La Sociedad del Ángel Exterminador

La Sociedad del Ángel Exterminador


En el siglo XIX España se movía a otro ritmo, oscilaba entre un tímido aperturismo y la resistencia al cambio a nivel interno, sin embargo, su imperio comenzaba a dar muestras de debilidad y se tambaleaba. Pues si España había perdido el imperio europeo, ahora, en América las cosas se torcían. En este contexto surge el Ángel Exterminador.

Recordemos que tras la Guerra contra el Francés (1808-1814) el absolutismo había retornado a la escena política, aunque con reticencias ya que el liberalismo se sentía traicionado. Sin embargo, esta organización –con dudosa fecha de nacimiento- quería restaurar el absolutismo “puro” alejado del progresismo, la moderación y las ideas afrancesadas. No solo combatían al liberalismo, sino que quería derrocar al rey Fernando VII al que veían como afrancesado, que tendía hacia un reformismo dentro del absolutismo.

Y es que, aunque hay diferentes fechas, según los autores, del surgimiento del Ángel Exterminador, la teoría más plausible lo sitúa en torno a 1827, una época convulsa a pesar de la implantación del absolutismo y la represión contra los liberales –Década Ominosa (1823-1833)-. En este sentido, los “exterminadores” tenían la intención de proclamar como rey al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro y fundir, así, el poder político con el de la Iglesia y combatir, por ejemplo, a quienes se oponían a la Inquisición, es decir, un preludio de lo que en 1833 sería la I Guerra Carlista –absolutistas vs liberales-.

esta organización –con dudosa fecha de nacimiento- quería restaurar el absolutismo “puro” alejado del progresismo, la moderación y las ideas afrancesadas

 

El Ángel Exterminador en el siglo XIX

La Sociedad del Ángel Exterminador fue una “organización secreta” ultra católica y absolutista que habría operado en España durante la primera mitad del siglo XIX. Aunque su existencia ha creado controversia entre historiadores pues no hay univocidad. Se puede situar el surgimiento de esta organización entre 1817 y 1827, aunque mucho apuntan que fue en torno al Trienio Liberal, en 1821 –y tiene sentido por el periodo-, la mayoría de las voces expertas afirman que el Ángel Exterminador surgió finalmente en 1827 –debido a que es cuando comenzó a ver la luz y actuar de manera menos clandestina-. Sea como fuere, se sabe que surge en el reinado de Fernando VII.

Como se ha mencionado, sus objetivos eran el restablecimiento del absolutismo, la vuelta a un país-nación ultra católico en el que el Estado y la Iglesia sean sinónimos, el restablecimiento de la Inquisición e incluso el derrocamiento del rey Fernando VII ya que le veían tendente al progresismo y con ideas afrancesadas (ilustradas, liberales).

La Sociedad del Ángel Exterminador fue una “organización secreta” ultra católica y absolutista que habría operado en España durante la primera mitad del siglo XIX

Reclamaron su apoyo a Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, al que consideraban heredero del trono debido a su ultra catolicismo y absolutismo, y a partir de 1834, cuando la inquisición fue abolida, se tornaron más integristas.

Para ello, no dudaba esta organización en secuestros y extorsiones, así como recurrir al crimen y asesinato. Un ejemplo de ello, quizá de los más sonados, es el del juicio y ejecución de Cayetano Ripoll en 1827, un profesor de escuela acusado de no ser buen cristiano.

Esta organización estaba compuesta por clérigos en su mayoría, como el obispo de Osma (Juan de Cavia González) –su supuesto fundador- aunque también había políticos no constitucionalistas, como el Conde de España –un beato cruel-, bandoleros…. Todos los miembros eran profundamente religiosos y absolutistas y solían reunirse en torno a las Juntas de Fe, abogando, sobre todo, por la vuelta de la inquisición y, con ello, el regreso del integrismo católico que, a su parecer, se estaba perdiendo.

Elaboraban listas negras de enemigos del absolutismo, promovían actos violentos contra los liberales, extorsiones, persecuciones, ejecuciones… a pesar de estos relatos, se duda de su existencia real y se cree que se puede tratar de una invención de los liberales para desprestigiar a los absolutistas –tal y como expresó el escritor Benito Pérez Galdós quien llegó a afirmar que ningún historiador había podido probar la existencia del Ángel Exterminador[1]-.

Así pues, la Sociedad del Ángel Exterminador representa uno de los episodios más enigmáticos del integrismo religioso y político en la España del siglo XIX, donde no está clara la frontera entre realidad, conspiración y propaganda ideológica, sobre todo en un contexto ambiguo y de cambios políticos y sociales.

 

El Ángel Exterminador del siglo XX

Sin embargo, menciones aparte, y también divagando, en la década de los 50 del siglo XX se tiene constancia de otro “Ángel Exterminador” creado esta vez por una mujer, María Paz de Ronda –autoproclamada vidente y enviada de Dios-. Esta vez se tiene constancia de que esta organización sí que era secreta, más bien una secta, también ultra católica y muy fanática. Su escenario de operaciones se centró sobre todo en Madrid y su discurso se centró en la purificación de la sociedad mediante el castigo divino, “el mundo estaba corrupto y lleno de pecado por lo que debía ser limpiado mediante el sufrimiento y la muerte”.

La secta combinaba elementos del catolicismo tradicional con el misticismo apocalíptico, se reunían en secreto sus miembros y hacían ritos como ayunos extremos, penitencias físicas o aislamiento de mundo exterior.

Debido a sus actividades y condiciones de algunos de los miembros, las autoridades franquistas, pese a su catolicismo, reprimieron duramente a esta secta por considerarla peligrosa.

Durante el Franquismo fue ocultado y se cree que inspiró la película del mismo nombre de Buñuel (1962).

La secta combinaba elementos del catolicismo tradicional con el misticismo apocalíptico, se reunían en secreto sus miembros y hacían ritos como ayunos extremos, penitencias físicas o aislamiento de mundo exterior

La diferencia con respecto al Ángel Exterminador del siglo XIX es que esta organización surgió por la culpa, la represión y el miedo, es decir, un sentimiento de auto culpa o autocritica para recuperar la pureza del cristianismo, en unos años de posguerra donde el nuevo régimen se estaba asentando aún.

En conclusión, ambas organizaciones, de dudosa existencia una y oculta la otra, toman su nombre del ángel bíblico que destruye a los impíos, como en Apocalipsis o el Éxodo, por ejemplo. Se basaban en el integrismo y fanatismo religioso y pretendían volver a unos valores que consideraban perdidos.



[1] No hay documentación que demuestre la existencia del Ángel Exterminador

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