La tradición cantera de Alpedrete: una economía modelada en piedra

 La tradición cantera de Alpedrete: una economía modelada en piedra

    La historia económica y social de Alpedrete no puede entenderse sin la piedra. Aunque este municipio madrileño ha estado históricamente vinculado al sector primario —particularmente a la agricultura y la ganadería—, la explotación y el trabajo de la piedra han constituido uno de sus pilares económicos más sólidos hasta bien entrado el siglo XX. La cantería no solo moldeó su economía, sino también su identidad cultural y su legado material, visible tanto en monumentos locales como en obras emblemáticas del patrimonio nacional.

Raíces prehistóricas del uso de la piedra

    La importancia de la piedra en Alpedrete se remonta a la prehistoria, como demuestran los restos arqueológicos hallados en su término municipal, entre los que destacan un dolmen y varias estelas funerarias. Estas evidencias sugieren que ya en tiempos remotos las comunidades humanas utilizaban la piedra no solo como recurso constructivo, sino también como soporte simbólico y ritual. Este uso ancestral anticipa una continuidad en el aprovechamiento del recurso pétreo que alcanzará su cenit en periodos posteriores.

Repoblación y llegada de canteros del norte peninsular

    Durante la Baja Edad Media, con la consolidación del proceso de repoblación tras la Reconquista, Alpedrete recibe la llegada de gentes provenientes del Reino de León —Galicia, Asturias y León—, así como de territorios de la actual Portugal. Muchos de estos colonos eran canteros experimentados, algunos de ellos con bagaje en la construcción de catedrales y grandes obras del norte peninsular. Su establecimiento en la zona marca el inicio de una fase más sistemática de explotación de las canteras locales, aprovechando un granito de notable calidad y fácil acceso.

El auge con la corte de Felipe II y el Monasterio de El Escorial

    Es en el siglo XVI cuando la cantería de Alpedrete adquiere relevancia a escala estatal. La decisión de Felipe II de establecer la corte en Madrid y, especialmente, el encargo de la construcción del Monasterio de El Escorial, genera una demanda sin precedentes de piedra de alta calidad. Gran parte del granito utilizado en la construcción de este emblemático conjunto arquitectónico provino de las canteras de Alpedrete y de localidades cercanas como Zarzalejo o El Escorial. Este episodio no solo supone un auge económico para la zona, sino que sitúa al granito de Alpedrete en el mapa de los materiales nobles de la arquitectura española (*).

Siglos XIX y XX: continuidad y esplendor cantero

    Durante el siglo XIX, bajo el reinado de los Borbones, se acometen diversas reformas urbanísticas en Madrid y en los Reales Sitios, lo que reimpulsa la actividad extractiva y de labra en Alpedrete. Esta continuidad se mantendrá con fuerza durante buena parte del siglo XX. En particular, durante la Segunda República y el franquismo, la cantería local alcanza uno de sus momentos de mayor reconocimiento. Un ejemplo paradigmático de ello es el Valle de los Caídos, cuya construcción empleó grandes cantidades de granito procedente de Alpedrete. Durante estas décadas, el nombre del municipio se asocia estrechamente a la calidad de su piedra, apreciada tanto por su resistencia como por su estética.

 

Declive y transformación: del trabajo de la piedra al sector servicios

    A partir de los años 70 del siglo XX, el sector cantero entra en declive. El crecimiento urbano, el cambio en los modelos constructivos y la terciarización de la economía local conducen a una paulatina desaparición del oficio de la cantería. Alpedrete comienza a transformarse en un municipio residencial vinculado al área metropolitana de Madrid, con un predominio creciente del sector servicios. Este giro no implica un olvido del pasado, ya que la memoria canterana sigue presente en el paisaje, en la arquitectura tradicional y en la toponimia local.

Conclusión

    La historia de Alpedrete es la historia de la piedra. Desde las primeras comunidades prehistóricas hasta los grandes proyectos de la España moderna y contemporánea, el granito de Alpedrete ha sido testigo y materia de una tradición canterana que ha dejado una huella imborrable. Aunque en la actualidad el municipio haya reorientado su economía, la cantería forma parte indisociable de su identidad histórica y cultural.

 

Referencias sugeridas


Martín de la Cruz, J. (2004). Patrimonio arqueológico de la Comunidad de Madrid. Ed. Complutense.


García Tapia, N. (1991). La cantería tradicional en España. Ministerio de Cultura.


Chueca Goitia, F. (1999). El Escorial y la arquitectura herreriana. Ed. Istmo.


Caballero Zoreda, L. (2010). El Valle de los Caídos: arquitectura y simbolismo. CSIC.

 

(*) En 1561 Felipe II nombra a El Escorial como villa y deja de depender de Segovia, cosa que no fue muy positiva ya que al pertenecer a Segovia gozaba de derechos de paso

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