Bolduque, la llave del Brabante: Los dos asedios que forjaron una leyenda (1601 y 1629)
Bolduque, la llave del Brabante: Los dos asedios que forjaron una leyenda (1601 y 1629)
La ciudad de
Bolduque fue durante la Guerra de Flandes una fortaleza
legendaria, aparentemente inexpugnable. Entre sus murallas se
libraron dos episodios cruciales: el frustrado asedio anglo-holandés de 1601 y
el asedio victorioso de 1629 que, esta vez, arrebató la plaza a los Tercios.
Sin embargo,
ambos episodios muestran la evolución de la guerra, la tenacidad de los combatientes
y el papel estratégico de la ciudad en el tablero europeo.
Este
artículo repasa el contexto, ejércitos, acciones y consecuencias, apoyado en
fuentes para una mejor conclusión o visión general.
Introducción.
Bolduque, la fortaleza del pantano
Bolduque se alza al borde de la marisma, abrazada por
ríos, canales y diques que durante siglos le otorgaron una defensa natural casi
milagrosa. Para los comandantes españoles, era el “ancla” del dominio en
Brabante; para los holandeses, la espina que impedía consolidar su República.
En 1601 y
1629, la ciudad fue objeto de dos asedios que representan, respectivamente, la resistencia
férrea del sistema defensivo hispánico y, décadas después, la madurez
ofensiva del ejército de las Provincias Unidas. Su comparación revela cómo
la guerra de asedios se transformó a lo largo del conflicto.
O séase,
Bolduque era una plaza y/o fortaleza de vital importancia pues se situaba en
torno al ducado de Brabante, es decir, entre las actuales Bélgica y Holanda,
pero confluían los caminos hacia Francia, Luxemburgo, Alemania… En resumen, era
una ciudad crucial para el control del norte, las comunicaciones y caminos,
sobre todo terrestres, ya que por mar era más complicado debido al control
anglo-holandés.
Antecedentes y Contexto
A finales
del siglo XVI, la Guerra de los Ochenta Años había entrado en una fase
en la que las plazas fuertes se convirtieron en los verdaderos trofeos estratégicos.
El colapso de Amberes en 1585 había sellado la división entre los Países Bajos
del norte –rebeldes- y los del sur -fieles a la Corona hispánica-.
Bolduque,
capital del Brabante septentrional, era vital por:
- Su posición sobre rutas entre
Holanda y Flandes.
- Su capacidad para proyectar
poder sobre el rio Mosa.
- Su condición de bastión
católico en una región fronteriza.
- Enlazando lo anterior, su función
estratégica, haciendo de frontera.
- Ciudad fortificada y geoestratégica,
punto de inflexión entre diversas ciudades, así como puntos neurálgicos y económicos.
Por ello, no
es casual que Mauricio de Nassau en 1601 y Federico Enrique de Orange
en 1629 intentaran rendirla. Tampoco lo es que los Tercios la defendieran con uñas
y dientes.
La ciudad de Bolduque fue durante la Guerra de Flandes una fortaleza legendaria, aparentemente inexpugnable. Entre sus murallas se libraron dos episodios cruciales: el frustrado asedio anglo-holandés de 1601 y el asedio victorioso de 1629 que, esta vez, arrebató la plaza a los Tercios
Primer Asedio de Bolduque (1601).
La frustración de Mauricio de Nassau
Comenzaba el verano de 1601 y los
rebeldes holandeses se habían hecho con Rheinberg. Esto les dio esperanzas.
Así, en octubre del mismo año, Mauricio de Nassau movilizó unas 73
compañías de infantería y 33 de caballería (ejército conjunto anglo-holandés),
incluidas varias piezas de artillería, es decir, cerca de 18.000 efectivos. Con
ello se dirigía a Bolduque. Los rebeldes
lo tenían todo a su favor pues España se hallaba en la guerra contra
Inglaterra, la guerra de los Ochenta Años y se le complicaba el asedio
de la ciudad de Ostende –que duró unos 3 años-. Bolduque, por el contrario,
contaba con unos 1.500-2.000 efectivos para su defensa (llegarían a ser unos
3.000 con los refuerzos que se enviaron después). La ciudad tenía fama de inexpugnable
gracias a sus fortificaciones defensivas. Además, contaba con la llegada
continua de refuerzos militares y contaba con una población profundamente leal
a la causa católica.
