Alemania y ayudar al emperador en la Guerra de los Treinta Años. Este ejercito supone una fuerza de choque debe introducirse en territorio enemigo hostil, rodeado de protestantes suecos, alemanes y franceses, para levantar el asedio de la ciudad de Breisach. Esta ciudad era crucial para mantener las comunicaciones del Camino Español.

El Ejército de Alsacia, como se denominó a esta fuerza de choque, tomó la ciudad en 1633 manteniendo la reputación de la Monarquía Hispánica, combatiendo también esa Leyenda Negra que afloraba ya sobre la decadencia española.

El Ejercito de Alsacia, o del Palatinado, defendía así los territorios de la Monarquía Hispánica en Europa, manteniendo las comunicaciones entre Milán y Bruselas, a través del Camino Español mientras ayudaba a los Austrias imperiales en la Guerra de los Treinta Años. Era un ejército que debía estar disponible para cualquier demanda, preparado para intervenir y acudir a cualquier territorio, intervenir en Alemania o en el Franco Condado, por ejemplo.

Así tras la victoria en Breisach, el Cardenal-Infante tomó Nördlingen a los suecos, se recuperaron varias plazas y ciudades importantes y se mantuvo el Camino Español, contra lo que esperaba Richelieu, quien, ante los acontecimientos, declaró la guerra a España en 1635.

El Ejercito de Alsacia pone de manifiesto la operatividad, disciplina, entrenamiento, agilidad y adaptabilidad de un ejército que se veía envuelto en muchísimas guerras y contra el que nadie parece ser que podía. Dejaba al descubierto pues, que la Monarquía Hispánica no estaba en decadencia, al menos en la época a la que nos referimos y que habría que esperar al menos 30 años mas para ver signos de decadencia militar. En el plano político la cosa era bien diferente.

 

BIBLIOGRAFIA

CAÑETE, HUGO A., Tercios de España – La Toma de Rheinfelden (1633), 2024, Grupo de Estudios de Historia Militar, https://www.gehm.es/edad-moderna/tercios-de-espana-la-toma-de-rheinfelden-1633/

VALENCIA RODRÍGUEZ, JUAN M., “El III Duque de Feria, gobernador de Milán (1618-1626 y 1631-1633)”, Revista de Humanidades, nº 17, 2010, p. 13

https://dbe.rah.es/biografias/8419/gomez-suarez-de-figueroa-y-cordoba

 



[1] CAÑETE, HUGO A., Tercios de España – La Toma de Rheinfelden (1633), 2024, Grupo de Estudios de Historia Militar, https://www.gehm.es/edad-moderna/tercios-de-espana-la-toma-de-rheinfelden-1633/ como también establece Parker (2000) al ver la importancia de este puente, el único sobre el Rin entre Estrasburgo y Basilea.

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