Los rebeldes eligieron el
mes de noviembre para atacar, pues el frío era un factor importante, al que los
españoles no estaban habituados.
Sin embargo, a pesar de ser muy inferiores en número, como se observa en la proporción de efectivos de ambas fuerzas, Bolduque iba a ser un infierno para los rebeldes anglo-holandeses.
Asedio
El invierno de 1601 encontró a Mauricio buscando un
golpe moral. Su plan era romper el cinturón exterior de fortificaciones y secar
las marismas mediante diques para acercar su artillería. Estamos en noviembre y
durante todo el mes se produciría un intento frustrado de asediar la ciudad. Los
planes no salieron como se esperaba ya que la ciudad respondió con una defensa
activa:
- Salidas constantes de la
guarnición.
- Contraminas que neutralizaron
buena parte del trabajo de los ingenieros holandeses.
- Control eficaz de las aguas,
elemento esencial en Bolduque.
La llegada
de socorros españoles bajo Ambrosio de Spínola obligó a levantar el
sitio. Y el 27 de noviembre terminaba el asedio con la aparición de aquellos
refuerzos de ayuda del gobernador general de los Países Bajos españoles –el Archiduque
Alberto- bajo el mando del conde Frederik van den Bergh. Estos refuerzos provenían
precisamente de Ostende y se situaban a unos 20 km al sur de Bolduque. El día
de antes y ante la amenaza real de tener que enfrentarse a los tercios
españoles en campo abierto -así como el peligro que ello suponía-, el príncipe Mauricio
decidió levantar el cerco comenzando la retirada de la plaza.
El fracaso
holandés supuso un revés político para las Provincias Unidas, reforzando la
reputación inexpugnable de la plaza, y la fama de temidos e invencibles de los
tercios. El objetivo era debilitar a España en aquella frontera y acercar la artillería,
cosa que no se produjo, como hemos visto, por el momento.
Sin embargo,
en 1603 Mauricio lo volvería a intentar nuevamente y nuevamente se vio obligado
a retirarse.
Consecuencias inmediatas
- Refuerzo moral del bando
español.
- Bolduque continúa como punto de
apoyo para operaciones en el Mosa.
- Se consolidó el mito de su
invulnerabilidad.
- Las comunicaciones, comercio, política,
información… para la Monarquía Hispánica se mantienen.
La llegada de socorros españoles bajo Ambrosio de Spínola obligó a levantar el sitio
Segundo Asedio de Bolduque (1629).
La caída del gigante
Contexto
Para 1629,
la guerra había evolucionado y los recursos españoles estaban dispersos por el
estallido de nuevos frentes (Mantua, Valtelina, Alemania). Spínola ya no estaba
en Flandes. El ejército hispánico se hallaba extendido y debilitado. La guerra
contra Inglaterra había terminado, pero estallaba, junto a la Guerra de los
Ochenta Años, otra guerra con carácter religioso-político en pleno Sacro
Imperio Romano-Germánico –aliado de la Monarquía Hispánica-. Efectivamente la
Guerra de los Treinta Años iba a consumir a España, sus recursos económicos,
sus recursos humanos, sus aliados políticos… decían basta y España no daba abasto
ante tanto conflicto.
Además, en
1621 se terminaba la famosa tregua de los 12 Años, es decir, se reanudaban las
hostilidades entre Holanda y España y tres años antes había estallado, como ya
se ha mencionado, la Guerra de los Treinta Años, involucrando a casi toda Europa
en ella y, como no, a España también.
Federico
Enrique de Orange-Nassau, estatúder de las Provincias Unidas, lo sabía y,
consciente de ello, preparó un asedio técnicamente impecable.
En este
conflicto, las fuerzas en combate son muy superiores por parte de los rebeldes,
en comparación con el anterior asedio, ya que había entre 24.000 y 30.000
soldados con gran artillería, así como ingenieros y zapadores bastante
experimentados. La guarnición española, en cifras similares al anterior asedio,
resistirá con 3.000 defensores a las órdenes de Anthonie Schetz. Los españoles,
como siempre, tenían la moral alta, sí, pero los recursos escasos.
En 1627 España entraba en bancarrota y en 1628 era derrotada por los neerlandeses en la batalla naval de Matanzas. Ambos casos fueron aprovechados por los rebeldes ya que en dicha batalla se hicieron con un botín importante, lo que les permitió financiar un ejército más numeroso.
Asedio
Desde Grave, Federico Enrique puso sitio a la ciudad
en abril de 1629 con un ejército de 30.000 soldados Desvió los dos ríos
principales (el Dommel y el Aa) que afluían al pantano, y construyó un dique de
cuarenta kilómetros de longitud en forma de un gigantesco cuadrado que
encerraba la fortaleza. Tras ello, desecó el interior con molinos movidos por
caballos y extendió trincheras hacia los muros de la ciudad. Una gran obra de
ingeniería militar.
Mientras
tanto, las autoridades españolas enviaron en apoyo de Bolduque un ejército bajo
el mando de Enrique van den Bergh, quien llegaría a la ciudad en julio. Pero
pronto entendieron los refuerzos que el asedio era muy grande. Se intentó
desviar la atención de Federico Enrique capturando Amersfoort el 14 de agosto. Pero,
cuando sus líneas de suministro en Wesel fueron tomadas el 19 de agosto, hubo
de retirarse dejando Bolduque a merced de los rebeldes.
El bombardeo
rebelde fue constante hasta que el 11 de septiembre una gran explosión abrió
una gran brecha en las murallas. El 14 del mismo mes se rindió Bolduque a los
holandeses.
Los defensores
habían resistido con bravura, realizando salidas y destruyendo obras de sitio,
pero la ingeniería holandesa, muy superior a la de 1601, progresó
inexorablemente, pero sin un ejército de socorro capaz de romper el cerco la
capitulación fue una realidad.
La clave de
este asedio fue el control del agua (aprendiendo del asedio anterior):
- Corte del dique de Vught: Se anegaron los campos de
acceso español para impedir socorro.
- Construcción de líneas de
circunvalación y contravalación.
- Avance sistemático de paralelas
y baterías.
Consecuencias
- Pérdida estratégica enorme para
España: el frente del Brabante quedó roto.
- Impacto moral muy superior al
valor militar: por primera vez caía una de las fortalezas “legendarias”.
- Impulso decisivo para la
República, que consolidó su hegemonía en el norte.
- En Madrid, el golpe reforzó
críticas a la administración de la guerra.
- Duro golpe moral a los tercios.
- Control de la zona por parte rebelde. Un control que sería afianzado con el tiempo. Tras Bolduque caían muchas plazas como Maastricht el 22 de agosto de 1632 y Rheimberg el 2 de julio de 1633. Además, la guerra continuaba hasta 1648.
Conclusiones.
Bolduque, símbolo de una era
Los dos
asedios de Bolduque reflejan la transformación de la guerra europea:
- En 1601, el ingenio
defensivo, la disciplina de los Tercios y la movilidad estratégica
española prevalecieron.
- Mientras que, en 1629,
la modernización de la ingeniería ofensiva, el manejo superior del agua y
la debilidad estructural de la Monarquía Hispánica inclinaban la balanza
hacia el lado holandés.
Bolduque
fue, en resumen, más que una plaza, fue un símbolo. Su caída marcó el ocaso del
predominio español en los Países Bajos, un ocaso que no tardaría en
materializarse ya en las décadas de los 40 y sobre todo de los 50 del siglo
XVII.
Su
resistencia previa, en cambio, es testimonio de la capacidad técnica, moral y
militar de los Tercios.
Fuentes y Bibliografía
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(Obra fundamental sobre la logística y ejército español).
Parker, G., La Revolución Militar. Para entender la
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Strada, F., De Bello Belgico. Crónica jesuítica clásica sobre la guerra.

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